Agosto sigue siendo uno de los grandes meses de vacaciones para los españoles, pero cada vez concentra una parte menor de los viajes. Los datos de Destinia y Heymondo apuntan a una progresiva desestacionalización del turismo, con viajeros que reparten sus días de descanso durante más meses del año y optan por escapadas más cortas y frecuentes.
"Lo que está cambiando es la concentración de las vacaciones", explica Beatriz Oficialdegui, Directora del departamento de Marketing de Destinia. Los datos de la compañía reflejan ese cambio: agosto representaba el 27,3% de las reservas en 2019 y en 2026 ha bajado hasta el 22,2%. Julio se sitúa ligeramente por encima, con un 23,7%, mientras septiembre alcanza el 9,2%, octubre el 4,7% y mayo el 18,4%.
La tendencia también se observa en los datos de Heymondo. "El verano ya no tiene el monopolio de los viajes", señala, por su parte, María Prieto, CMO de la compañía, que apunta que el periodo comprendido entre septiembre y mayo concentra de manera consistente el 70% de sus ventas anuales. "Vemos un pico de contratación muy destacado en el mes de noviembre impulsado por el Black Friday, un hito que responde a una necesidad real, ya que los viajeros aprovechan para asegurar sus grandes viajes de final e inicio de año (Q4-Q1), buscando el fin de la época de monzones en el Sudeste Asiático o el inicio del verano en Latinoamérica".
El precio se convierte en un factor decisivo
¿Por qué los viajeros están desplazando parte de sus vacaciones fuera de los meses centrales del verano? La respuesta pasa, en buena medida, por el bolsillo. "Principalmente, el precio y las temperaturas", argumenta Oficialdegui, que explica que "fuera de las semanas de mayor demanda es posible encontrar opciones más competitivas y, además, meses como mayo, septiembre u octubre ofrecen temperaturas más agradables en muchos destinos". "También influye que hay menos saturación y mayor disponibilidad. Para quien tiene flexibilidad de fechas, viajar fuera de julio y agosto resulta cada vez más atractivo", añade.
Prieto coincide con la experta de Destinia en que la optimización del presupuesto tiene un peso importante. "Viajar en meses como septiembre, octubre o noviembre permite acceder a tarifas de alojamiento y transporte más competitivas, alejadas de la inflación de la temporada alta", apunta, no sin antes matizar que la posibilidad de viajar con menos aglomeraciones también tiene un peso importante en esta decisión.
El viajero actual prioriza la calidad de la experiencia, y visitar destinos emblemáticos sin las aglomeraciones de la temporada alta permite una inmersión mucho más auténtica y relajada. Esta desestacionalización es una tendencia que vemos especialmente marcada en perfiles que no dependen del calendario escolar como las parejas sin hijos y los viajeros en solitario. Ambos son segmentos que registran crecimientos constantes y que tienen la libertad de diseñar su viaje priorizando la tranquilidad, el espacio y el disfrute", apunta Prieto.
Septiembre gana terreno
El cambio resulta especialmente visible en septiembre. Aunque julio y agosto siguen concentrando el mayor volumen de reservas, Destinia detecta diferencias claras entre los perfiles que viajan en esos meses y quienes esperan a septiembre.
"Septiembre, en cambio, está ganando peso entre viajeros que pueden adaptar mejor sus fechas y buscan precios más ajustados, temperaturas más suaves y destinos menos saturados", explica Oficialdegui, que apunta recuerda que "los datos reflejan claramente esa evolución: septiembre ha pasado de representar el 7,4% de las reservas en 2019 al 9,2% en 2026, mientras que julio y, sobre todo, agosto han perdido peso". En Heymondo identifican además determinados perfiles especialmente proclives a viajar fuera de la temporada alta. La desestacionalización es particularmente visible entre "las parejas sin hijos y los viajeros en solitario", segmentos que tienen mayor libertad para diseñar sus vacaciones sin depender del calendario escolar.
En todo caso, pese a estos cambios en la forma de viajar, nadie apunta a la desaparición de las vacaciones de verano. Julio y agosto continúan siendo los principales meses vacacionales, especialmente para quienes tienen menos margen para escoger cuándo disfrutar de sus días libres.La clave está en que ahora tienen que compartir protagonismo con otros periodos. Los datos de Destinia muestran que septiembre y octubre juntos han pasado de representar el 9,4% de las reservas en 2019 al 13,9% en 2026. En sentido contrario, julio y agosto han reducido conjuntamente su peso del 53,2% al 45,9%.
La previsión de Beatriz Oficialdegui es, en este sentido, muy clara: "Julio y agosto seguirán siendo fundamentales, pero tendrán que compartir cada vez más protagonismo con otros meses". Si continúan factores como los precios de temporada alta y las elevadas temperaturas del verano, la compañía espera que mayo, septiembre y octubre sigan ganando peso. Desde Heymondo también consideran que esta transformación ha llegado para quedarse. "Para los próximos años prevemos que la desestacionalización, la proliferación de escapadas más frecuentes y, sobre todo, la consolidación de la cultura de la prevención no son modas pasajeras, sino el nuevo estándar del turismo en España", concluye María Prieto.
El tradicional agosto como epicentro de las vacaciones españolas, por tanto, no desaparece, pero pierde parte de su protagonismo. El nuevo escenario apunta hacia un viajero que distribuye más sus desplazamientos, compara más los precios, busca mejores condiciones climáticas y aprovecha los meses de menor demanda para viajar.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.