¿Es posible ser registrador en Huelva, alcalde en Estepona y diputado en Madrid... al tiempo que se llevan 14 empresas, tan diferentes como puede ser una inmobiliaria o un hotel especializado en el intercambio de parejas? Parece que sí. Al menos, quien encabezó la lista del PP por Málaga, José María García Urbano, lo hace. Aunque, quizás no por casualidad, si no por su pluriempleo, este hombre-orquesta, político, funcionario y empresario a un tiempo, ha olvidado en su declaración de bienes y rentas presentada en el Congreso, rellenar el apartado donde debía recogerse el montante de sus ingresos.

14 veces se ha negado a mostrar su declaración de bienes
En realidad se trata de un olvido poco creíble, si se tiene en cuenta su situación de multiempleado, con compatibilidades más que dudosas, y, sobre todo, con sus antecedentes: 14 veces, 14, le pidieron los grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Estepona que hiciera pública su declaración, y 14 veces, 14, se negó a hacerlo. Ahora, su oscurantismo lo ha llevado al Congreso de los Diputados, incumpliendo el régimen de la Cámara, lo que debiera no ser visto ya como una irregularidad poco democrática, o un acto de soberbia, sino como algo más: el incumplimiento de la Ley de Transparencia.

En ELPLURAL.COM ya hicimos un primer repaso a su historia cuando fue elegido candidato al Congreso por el PP. Pero, huyendo de la biografía naif con la que él mismo se describe en la página oficial del PP de Estepona, antes de ir a los aspectos llamativos de su parcial declaración en el Congreso, vamos a resumir la peculiar historia de García Urbano.

Una vida con numerosos agujeros negros
Registrador de la propiedad, carrera profesional que comparte con el líder de su partido, Mariano Rajoy, ejerció en Fuengirola hasta que en abril de 1998 decidió pasar a ejercer de notario y se estableció en Marbella. Un movimiento que acabaría por ponerle ante la opinión pública ya que fue su notaría la elegida por Jesús Gil y Gil y el cerebro de la Operación malaya, Juan Antonio Roca para presentar la moción de censura contra Julián Muñoz.



A partir de ese momento, ya no desaparecería García Urbano de los papeles. En 2010, decidió pasarse él mismo a político en activo, y desde el PP se presentó como candidato a la alcaldía de Estepona. El diario El País, desveló entonces que durante un registro policial en la casa de uno de los imputados por el caso Astapa (otro escándalo urbanístico de la zona) se encontró un documento, preparado por el notario-registrador, y ahora diputado, en el que se daban consejos sobre cómo pagar la menor cantidad de impuestos. El propio García Urbano, en declaraciones a El País, calificó sus consejos como de “fiscalidad alternativa”, que no compartía con cualquier cliente: “estos consejos se dan a un amigo”, se justificó.

Ingresos alternativos
A pesar de estos antecedentes, y a pesar de que fue investigado él mismo en el caso Malaya, por sus negocios con Juan Hoffman, testaferro de Juan Antonio Roca, García Urbano resultó elegido alcalde de Estepona. Lo que le llevó a dejar la notaría. Una pérdida considerable de ingresos, para la que encontró una solución ingeniosa: no quería sueldo ni dietas por asistencias al pleno. El regalaba ese dinero al Ayuntamiento.

Sucedía, sin embargo, que unos meses después, reactivaba, como se ve en la reproducción que adjuntamos del BOE, su cargo de registrador de la propiedad, en el que estaba de baja por comisión de servicio, y se obtenía la plaza de Huelva. Es decir, había renunciado al sueldo de alcalde para poder cobrar como registrador, sin importarle que su puesto profesional estaba a más de 150 kilómetros de su puesto político.



Autodecretado secreto absoluto sobre sus ingresos
Cuando se aprobó la ley de Transparencia, que obligaba a los altos cargos a hacer pública una declaración de bienes, ingresos y patrimonio, los grupos de la oposición, como hemos contado, empezaron la sucesión de peticiones para que García Urbano cumpliera la ley. Sucesión de peticiones inútiles, que el alcalde-diputado-notario-registrador (y abogado del Estado) ha llevado, con más atrevimiento, a su declaración de bienes ante el Congreso.

Eso sí, como en este caso no podía entregar la documentación completamente en blanco, en lo que puede ser un nuevo giro de su "fiscalidad alternativa", ha intentado driblar la ley, dando a conocer lo que pagó a Hacienda en 2015 , la nada despreciable cifra de 162.962,79 euros. Imposible conocer, ya decimos, con exactitud los ingresos que han llevado a pagar esa cuota líquida por IRPF, pero los expertos fiscales con los que hemos consultado señalan ingresos mínimos entre 350.000 y 450.000 euros.

Un acalde con inmobiliarias y castillos
Igualmente, resulta sorprendente el número de empresas en las que tiene participaciones quien ocupa desde 2011 una Alcaldía como la de Estepona, con grandes intereses inmobiliarios. García Urbano reconoce poseer, como se ve en la captura que acompaña la información, participaciones en 15 empresas. Muchas de ellas, inmobiliarias, a pesar de su cargo. Otras, como Hotel Castillo de Monda, especializado en organizar eventos swinger, para intercambio de parejas.



Pero quizás lo que más llama la atención es que no conste que García Urbano haya renunciado a su plaza de registrador de la propiedad en Huelva, a pesar de que ya hace casi dos meses que es diputado. Lo que, inevitablemente, trae a la memoria la situación, también siempre oscura, de Mariano Rajoy y su plaza de registrador en Santa Pola. Falta aún por que la Comisión del Estatuto en el Congreso haga públicas y se produzca en pleno el debate de las peticiones de compatibilidad de los diputados. Pero ¿resultaría aceptable, como preguntábamos al principio, el caso de un alcalde-diputado-registrador-empresario... que además se niega a informar, como manda la ley de transparencia y el reglamento del Congreso, sobre sus ingresos?