Los Premios Goya 2026 elebrarán su 40 edición el próximo 28 de febrero en Barcelona y Luis Tosar y Rigoberta Bandini han sido los elegidos para capitanear la gala, La cantante ya se hizo con el galardón a Mejor Canción Oirginal en el año 2024 por su tema Yo solo quiero amor, que aparece en la película Te estoy amando locamente, de Alejandro Marin. Por su parte, el actor ya es un habitual en estos premios y ostenta tres estatuillas por sus interpretaciones. Dos de ellas, como Mejor actor protagonista en los metrajes Te doy mis ojos y Celda 211

Sin embargo, su primer premio Goya llegó en el año 2003, como Mejor actor de reparto por el clásico de Los lunes al sol, el drama social de Fernando León de Aranoa que sigue más vigente que nunca. En la cinta, Tosar interpretaba a José, el leal amigo de Santa -Javier Bardem-, también desempleado.

Invisibles y desposeídos

Y es que Los lunes al sol, que también fue reconocida aquel año como Mejor Película, retrata a un grupo de hombres  que han perdido su empleo tras la reconversión industrial en la ciudad de Vigo, pasando a formar parte de ese grupo al que la sociedad capitalista abandona y a quienes considera prescindibles, mano de obra excedente

Santa, José y el resto del grupo sobreviven día a día, lidiando con el asfixie económico y lo que se percibe como fracaso social en la una entorno hostil y burocrático que los considera invisibles. De esta manera, la película expone una violencia silenciosa y constante: entrevistas de trabajo humillantes, la pared de hormigón que supone la administración, la pérdida de autoestima y el tiempo que se pudre sin sentido. Esta violencia se palpa en los personajes principales, atrapados en una rutina que les despoja de dignidad.

Un aspecto a destacar de la cinta de León de Aranoa es la forma en que aborda la masculinidad ligada al trabajo. Los personajes fueron educados para definirse por su rol laboral, y cuando éste desaparece, sienten un vacío que cuestiona su identidad. Esa crisis de masculinidad se refleja en la frustración, la ira contenida y la necesidad de reafirmarse frente a un mundo que los ignora. 

El bucle de la alienación

También toman relevancia los espacios en los que los protagonistas conviven como oposición al lugar de trabajo. En este caso, el bar, donde el grupo pasa gran parte de su tiempo, funciona como una especie de plaza pública. Allí se comparten historias, risas, frustraciones y planes pequeños para resistir la cruel rutina. Este lugar, aparentemente trivial, se convierte en un espacio de comunidad, solidaridad y resistencia mínima.

En Los lunes al sol, los personajes son esclavos del tiempo. La película enfatiza la monotonía y la espera infinita de los personajes desempleados. Los días se suceden idénticos los unos de los otros, tal y como le ocurre a masa de trabajadores y desempleados de este país. Este tratamiento del tiempo no es anecdótico: funciona como metáfora de la alienación, mostrando cómo el paro roba no solo recursos materiales, sino también la esperanza de futuro en un mundo en el que se debe trabajar para vivir. 

Además, la película tiene un enfoque muy cuidadoso sobre la invisibilidad social. Los hombres del grupo no solo sufren la pérdida del empleo, sino que también se sienten invisibles para la sociedad, ignorados por instituciones, vecinos y antiguos compañeros que avanzan en sus vidas. Esta invisibilidad se refleja en pequeños detalles: cómo pasan desapercibidos en la calle, cómo sus problemas no generan empatía inmediata y cómo la burocracia los trata como números.

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