Antonio Burgueño, que había sido recolocado como asesor de la Consejería de Sanidad de Madrid,  ha renunciado a su cargo después de que saliera a la luz su nuevo nombramiento. Burgueño, exdirector de Hospitales de la Comunidad de Madrid, es considerado el cerebro de la privatización de la Sanidad madrileña.

La jugada de Ignacio González
Tras el estrepitoso fracaso de la privatización sanitaria en la Comunidad de Madrid, el Gobierno de Ignacio González vendió a los madrileños la moto de que las cosas cambiaban con la marcha del consejero Javier Fernández-Lasquetty, su viceconsejera, Patricia Flores, y el ideólogo de todo el tinglado privatizador, Antonio Burgueño. Sin embargo, intentó recolocar a Burgueño como asesor de sanidad pública -irónicamente- de la Consejería de Sanidad.

El Gobierno madrileño ha intentado mostrar una cara más amable con el nombramiento de Francisco Javier Rodríguez como consejero de Sanidad en sustitución de Lasquetty. Rodríguez es licenciado y doctor en Medicina y Cirugía, mientras que Lasquetty estudió Derecho y Políticas y venía de la ideologizada FAES, el think tank que preside José María Aznar. Así, el Ejecutivo regional esperaba capear el temporal de la marea blanca hasta que lleguen las elecciones, ya que no descartan volver a retomarlo si continúan en el poder.

Asesor de sanidad pública
Sin embargo, el Gobierno de González pretendía que Burgueño siguiera dentro de la sala de máquinas de la Consejería de Sanidad, concretamente como asesor de sanidad pública, según adelantó El País. Y eso que es el padre del intento fallido de privatización de seis hospitales públicos. Burgueño fue el ideólogo del modelo Alzira, el primero hospital con este sistema que ahora pretendía aplicarse al por mayor en Madrid y fue director asistencial de la aseguradora Adeslas (1990-2001). Sin embargo, la buena noticia es que a los madrileños les costará menos mantener a Burgueño, que pasa de cobrar en torno a 5.000 euros al mes a sólo 3.000 euros.

El modelo Alzira
En su etapa en Madrid, a finales de 2007 participó en la apertura del hospital de Valdemoro, el primero en copiar el sistema de Alzira. Después, ya en el cargo de director de hospitales al que accedió por nombramiento de Juan José Güemes, se privatizó el hospital de Torrejón de Ardoz en 2011 -que se adjudicó a Ribera Salud (adjudicataria de Alzira) aunque luego Sanitas compró la mitad- y el de Móstoles en 2012, que se adjudicó a la polémica Capio. También el de Collado Villalba, que ya está construido y se iba a estrenar en 2011, pero su apertura se canceló por falta de presupuesto, aunque sigue costando casi 1 millón de euros al mes a los madrileños por el canon que hay que pagar a Capio.



Modelo "entrañable"
Sin embargo, Burgueño se hizo famoso después de una conferencia sobre privatización sanitaria con el modelo de Alzira como telón de fondo. Su charla fue grabada en vídeo y se viralizó gracias a sus elogios al sistema sanitario de Estados Unidos y a frases suyas del siguiente calibre: “El pago directo de 30,40, 50 euros del paciente al médico de cabecera redundaría en un modelo sanitario más entrañable (…) No podemos seguir ni con médicos ni empleados sanitarios funcionarios (…) Los hospitales no pueden seguir siendo propiedad del Estado”.