En los climas mediterráneos, es decir el nuestro, la tasa de recuperación también depende de suficientes lluvias de verano. Esta es la conclusión más importante de un estudio de Adam Wilson de la universidad de Yale desarrollado con sus colegas de la Universidad de Connecticut y la Universidad de California y  publicado la semana del 6 de julio en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias.

INCENDIO_FORESTALESEl modelo se desarrolló con miles de datos de satélites que observaron una zona del sur de Sudáfrica: "Esta área es rica en biodiversidad y nos dimos cuenta de que algunas áreas se recuperan más rápidamente de incendios que otras", dijo Wilson.

La velocidad a la que los ecosistemas se recuperan puede influir, en gran medida, su capacidad de adaptación a los cambios ambientales. El estudio parece que viene a confirmar ese dicho tan repetido de que los incendios de los montes se previenen en invierno. Pero no sólo esto es cierto la recuperación de un monte dañado se empieza en verano y se continua en el invierno.

Se demostró que el clima afecta mucho a la rapidez con que las comunidades de plantas pueden recuperarse después de un incendio. Se han utilizado los modelos climáticos globales para proyectar la recuperación de los ecosistemas en el futuro y se encontró que las temperaturas invernales más cálidas probablemente aceleran la recuperación post fuego.

Parque Nacional de Garajonay, la recuperación empieza en lo pequeño Parque Nacional de Garajonay, la recuperación empieza en lo pequeño



La conservación de la biodiversidad y los recursos naturales en un clima cambiante requiere la comprensión y la resistencia de los ecosistemas a la perturbación. Esta comprensión es especialmente importante en los sistemas mediterráneos del mundo propensos a incendios. La frecuencia de incendios en estos sistemas es sensible al clima y el cambio climático reciente ha dado lugar a incendios más frecuentes en los últimos decenios. Sin embargo, la sensibilidad de la recuperación post-incendio y la acumulación de la carga de biomasa / combustible para el clima es menos conocida que la frecuencia de incendios a pesar de su importancia en la conducción del régimen de incendios.

En este estudio, se desarrolla un marco estadístico jerárquico para modelar la recuperación del ecosistema post fuego usando observaciones obtenidas por satélite de la vegetación en función de la edad del rodal, la topografía y el clima.

En estos momentos que en España han empezado los grandes incendios y se temen más por la ola de calor que estamos sufriendo, no estaría de más que alguna universidad de nuestro país desarrollase este tipo de estudios que preparasen más y mejor a nuestros expertos que luchan contra el fuego y a los que trabajan por la recuperación de los ecosistemas dañados en los incendios.