El Ayuntamiento de Madrid permitirá la circulación de vehículos sin etiqueta ambiental (A) por el municipio "mientras se cumpla con la directiva" europea de calidad del aire, como viene haciendo la capital los últimos años.

trafico madrid

Se amplía de forma indefinida esta medida

Con esta medida, aplicable a vehículos empadronados en Madrid o que paguen el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) en la ciudad, el Ayuntamiento amplía de forma indefinida la moratoria aprobada por primera vez a finales de 2024, y luego prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2026, para retrasar el veto a estos vehículos.

El Consistorio declara que "el porcentaje de afección" de los vehículos 'A' "es mínimo", dado que en febrero pasado se registraron en la ciudad 1.045.898 vehículos únicos al día, de los que apenas 11.309 (el 1,08 %) carecían de etiqueta ambiental.

parquimetro madrid

También se permitirá estacionar en el SER de su barrio

Así pues, se permitirá a los vehículos 'A' circular por todo el término municipal y también estacionar en las zonas de Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) del barrio que les corresponda.

El nuevo texto consolida las zonas de bajas emisiones que contempla la ordenanza actual (las de especial protección Distrito Centro y Plaza Elíptica), manteniendo las restricciones y excepciones.

¿Es una medida electoralista?

Los tiempos, cómo no, resultan sospechosamente electoralistas: la medida llega justo cuando las municipales de 2027 asoman en el horizonte y el desgaste de las Zonas de Bajas Emisiones entre los votantes con menos recursos ya se ha hecho notar en más de una encuesta y en bastantes barrios.

madrid castellana

Los menos pudientes, los más perjudicados

Pero el precio de este repentino giro de guion lo pagan, como siempre, quienes ya hicieron el esfuerzo, aquellos que se endeudaron para comprar un coche con etiqueta —el nuevo más barato ronda los 13.500 euros— o quienes achatarraron un vehículo que ahora, mira por dónde, podría seguir circulando sin problemas.

Para ellos, la promesa de un Madrid más limpio, se ha convertido en una auténtica estafa de ida y vuelta: primero les exigieron sacrificios en nombre de la salud y el futuro; ahora, cuando ya los han hecho y están pagando las facturas, resulta que no eran tan necesarios, que la reducción de emisiones se debe tanto a la meteorología como a quienes viven en la periferia y tienen vetado el acceso desde 2024, no precisamente por decisión propia.

La pregunta incómoda, esa que nadie en Cibeles quiere responder, es si todo este acoso a los coches más humildes mereció realmente la pena o si solo sirvió para contentar a Bruselas mientras se llenaban de multas las arcas municipales.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio