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Pixabay

‘Hacerse un Magallanes’ o cómo dar la vuelta al mundo en 12 destinos

Te proponemos hacer la ruta que realizó aquel célebre visionario

Mié, 7 Mar 2018

Las grandes gestas requieren un gran nombre. Si escalar uno de los picos más altos de la Tierra es ‘coronar un ochomil’, dar la vuelta al mundo debería denominarse ‘hacerse un Magallanes’, en honor al marino portugués que dio la primera vuelta al mundo allá por el siglo XVI. Ahora que precisamente se empieza a conmemorar el quinto centenario de la Primera Circunnavegación de la Tierra, te proponemos realizar un viaje inolvidable a través de los mismos 12 destinos que recorrió la expedición de aquel célebre visionario. Un viaje que cambió el mundo conocido para siempre y que supuso el inicio de lo que hoy conocemos como globalización. Y aunque él no logró concluir la travesía, su figura merece dar nombre a esta ruta por la enorme valentía que demostró al embarcarse en tamaña aventura. ¿Y tú? ¿Te atreves a ‘hacerte un Magallanes’?

1Primera parada: Canarias

Fernando de Magallanes se asentó durante dos años en Sevilla, que en esa época era el centro neurálgico de las relaciones comerciales entre el viejo y el nuevo continente, para preparar el viaje. La expedición partió de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519 y, a pesar de llevar provisiones para unos 270 hombres por un tiempo de dos años, tuvo que parar en Tenerife para dotarse de provisiones, fundamentalmente leña y agua.

En tu particular ruta magallánica, de lo que te puedes proveer en Tenerife es básicamente de sol, agradables temperaturas todo el año y mucho, mucho relax porque en las Islas Afortunadas, reconozcámoslo, se vive a otro ritmo (sin duda, un ritmo mejor). Por no hablar de la estupenda gastronomía (ay, esas papas arrugás con mojo…) y, sobre todo, del calor de su gente, acogedora donde las haya, desde Santa Cruz a Los Cristianos y desde el Teide hasta el Puerto de la Cruz.

22ª escala: Río de Janeiro

Las cinco naves de Magallanes (la Trinidad, la San Antonio, la Concepción, la Victoria y la Santiago) cruzaron el Océano Atlántico y atravesaron numerosas tempestades. Tres meses después de su partida, la expedición llegó a la bahía de Guanabara, donde descubrieron alimentos como la piña, la patata, el maíz o la caña de azúcar, animales como el loro y plantas como la jacaranda.

Con el tiempo, esta bahía se convertiría en la más importante de Brasil. Se extiende desde Copacabana a Itaipu y actualmente, alberga el puerto de Río de Janeiro. Visitarla es contemplar un pedacito de vida de la ciudad con los pescadores en sus barcas, la gente bañándose o comprando en mercadillos ambulantes. Aunque bastante contaminada, puedes dar un paseo en barco con estupendas vistas al Pan de Azúcar y el Cristo del Corcovado. 

3Río de la Plata, tercera parada

Este inmenso golfo, entre los actuales Uruguay y Argentina, confundió por completo a Magallanes, que pensó que ya había llegado al deseado estrecho al que luego daría nombre. Este despiste se tradujo en una enorme pérdida de tiempo y en un aumento del malestar de la tripulación.

Es normal que Magallanes se confundiera porque éste es el río más ancho del mundo, con 220 kilómetros en su lado más ancho. En el estuario que forma la unión de los ríos Paraná y Uruguay, frontera natural entre Argentina y Uruguay, encontramos ahora las ciudades de Montevideo a un lado y Buenos Aires al otro, además de una extensísima zona dedicada a la pesca y una larga lista de hermosas playas.

4Cuarta escala: Bahía de San Julián

En su travesía al sur, por la que Magallanes y sus hombres ven por primera vez pingüinos y leones marinos, el frío de la Patagonia les obliga a refugiarse en este puerto durante seis meses, una dura etapa donde se produce la pérdida de una de las naves y una rebelión que acabó con ejecuciones y destierros. Allí contactan también con unos indígenas de gran estatura a los que denominan ‘patagones’, que darían luego nombre a la región.

Entre los principales atractivos turísticos de esta bahía está la reproducción de la Nao Victoria (la única nave que consiguió completar la travesía) que puede verse en Puerto San Julián, además de la gran riqueza medioambiental de la zona con la flora y fauna que sorprendió hace cinco siglos a Magallanes. Un espacio protegido que se ha constituido como destino para la observación científica.

5Quinta parada: Estrecho de Magallanes

Trece meses después de su partida, el navegante y sus cuatro naves por fin llegan al Estrecho que después se llamaría de Magallanes, el punto en el que se unían los océanos Atlántico y Pacífico, Occidente y Oriente, el lugar que venían buscando. En este punto, por las noches, los marineros veían las hogueras de los indígenas en la costa y por eso bautizaron la zona como Tierra de Fuego. Con una extensión de 560 kilómetros, el Estrecho de Magallanes es un lugar de increíble belleza natural e impactantes paisajes, ideal para realizar actividades de aventura como el buceo, el kayak o el trekking. También es destino para los que disfruta con la observación de la flora y la fauna y con el ‘birdwatching’ o avistamiento de aves. Y todo, a un paso de la Antártida.

6Islas Marianas, sexta parada

La expedición tardó casi un mes en cruzar el Estrecho y llegar al Pacífico, sin saber aún que habían descubierto un nuevo océano, que llamaron Pacífico por la tranquilidad de sus aguas. En su búsqueda por llegar a la ruta de las especias navegando hacia el Oeste, Magallanes comprobó que la Tierra era mucho más grande de lo que imaginaba. La travesía se hacía interminable y tuvieron que lidiar con el calor, el hambre y las enfermedades. Hasta que, después de tres meses, llegaron a las Islas Marianas. En la actual Guam fueron saqueados por los indígenas (de ahí que aún se la llame la Isla de los Ladrones), pero pudieron abastecerse y escapar. Como curiosidad, allí descubren la buganvilla.

