El periodista Fernando Lizundia no sabía –explica- en lo que se iba a meter cuando aceptó el encargo de María Garzón, la directora de la Fundación Internacional Baltasar Garzón, de escribir un libro sobre la Memoria Histórica española.  No imaginaba el autor que, además de un recorrido de entrevistas con los mejores expertos en la materia, con asociaciones, con víctimas y mucha documentación,  acabaría encontrándose con retazos de su propia historia. “El 24-M es
un rayo de esperanza para las víctimas del franquismo”, afirma ahora.

Fernando Lizundia firmará este sábado en la Feria del Libro de MadridEl exterminio de la Memoria. Una comisión de la verdad contra el olvido de las víctimas del franquismo,  coeditado por FIBGAR y  Libros de la Catarata. La obra da voz  no solo a los especialistas en la memoria, sino sobre todo a las víctimas, que a través de sus familiares permiten entrever el horror y la injusticia de unas situaciones que aún no  se han resuelto.

Junto a la 'crónica' de Lizundia, un perfecto ejercicio de periodismo aplicado a la historia, la jurista Covadonga Fernández García realiza en un anexo final  un análisis comparativo imprescindible sobre las Comisiones de la Verdad en el mundo y una reflexión sobre su aplicación al caso español.

Fernando Lizundia conversó con ELPLURAL.COM pocas horas antes de que el libro haga su presentación oficial en la convocatoria anual del madrileño parque de El Retiro.

P.- En los últimos años se han escrito unos cuantos libros sobre esta cuestión. En su opinión, ¿a qué responde esta ‘moda’?

R.- Es cierto que se han escrito unos cuantos libros, pero no es una moda, responde a un cambio social. La generación de quienes vivieron la guerra y sus hijos, vivimos atenazados por el miedo. Con la llegada de las generaciones posteriores, este miedo ha desaparecido y la sociedad reclama ahora justicia para las víctimas de los crímenes del franquismo.

Juristas de la talla de Baltasar Garzón, Carlos Jiménez Villarejo, Carlos Slepoy o Joan Garcés, a los que entrevisté hace apenas dos meses,  afirmaban que hacía falta un cambio en el panorama político para que se ofrezcan las circunstancias que permitan solventar esta cuestión de las víctimas de la dictadura. El 24-M ha traído ese cambio y con él, la esperanza para estos olvidados.

P.- Frente a una oposición política férrea del Gobierno.

R.- Sí, pero ya ve: hay casos como el de Rita Barberà y Esperanza Aguirre, que se han opuesto con saña a la exhumación de las fosas que han perdido sus cargos y su fuerza en el Partido Popular. Mariano Rajoy, su jefe, podría seguir la misma senda si convoca elecciones para fin de año.

P.- Una parte de la opinión pública opina que habría que pasar página sobre esta cuestión.

R.- Eso es lo que intentaron los franquistas tras la muerte de Franco y contaron para ello con la connivencia de la izquierda, que temía un golpe de Estado y un regreso de la dictadura. Luego vino la Ley de Amnistía de 1977, aprobada debido a la presión popular, para sacar de la cárcel a los presos políticos. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, en ella se metió de rondón a los genocidas del franquismo.

Ahora las Naciones Unidas han recordado a España que aquello fue ilegal, aunque el Tribunal Supremo español afirme lo contrario. Que los crímenes de lesa humanidad nunca prescriben y que con su actitud el gobierno de Mariano Rajoy está violando la ley. También le han recordado,  tres veces en dos años, que está obligado a buscar a los 150.000 desaparecidos, a investigar y juzgar todos los casos y a dar reparación a los familiares de las víctimas.

P.¿Y  como ha visto la situación de estos familiares?

R.- Lo que veo es que en cualquier caso y por encima de cualquier otra consideración, los familiares tienen todo el derecho a recuperar los restos de los suyos y a que se restituya su honor, algo a lo que el Tribunal Supremo se opuso, alegando que los consejos de guerra  franquistas y sus juicios sumarísimos estaban amparados por un Estado de Derecho.  ¡Qué barbaridad!

P.- Buscar y exhumar a todas esas personas sin duda costará un dineral ¿España puede permitírselo?

R.- Mucho más cara resulta la corrupción. Sin ella, apenas hubiese habido que hacer recortes ni enviar a tantos centenares de miles de personas al paro y generar tanta pobreza, tanto sufrimiento. Tampoco hubiese tenido que haber recortes en sanidad y educación, que comprometen el bienestar de la ciudadanía y el futuro del país. Comparado con todo esto, buscar a los desaparecidos y devolver sus restos a sus familias, resulta barato.

P.-¿Quién debe pagar?

R.- En cualquier caso, el Estado debería correr con todos los gastos, ya que fue el Estado quien los asesinó por defender la legalidad constitucional. Menuda paradoja. También debería asumir las indemnizaciones por expropiaciones, incautaciones y robo de propiedades, ya que estuvieron amparadas por un Estado de Derecho, reconocido por el Tribunal Supremo.

P.- ¿Cómo juzgar tantos casos, con el atasco que ya sufre la justicia?

R.- De eso debería encargarse una Comisión de la verdad ante la cual los familiares de las víctimas podrían exponer su verdad y reclamar reparación. No es un acto revanchista, sino de justicia. En 40 países se han creado estos comités. Los ha habido en Argentina, Brasil, Chile, Sudáfrica, Indonesia… pero también en Francia, Alemania o Italia. Y no se ha hundido el mundo.

P.- ¿Qué le ha supuesto a nivel personal bucear en la Guerra Civil y la postguerra?

R.- Ha sido muy duro. Conocía la cuestión, pero de lejos. Mis dos abuelos estuvieron en los corredores de la muerte franquistas, pero nunca les oí hablar de aquello. Ahora, leer los relatos de tantas barbaridades ha sido desgarrador. He sufrido mucho. A cualquier persona normal le hubiese sucedido lo mismo.

P. ¿Qué es lo que más le afectó?

R.- Lo más impactante fue, sin duda, entrevistar a Josefa Celda, que durante más de 70 años ha peleado hasta poder recuperar los restos de su padre. Me impactaron su entereza y su determinación. También lo fue hablar con Cándido Reina, con quien trabajé durante más de 20 años, sin saber que era hijo de un ‘topo’, uno de los muertos vivientes del franquismo.

Fernando Lizundia firmará ejemplares de su libro El exterminio de la memoria. Una comisión de la verdad contra el olvido de las víctimas del franquismo,el sábado día 30 en la caseta 349 de la Feria del Libro que se celebra en el parque de El Retiro de Madrid.