Las croquetas es uno de esos platos que a poca gente les disgusta y es que, además de existir deliciosas y fáciles recetas para prepararlas, también se pueden comprar ya hechas y solamente habrá que freírlas. Tanto a la hora de elaborar por completo unas croquetas como en el momento de cocinarlas, es imprescindible seguir unos pasos para que estas queden perfectas.

Un plato con croquetas bien hechas, con su bechamel cremosa y un tamaño más bien tirando a pequeño, rebozadas adecuadamente y freídas hasta el punto de quedar crujientes es algo que para muchas personas resulta un tanto complicado. La parte más controvertida puede surgir a la hora del rebozado y su posterior paso por la sartén, donde éstas se pueden deshacer o romper, así como quedar blandas. Para evitar esto es importante seguir unos pasos concretos, lo que permitirá no fallar a la hora de cocinar este delicioso plato.

El gran fallo para que las croquetas estallen suele estar a la hora de freír, pero para que nadie cometa el error es importante ir hacia el principio y no saltarse ninguno de los pasos previos.

Preparación correcta de la masa de las croquetas

Si la bechamel está muy líquida es posible que las croquetas se abran al freírlas. Cuanto más densa sea la masa más fácil serán los siguientes pasos, pero tampoco hay que pasarse, ya que una masa demasiado dura será imposible de rebozar correctamente. Lo ideal es que la mezcla sea cremosa tirando a consistente. Es importante que no queden fisuras en las croquetas formadas, lo que facilitará el rebozado. Un truco es utilizar un dispensador de helado, el estilo churro o el método de las dos cucharas.

Tamaños y formas

Esto se puede realizar según los gustos de cada uno, pero lo ideal es que sean medianas tirando a pequeñas. También pueden ser redondas, ovaladas o cuadradas, aunque la mejor opción es que sean redondas u ovaladas. Un truco que se puede utilizar es usar una manga pastelera con una boquilla ancha especial para las croquetas. Con este elemento solamente habrá que formar churros sobre una bandeja y después cortarlos al mismo tamaño.

Empanado y rebozado 

Este paso es fundamental para conseguir unas croquetas perfectas. Para ello hay que utilizar harina, huevo y pan rallado o panko. Lo primero que se debe realizar es batir bien los huevos hasta que las yemas estén perfectamente integradas con las claras. Una vez preparado esto, se debe seguir un riguroso orden para el rebozado: primero la harina, después el huevo y, finalmente, el pan rallado. Hay que tener en cuenta que un rebozado demasiado grueso no creará unas buenas croquetas, aunque dependerá de los gustos.

Se puede dar un toque extra de crujiente añadiendo panko japonés, pan especial rallado de un pan integral o pan de pueblo. Otras opciones es añadir ajo y perejil, u otras especias como pimentón y orégano.

Cómo freír las croquetas correctamente

El aceite es fundamental en este punto de la elaboración. Lo ideal es utilizar aceite de oliva suave, ya que un virgen extra le dará demasiado sabor que no deben tener las croquetas. Por otro lado, también es importante que sea de oliva, puede ser aceite de oliva virgen extra suave, en lugar de otros aceites, como el de girasol o soja. Esto se debe a que el de oliva resiste mejor a las temperaturas altas que se alcanzan en la fritura.

La temperatura en la freidura es fundamental: hay que sumergirlas en el aceite cuando éste esté caliente, en torno a 175 y 180 grados. Si las sumergimos antes de que el aceite alcance esta temperatura, contribuirá a que no se doren o se deshagan.

La freidura se puede realizar tanto en una sartén como en la freidora. En esta última será más sencillo, ya que solamente habrá que calentar el aceite a la temperatura de 180 grados y cuando estén doradas sacarlas. En la sartén será algo más trabajoso, pero no más complicado. Es importante utilizar una sartén lo suficientemente honda para que las croquetas se puedan cubrir con el aceite. Hay que recordar que tampoco se deben cocinar demasiadas a la vez, ya que el frío de las croquetas hará que la temperatura del aceite baje automáticamente y queden frías por dentro.

3 errores comunes que se cometen y se deben evitar con las croquetas

1. Las croquetas tienen una textura blanda y no se terminan de dorar porque se han echado a freír en aceite frío o con poca temperatura. También puede suceder porque se han echado muchas a la vez.

2. Se abren o se sale el relleno porque no se han sellado con el primer golpe de calor o porque el interior es demasiado líquido y el empanado no ha resistido a la presión de la bechamel. Si sucede esto, que la masa está muy líquida, un buen truco es meterlas durante un rato en el congelador.

3. Pueden quedar grasientas debido a que no se les ha pasado papel absorbente o porque no se han dejado reposar unos minutos sobre un material de este tipo.