Probablemente la noche del 5 de enero sea una de las más esperadas por la mayoría de los niños. Una noche cargada de ilusión y magia, y al día siguiente horas de felicidad abriendo los regalos que han dejado los Reyes Magos, compartiendo horas de felicidad con la familia. Pero si hay un recuerdo que permanece intacto en la memoria de pequeños y mayores es el de la cabalgata de la víspera, ese momento en el que Sus Majestades de Oriente recorren las calles saludando, mientras sus pajes reparten caramelos entre los niños que mejor se han portado durante el año.
Y aunque la cabalgata de Madrid sea la más conocida y la que acapara mayor atención mediática, hoy miramos hacia el sur para descubrir una de las cabalgatas más antiguas de España. A poco más de una hora de Sevilla, en Higuera de la Sierra, un encantador pueblo de Huelva con apenas mil habitantes, el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Cada invierno, sus calles se convierten en un escenario vivo para acoger la cabalgata de Reyes Magos más antigua de Andalucía y la segunda más longeva del país, una representación única y viviente que convierte esta noche en una experiencia difícil de olvidar.
Cada 5 de enero, Higuera deja de ser un municipio tranquilo de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche para convertirse en un lugar de peregrinación. Familias enteras llegan desde distintos puntos de la comunidad para presenciar una celebración que no se parece a ninguna otra. No hay prisas ni artificios excesivos. Aquí, la magia se construye con paciencia, tradición y un profundo orgullo colectivo.
El origen de esta cabalgata se remonta a 1918, cuando el médico del pueblo, Domingo Fal Conde, decidió recrear la llegada de los Reyes Magos entrando a caballo en la localidad junto a otros vecinos. Aquella iniciativa, pensada para repartir regalos a los niños, sembró una semilla que más de un siglo después sigue viva. Desde entonces, generación tras generación ha cuidado y enriquecido una tradición que hoy forma parte del patrimonio cultural andaluz.
Lo que hace única a la cabalgata de Higuera de la Sierra es su carácter viviente. No se trata solo de un desfile, sino de una auténtica representación teatral al aire libre. Los propios vecinos se convierten en personajes bíblicos y permanecen inmóviles durante horas, incluso cuando el frío cala los huesos o la lluvia hace acto de presencia. Hay pastores, soldados, lavanderas, ángeles y escenas completas de la Natividad que se suceden por las calles del pueblo como si el tiempo se hubiera detenido.
La cabalgata cobra vida gracias a la dedicación de toda la comunidad, que durante meses trabaja en talleres, reuniones y preparación voluntaria. Esta implicación colectiva mantiene viva la tradición y le da su magia auténtica, convirtiéndola en una experiencia única para quien llega con ganas de dejarse llevar, más allá de ser un simple espectáculo.
Cada detalle está cuidado con esmero. Las carrozas, auténticas obras artesanales, se elaboran a mano durante meses gracias al trabajo colectivo de los lugareños. No hay grandes presupuestos, pero sí muchas horas compartidas, reuniones vecinales y una implicación que va más allá de la propia noche de Reyes. Actividades como la exhibición ecuestre de agosto o el desfile de trajes de flamenca sirven para recaudar fondos y, al mismo tiempo, refuerzan el sentimiento de comunidad.
Más allá de su valor estético, la cabalgata es un reflejo de los valores culturales de Higuera de la Sierra, donde esta tradición pasa de generación a generación sin perder su esencia, pero siendo cada edición algo nuevo e irrepetible.
Qué ver y saborear en Higuera de la Sierra
Pero Higuera no es solo su cabalgata. Antiguamente conocida como Higuera de Aracena, esta localidad forma parte del Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, uno de los espacios protegidos más importantes de Andalucía. Su casco urbano y la Iglesia de San Sebastián están catalogados como Bienes de Interés Cultural, y a ellos se suman lugares como la Ermita de San Antonio, la del Cristo del Rosario, la antigua plaza de toros o el paraje de Las Tobas.
El entorno natural, surcado por arroyos y dehesas, es ideal para la ganadería, especialmente la del cerdo ibérico, y explica la riqueza gastronómica de la zona. Todo ello convierte a Higuera de la Sierra en un destino que va más allá de una fecha concreta: un lugar donde tradición, naturaleza y vida rural se dan la mano, recordando que, a veces, las historias más grandes nacen en los pueblos más pequeños.
