Política
La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, a su llegada al Pleno de la Asamblea de Madrid, celebrado esta mañana. EFE
La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, a su llegada a un Pleno de la Asamblea de Madrid
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EFE

Las irregularidades del ascenso meteórico de Cifuentes en la UCM

Pasó a ser funcionaria de tipo A gracias a dos buenos amigos suyos: Dionisio Ramos Martínez y José Francisco Otero

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Jue, 10 Mayo 2018

La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes,  abandonó su carrera política con la entrega de su acta de diputada en la Asamblea de Madrid. Un gesto que, de facto, le ha provocado un agujero en su cuenta corriente dado que se ha quedado sin remuneración -y sin su condición de aforada-. Este miércoles, Cifuentes ha pedido su reincorporación a la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la institución en la que logró su estatus de funcionaria del tipo A de manera, cuanto menos, sospechosa.

La presidenta regional era funcionaria del grupo B y su ascenso meteórico al grupo A se lo debe a dos buenos amigos suyos: Dionisio Ramos Martínez y José Francisco Otero, tal y como desveló El Plural. La amistad era tal que la propia Cifuentes firmó como testigo en la boda de Ramos hace 25 años, en 1993. Por cierto, compartió rúbrica con Gustavo Villapalos, exrector de la Complutense y exconsejero de Educación de la Comunidad de Madrid bajo durante los mandatos de Alberto Ruiz-Gallardón. Con respecto a su amistad con Otero, la relación se remonta a la década de los 90, cuando ambos compartieron oposición.

¿Y que tuvieron que ver Dionisio Ramos y Otero en el ascenso en la escala funcionarial de Cifuentes? El 7 de abril del año 2001 se publica en el Boletín Oficial del Estado (BOE) una convocatoria del rectorado de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). En concreto, se requiere cubrir 14 plazas “por el sistema de promoción interna y sistema general de acceso libre” como Técnicos de Gestión de la Universidad Complutense de Madrid (grupo A). Cifuentes aprovechó la convocatoria y se postuló. Entonces, se dio la perfecta casualidad de que Otero y Ramos formaban parte del tribunal interno que evaluó a la presidenta regional. El primero era vocal del tribunal y el segundo el presidente suplente del por entonces rector, Rafael Puyol.

El problema radica en que “los miembros del Tribunal deberán abstenerse de intervenir, notificándolo al Rector de la Universidad, cuando concurran en ellos circunstancias de las previstas en el artículo 28.2 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común (…)”. Y precisamente una de las circunstancias que se indican es "tener amistad íntima o enemistad manifiesta con algunas de las personas mencionadas en el apartado anterior (algún interesado en la oposición)". Ni Otero ni Ramos se abstuvo y, en consecuencia, Cifuentes logró promocionar y obtener el codiciado título de funcionaria del grupo A.


El tribunal que ascendió a Cifuentes en 2001 estaba formado por dos amigos, algo irregular

Cifuentes se inventa en su CV una categoría universitaria que no existe


 

Adrián Lardiez es redactor de El Plural