Hubo un tiempo en que las canciones duraban lo que duraba el verano. Hoy, algunas duran lo que dura una época. El Grammy a Mejor Grabación del Año funciona, desde hace una década, como una especie de cápsula del tiempo: no premia solo lo que sonó más, sino lo que dijo algo cuando millones de personas estaban dispuestas a escucharlo.

Porque una canción no gana este premio por casualidad. Gana cuando logra colarse en la conversación colectiva, cuando se convierte en fondo musical de una ruptura, de una protesta, de una pista de baile o de una toma de conciencia. Cuando deja de ser solo un tema para convertirse en síntoma.

Entre 2016 y 2026, las canciones que levantaron el gramófono dorado trazan un mapa inesperado del mundo reciente: del funk despreocupado que prometía noches interminables al pop introspectivo que verbalizó la ansiedad de una generación; del soul nostálgico que reivindicó el placer de amar sin ironía al hip-hop que señaló, sin rodeos, las costuras del poder y la desigualdad. Cada victoria cuenta algo más que una anécdota musical: cuenta en qué punto estaba la sociedad cuando esa canción se escribió.

Este recorrido por las últimas diez ganadoras del Grammy a Mejor Grabación del Año no es una lista, ni un ranking,es un ejercicio de nostalgia. 

2016: Uptown Funk — Mark Ronson ft. Bruno Mars

En 2016, Uptown Funk no ganó el Grammy: arrasó. La canción de Mark Ronson con Bruno Mars sonaba como si alguien hubiese abierto una cápsula del tiempo y hubiera liberado el espíritu más descarado del funk ochentero en plena era del streaming. Era imposible no bailarla, pero también imposible no notar lo que representaba: una industria que, tras años de crisis y cinismo, volvía a permitirse el lujo de divertirse sin complejos.

Bruno Mars, que entonces se consolidaba como heredero legítimo del pop-soul clásico, entendió algo clave: la nostalgia no tenía por qué ser melancólica. Podía ser sudorosa, elegante y exagerada.

2017: Hello — Adele

En 2017, Adele capturó la atención del mundo con Hello, una balada poderosa sobre la nostalgia, la ruptura y la reconciliación personal. Escrita junto a Greg Kurstin, la canción se convirtió en un fenómeno cultural desde su lanzamiento, marcando el retorno de Adele tras varios años de silencio creativo.

Hello no solo arrasó en ventas, sino que también consolidó a Adele como una de las voces más empáticas y resonantes de su generación, capaz de conectar con el público a través de una vulnerabilidad emocional sincera. Décadas después, sigue siendo una de las piezas más representativas de la década de 2010, un tema que muchos recuerdan como banda sonora de rupturas y reconciliaciones personales.

2018: 24K Magic — Bruno Mars

24K Magic no hablaba de problemas existenciales ni de heridas emocionales. Hablaba de relojes caros, champán y noches interminables. Pero sería un error confundirla con superficialidad. Bruno Mars utilizó el exceso como lenguaje estético, como una forma de reivindicar el placer y la sofisticación en un momento en que el pop tendía al minimalismo.

El líder hawaiano retomó las raíces del funk y el R&B para crear un tema que combine sofisticación con ritmo bailable, reinventando el sonido clásico del pop retro para la era moderna.

2019: This Is America — Childish Gambino

Si 2018 fue una celebración sonora, 2019 fue una llamada de atención. This Is America de Childish Gambino (alias del actor y músico Donald Glover) explotó en la cultura global con una mezcla radical de sonido, imagen y comentario social.

La canción, acompañada de un videoclip visceral e inquietante, exploró la violencia armada, el racismo institucional y el entretenimiento en la cultura estadounidense contemporánea. Su triunfo en los Grammy fue un reconocimiento a una obra que no solo es musicalmente audaz, sino también profundamente crítica y política, un espejo sonoro de tensiones sociales que definieron la década.

2020: bad guy — Billie Eilish

bad guy parecía una broma. Y lo era, en parte. Pero Billie Eilish estaba haciendo algo más profundo: desmontar la figura clásica de la estrella pop desde dentro. Su susurro desafiante, su estética oscura y su humor torcido conectaron con una generación cansada de la perfección impostada.

El Grammy de 2020 confirmó que el pop ya no necesitaba gritar para dominarlo todo. A veces, bastaba con murmurar.

2021: everything i wanted — Billie Eilish

Si bad guy era ironía, everything i wanted fue confesión. Billie Eilish dejó caer la máscara para hablar de ansiedad, de sueños que no traen felicidad y de la soledad que acompaña al éxito temprano. En plena resaca emocional de la pandemia, la canción encontró un eco inmediato.

No era solo Billie hablando de sí misma: era toda una generación preguntándose si aquello que deseaba realmente merecía el precio que exigía.

2022: Leave The Door Open — Silk Sonic

Con Leave The Door Open, Silk Sonic —el proyecto conjunto de Bruno Mars y Anderson .Paak— devolvió el romanticismo clásico al centro del pop contemporáneo, abrazando el soul y el R&B setentero con elegancia y amor por lo retro.

Su victoria en 2022 representó una celebración del amor, el deseo y la conexión humana en un contexto musical donde la nostalgia bien ejecutada puede ser revolucionaria. El dúo revitalizó el sonido clásico con una sofisticación moderna, y su canción sigue siendo himno para citas y momentos íntimos.

2023: About Damn Time — Lizzo

El año 2023 fue una explosión de empoderamiento con “About Damn Time” de Lizzo, un tema que combina disco, funk y pop con letras que celebran la confianza, la superación personal y la resiliencia. La canción se convirtió en un himno de autoestima y positividad que resonó especialmente en comunidades que buscan narrativas de afirmación y orgullo.

Lizzo, conocida por su activismo y presencia energética, fortaleció aún más su lugar en la cultura popular con este tema, que se transformó en una banda sonora de autoafirmación en redes sociales y escenarios.

2024: Flowers — Miley Cyrus

En 2024, Flowers de Miley Cyrus se convirtió en una celebración de la independencia emocional y la autoafirmación. Aunque construida sobre estructuras pop familiares, la canción resonó profundamente al abordar el cierre de ciclos, el amor propio y la reconstrucción personal después de rupturas.

El enfoque de Cyrus en este tema mezcló madurez lírica con una narrativa universal: el proceso de encontrarse y celebrarse a uno mismo. Su victoria en los Grammys fue interpretada como un reconocimiento a la música pop que habla de la resiliencia emocional femenina.

2025: Not Like Us — Kendrick Lamar

En 2025, Not Like Us marcó una declaración cultural desde el hip-hop. Kendrick Lamar ha sido durante años una voz crítica en la música contemporánea, y esta canción continuó esa línea al abordar identidades, desigualdades y tensiones sociales desde su perspectiva incisiva
 y poética.

Lamar siempre ha sido reconocido por su habilidad para combinar complejidad lírica con narrativas sociales profundas, y este tema reforzó su posición como uno de los compositores más influyentes del rap moderno.

2026: Luther — Kendrick Lamar con SZA

Finalmente, el ganador de 2026, Luther, una colaboración entre Kendrick Lamar y SZA, se ha destacado este año por su fusión de estilos y su forma de homenajear raíces musicales clásicas (incluyendo muestras e influencias de Luther Vandross). 

Recorrer estas diez canciones es hacerlo también por un mapa emocional y social de la última década: desde la euforia festiva de Uptown Funk, pasando por la introspección de Adele y Billie Eilish, hasta la crítica social de Childish Gambino y Kendrick Lamar. Algunos temas celebran el amor, otros confrontan al sistema, otros miran hacia adentro. Pero todos se parecen en una cosa: hablan de nosotros, del momento en que surgieron y de los tiempos que atravesamos.

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