La noticia de que Susan Sarandon recibirá el Goya Internacional durante la próxima edición de la gala de premios al cine español, ha trascendido este miércoles. La Academia ha hecho pública su decisión de reconocer a la estadounidense por su amplia trayectoria y su compromiso social y político.
Y es que, más allá del cine, la actriz ha alzado la voz en a lo largo de años de activismo político para defender causas como los derechos humanos, la igualdad de género y la lucha contra la pena de muerte, convirtiéndose en una figura influyente fuera de la gran pantalla. La intérprete ha sido una de las que ha seguido de cerca el genocidio del pueblo palestino a manos de Israel, y ha participado en movilizaciones y exigencias del mundo de la cultura para denunciar la pasividad de la industria ante lo ocurrido en Gaza.
Tanto es así, que la actriz fue despedida por su agencia tras mostrar su apoyo a Palestina. “Hay muchas personas que tienen miedo de ser judías en este momento y están empezando a probar lo que se siente al ser musulmán en este país, tan a menudo sujeto a la violencia”, dijo Sarandon en 2023, unas palabras que le costaron la expulsión de su agencia de comunicación.
"Mucha gente no entiende el contexto en el que se produjo el ataque del 7 de octubre. No entienden la historia de lo que le ha estado sucediendo al pueblo palestino durante 75 años. Por eso, esta es una oportunidad para educar a la gente, si pueden tener una mente abierta", aseguró también.
Una carrera estelar
Sarandon es una de las actrices más respetadas y versátiles del cine contemporáneo, con una carrera que abarca más de cinco décadas. Nacida el 4 de octubre de 1946 en Nueva York, Susan Abigail Sarandon comenzó su carrera casi por casualidad. Su debut cinematográfico llegó en 1970 con Joe, ciudadano americano, pero pronto llamó la atención del público y la crítica gracias a su carisma y presencia en pantalla. Uno de sus primeros grandes hitos fue The Rocky Horror Picture Show (1975), donde interpretó a Janet Weiss, un papel que con el tiempo se convirtió en un icono de la cultura pop.
Durante las décadas de los 80 y 90, Sarandon consolidó su prestigio como actriz dramática. Participó en películas como Atlantic City (1980), Thelma & Louise (1991) y Lorenzo’s Oil (1992), demostrando una notable capacidad para encarnar mujeres fuertes, vulnerables y rebeldes a la vez. Su interpretación en Thelma & Louise no solo fue un éxito de taquilla, sino también un referente del cine feminista.
El reconocimiento definitivo llegó en 1996, cuando ganó el Premio Óscar a Mejor Actriz por su papel en Dead Man Walking (Pena de muerte), donde interpretó a una monja que acompaña espiritualmente a un condenado a muerte. Este trabajo fue especialmente significativo, ya que unía dos constantes de su vida: la actuación y el activismo social.
En los últimos años, ha seguido trabajando con la misma energía, participando tanto en grandes producciones como en proyectos independientes y series de televisión, como Feud (2017), donde volvió a recibir elogios por su interpretación de Bette Davis.
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