En medio de la conmoción provocada por el grave accidente ferroviario en Adamuz, la presentadora Ana Rosa Quintana ha intentado orientar el debate hacia una crítica directa a la gestión del Gobierno en materia de infraestructuras. Sin embargo, ha sido el propio presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, dirigente del Partido Popular y habitual crítico del Ejecutivo central, quien ha marcado un límite inesperado, dejando claro que no es día para ese debate.
Durante la entrevista en El Programa de Ana Rosa, Ana Rosa Quintana ha puesto el foco en las incidencias recurrentes en la línea Madrid-Andalucía, sugiriendo una responsabilidad política en el deterioro del servicio ferroviario: “Llevamos muchos meses, los que somos habituales del Iryo, del AVE, de la ruta Madrid-Andalucía, yo especialmente Madrid-Sevilla, llevamos muchísimos meses con incidencias, ya sean retrasos, averías… No sé si ustedes, que siempre han reclamado mejorar todo esto, si lo han conseguido”, ha planteadola presentadora.
La pregunta, formulada ni 24 horas después del accidente, apuntaba directamente a la gestión del Gobierno central y a las reiteradas críticas del Partido Popular sobre el estado de la red ferroviaria. Sin embargo, la respuesta de Moreno Bonilla ha sorprendido al no continuar por ese debate político: “Es verdad que hemos tenido múltiples incidencias a lo largo de los últimos dos años y ha habido quejas constantes de los usuarios, incluso de las organizaciones sindicales”, ha comenzado reconociendo el presidente andaluz. Pero, a continuación, ha cortado de raíz cualquier intento de confrontación partidista: “Yo hoy no voy a entrar a hacer una valoración de esta situación”.
Moreno Bonilla ha explicado que el foco debe estar exclusivamente en las víctimas y sus familias. “Hoy estamos centrados primero en las 48 personas hospitalizadas, en que salgan adelante los 12 que están en la UCI, y especialmente en identificar a las personas fallecidas, porque hay una enorme angustia por parte de esos familiares”, ha subrayado.
El presidente andaluz ha insistido en que ya habría tiempo para buscar responsables y analizar el estado de la red ferroviaria, pero no en ese momento. “Tiempo habrá”, ha repetido, apelando a que sea la Agencia de Seguridad Ferroviaria la que investigue las causas del accidente y determine qué ha fallado para que “no vuelva a ocurrir un accidente de esta naturaleza nunca más en España”.
Mientras Ana Rosa ha intentado llevar la conversación hacia una crítica política inmediata, Moreno Bonilla ha optado por un tono institucional y prudente, remarcando que “ahora mismo no tenemos información” y que todas las energías debían dirigirse a “localizar, identificar, informar y acompañar a los familiares”, con el apoyo de equipos psicológicos.
Ni 24 horas han pasado y Ana Rosa Quintana dando vergüenza y repulsión infinitas, para sorpresa de nadie, por el#descarrilamiento en Adamuz.
— 𝗺𝗮𝗿𝗶𝗮_𝗟𝗔𝘁𝗮𝘁𝘂𝘀 💫 (@maria_LAtatus) January 19, 2026
Hasta el propio Moreno Bonilla se lo ha reprochado.
Qué miseria moral la de esta tiparraca. pic.twitter.com/XNjVt5VNn0
Lo que se sabe del accidente
Este lunes, apenas unas horas después de producirse el accidente, las prioridades de las administraciones se centran en el rescate de las víctimas, la atención a los heridos y la recopilación de los primeros datos sobre lo ocurrido. En este contexto, las instituciones han pedido calma y han apelado a evitar especulaciones y análisis prematuros. Esto es lo que se conoce hasta el momento.
El tren Iryo 6189, que realizaba el trayecto Málaga–Atocha, descarriló a las 19:45 horas con 317 pasajeros a bordo. Como consecuencia del siniestro, varios vagones invadieron la vía contigua, lo que provocó una colisión con el Alvia 2384, que cubría el recorrido Madrid–Huelva y transportaba a cerca de 100 pasajeros. Los primeros vagones fueron los más afectados, saliendo despedidos y rodando por un terraplén de cuatro metros, según ha detallado el consejero de la Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz.
El tren Alvia circulaba a una velocidad aproximada de 200 kilómetros por hora, habitual en ese tramo, y el estado en el que han quedado los vagones más dañados está dificultando las labores de rescate. Por el momento, el balance provisional es de 39 víctimas mortales y 170 personas heridas, 30 de ellas en estado grave. Las causas del accidente continúan sin esclarecerse. Algunos supervivientes han relatado haber percibido vibraciones en el tren de Iryo instantes antes de que se produjera el descarrilamiento.
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha aportado más información en una entrevista concedida esta mañana a RNE. “Por exceso de velocidad no ha podido ser. Circulaban a una velocidad inferior a la asignada al tramo. El propio sistema de protección de la vía impide superar esa velocidad”, ha señalado. Fernández Heredia ha insistido en que “es muy pronto todavía” y ha subrayado la necesidad de “evitar especular”, advirtiendo de que “no va a haber una respuesta inmediata”.
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