Tanto Guam (territorio no incorporado a EEUU) como las Islas Marianas del Norte (estado libre asociado de EEUU) son verdaderos paraísos tropicales, con preciosas playas de aguas cristalinas, exuberantes selvas y lugares de interés histórico, además de todas las prestaciones de un destino turístico moderno: restaurantes, zonas comerciales, vida nocturna…

7Séptima parada, Filipinas

Es una de las escalas más trágicas. En este grupo de islas perece Magallanes tras un enfrentamiento con indígenas. Además, otro dirigente local traiciona y aniquila al resto de oficiales, por lo que la expedición queda diezmada. Sólo prosiguen la travesía dos naves, lideradas por Gómez Espinosa y Juan Sebastián Elcano.

En las 7.107 islas que conforman este archipiélago, las posibilidades para el turista son interminables. Buceo, snorkling, kitesurfing, senderismo… en playas de fina arena blanca y agua azul turquesa, como la Playa Blanca de Boracay, impresionantes parajes naturales protegidos, como el río subterráneo de Puerto Princesa, o ciudades como Manila, con una gran mezcla de culturas y un extenso patrimonio histórico.

8Octava parada, Borneo

La expedición se detiene en esta isla selvática con gran riqueza y gobernada por un rajá que vive en la opulencia. Allí los marineros españoles se sorprenden al ver por primera vez elefantes y rinocerontes y al descubrir que sus habitantes saben escribir.

La riqueza natural sigue siendo el principal atractivo de Borneo (Malasia), una de las islas más grandes del planeta y reserva de la Biosfera. Son recomendables sus visitas a los parques naturales de Bako y Kinabalu en un país en el que se puede ver la flor más grande del mundo, que pesa 11 kilos y mide más de un metro de diámetro.

9Islas Molucas, novena escala

En noviembre de 1521 la expedición por fin llega a su deseado destino: la isla de las especias, el lugar donde se produce el codiciado clavo y la preciadísima nuez moscada. Un problema en una de las naves hizo que se quedara allí hasta su reparación y que luego volviera por el este de nuevo a España. La Nao Victoria prosigue hacia el oeste con un cargamento y un botín tal que sirvió para amortizar los gastos completos de la expedición.

Este archipiélago, ubicado en el Cinturón de fuego del Pacífico y perteneciente a Malasia, está formado por unas treinta islas y posiblemente sea lo más parecido a lo que todos entendemos por paraíso. Playas de arena blanca y aguas cristalinas, reservas naturales, exuberante vegetación, tranquilidad extrema, una población acogedora y una gastronomía compuesta de frutas tropicales y pescado.

10Décima parada, Timor

Fue una escala técnica para abastecerse pero no sabían que tenían ante sí la etapa más dura del viaje: cinco meses sin pisar tierra atravesando el Océano Índico, lo que hizo renacer la desesperación, el hambre y el escorbuto. 

Esta isla, de 300 kilómetros de longitud, fue uno de los principales enclaves comerciales en Asia de Portugal, de la que se independizó en los años 70. Tras ser invadida y sometida durante 24 años por Indonesia, desde 2002 Timor Oriental, la mitad de la isla, es de nuevo independiente e intenta levantar cabeza gracias al turismo, convertida en uno de los destinos preferidos para el avistamiento de ballenas y delfines y para el submarinismo, dada la riqueza casi virginal de sus aguas y sus playas.

11Cabo de Buena Esperanza

En el punto en el que se encuentran los océanos Índico y Atlántico, la Nao Victoria casi sucumbe por los vientos y las olas y la tripulación casi abandona su empeño de llegar a España, pero finalmente, a pesar de perder a muchos por el camino, deciden continuar la travesía.

Aunque el Cabo de Agujas está más al sur, llegar al Cabo de Buena Esperanza es llegar al extremo meridional de Sudáfrica y de todo el continente africano, es casi como llegar al fin del mundo. Declarado Patrimonio Mundial de la Unesco, estaca por su increíble belleza y por la riqueza de su flora y de su fauna. Allí pueden verse aves marinas, reptiles, focas y avestruces. No dejes de subir al faro de Cape Point para disfrutar de las vistas y detente unos minutos a contemplar desde el mirador el punto en el que se unen los dos océanos.

12Parada final, Cabo Verde

A pesar de ser una isla portuguesa, Elcano y sus hombres se detienen en Cabo Verde para abastecerse tras cinco meses sin pisar tierra. Aquí es cuando se dan cuenta de que, navegando de oeste a este, habían ganado un día. De aquí parten hacia España, adonde la Nao Victoria llega el 6 de septiembre de 1522. Tres años después sólo regresan 18 hombres, agotados y enfermos, comandados por Juan Sebastián Elcano. Entre ellos está Antonio Pigafetta, el cronista del viaje, gracias al cual se conocen todos los detalles de la primera vuelta al mundo de la historia.

En medio del Atlántico está escondido el archipiélago de Cabo Verde, una joya que combina islas montañosas con islas de playas. Un pequeño paraíso por descubrir con una temperatura media de 24º todo el año y que ofrece infinitas posibilidades, como bucear, hacer windsurfing o senderismo, disfrutar de su sabrosa gastronomía o pasear por sus playas y, sobre todo, disfrutar de la amabilidad de sus habitantes.

 

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