En efecto, como la presidenta de Madrid no da entrevistas reales, nos hemos inventado una imaginaria para adivinar su pensamiento político y la manera en que, a propósito del ático de Chamberí, Isabel Díaz Ayuso afrontaría preguntas y repreguntas incómodas si permitiera que alguien se las hiciera. No repetiremos la historia del ático que la está poniendo contra las cuerdas. Un buen resumen del pestilente culebrón puede hallarlo el lector en esta certera pieza informativa de Loreto Ochando.
–Ha costado concertar esta entrevista, presidenta. ¿Se siente cómoda?
–Comodísima. Me salen granos de verte.
–¿Cómo está llevando la crisis del ático?
–Feliz como una perdiz.
–¿Qué diría del trabajo de la oposición?
–Qué nivel, Maribel.
–¿Cómo resumiría lo sucedido: la compra secreta del ático, su puesta a la venta, su extraño alquiler…?
–Con cuatro palabras: el bulo del culo.
–Eso ya lo dijo: se repite usted.
–Pues te lo digo con una sola palabra: bolazo.
–¿Le parece bien haber dilapidado 6 millones de euros en un…?
–¿Dilapidado? ¿Has dicho dilapidado? Echa el freno, Magdaleno.
–¿Pero acaso no es cierto que eso es lo que costó el ático?
–¿Pero tú de qué vas, bitter Kas?
–Voy de periodista que intenta hacer su trabajo. Mi obligación es preguntar.
–Uy, qué dignito que se nos pone el plumilla. Puño de hierro y mandibulita de cristal.
–¿Podemos seguir?
–Por supuesto, pero no me comas el tarro, Navarro.
–¿Qué tiene que decir en su defensa?
–Nasti de plasti.
–¿Va a mostrar toda la documentación y el expediente completo de la operación?
–Te digo lo mismo: nasti de plasti.
–¿Pero por qué compró la Comunidad ese ático precisamente en esa zona?
–Porque molaba mazo.
–¿Qué opinaron sus asesores sobre el inmueble tras visitarlo, antes de hacer efectiva la compra?
–Que alucinaban en colores.
–¿Pero qué dijeron exactamente?
–El ático es dabuten, presidenta.
–Y cuando le aconsejan la compra, ¿qué dijo usted?
–Okey, Mackey.
–¿Y acaso eso no equivale a autorizar la venta?
–No te enteras, Contreras.
–Uno diría, vista la documentación hasta ahora conocida, que el ático era para instalarse usted en él.
–Y dale Pablito con la varita…
–¿Le inquieta la crisis política derivada de este caso? ¿Cómo se siente?
–A gusto como un arbusto.
–¿No le preocupa lo que pueda pensar su jefe de filas, Alberto Núñez Feijóo?
–¿Mi jefe de qué?
–El presidente de su partido.
–Corta el rollo, carabollo.
–¿Qué piensa decirle a la oposición cuando de nuevo le exija explicaciones en la Asamblea de Madrid?
–Lo que ya le he dicho: chao, pescao.
–Pero lo cierto es que el ático está enfrente de donde vive su madre.
–Efectiviwonder. ¿Y?
–Esa vecindad es sospechosa, parece señalarla a usted.
–Como sigas por ahí, te doy puerta ya mismo, caraculo.
–Pero muchos analistas consideran que este caso puede ser su tumba política, ¿qué dice a eso?
–Digo que qué risa, tía Felisa.
–¿Podría contestar en serio a alguna de mis preguntas?
–Tranquilo, cocodrilo. No te me sulfures.
–¿Ha pensado dimitir?
–¿Que si he pensado qué?
–Ya sabe, dimitir.
–¿Dimitir yo? ¡Dimite tú!
–Eso mismo contestó hace años el concejal corrupto ‘Sandokán’.
–Se acabó la conversación. Punto pelota.
–Pero presidenta…
–Que se acabó. ¡Humo, que chispea!
–Pero presid…
–Me piro, vampiro.
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