Da igual que escribamos sobre tablillas de arcilla o se utilicen las últimas tecnologías. Da igual que quien se exprese sea un filósofo griego, un científico renacentista o un chaval de veinte años con gorra. La cuestión de la libertad de expresión, sus límites e implicaciones, la oportunidad y forma de lo que se dice es algo que parece que siempre nos acompañará. Y si no, que se los pregunten a los youtubers.

YouTube cambia las normas

Hace unas semanas, YouTube cambió sus normas en cuanto al contenido. La modificación más relevante es aquella que califica los vídeos según lo que muestran para ser o no aptos para entrar en su programa de publicidad. Y por tanto, de remuneración a los creadores. Si, según la plataforma de Google, el vídeo incluye “escenas de carácter sugerente o sexual, violencia, extremismo o lenguaje inapropiado”, serán consideradas “inadecuadas para los anunciantes” y se les retirarán los spots que anteceden a muchos vídeos. Como cabía esperar, la decisión ha puesto en pie de guerra a los youtubers. Más allá del debate sobre la relevancia de sus vídeos, se trata de creadores de contenidos que se dirigen a millones de personas en todo el mundo, por lo que su opinión trasciende.

Rubius responde

El principal youtuber español, Rubius, ha sido el más beligerante con el asunto. Con más de veinte millones de subscriptores en YouTube cualquiera de sus comentarios se convierte en tendencia. Rubius subió un vídeo en el que denunciaba lo que considera censura por parte de la plataforma de vídeos. En su peculiar estilo, comienza el vídeo con una anodina sesión gamer de Minecraft. Cuando su personaje muere, entra en ebullición. Una muñeca hinchable, un bebé de juguete atropellado y un AK47 rosa le sirven para subvertir todas las nuevas normas de YouTube y conseguir que su vídeo sea restringido por edad. Él mismo lo muestra en su cuenta de Twitter (más de 5,5 millones de seguidores). [embedyt] http://www.youtube.com/watch?v=SpWg5bpcLEE[/embedyt]

Y otros youtubers también

Otros youtubers a los que las nuevas normas afectan directamente, por la naturaleza de sus vídeos, también han reaccionado. Todavía ninguno ha hecho un vídeo hablando expresamente del asunto. Sí han denunciado la situación a través de sus cuentas de Twitter. Mangel, amigo de Rubius, con más de cinco millones de suscriptores, denunció que YouTube siempre pretende fastidiar a los creadores. Además, mostraba su preocupación por el imperio de lo políticamente correcto. Para ello, utilizó su cuenta de Twitter, con 3,7 millones de seguidores. Wismichu, un youtuber malhablado y gamberro, con más de cuatro millones y medios de suscriptores, tiró de ironía mostrando un vídeo corto de los Simpsons en su perfil de Twitter (1,5 millones de seguidores). En el clip se ve a los personajes Rasca y Pica comportándose como señoritas victorianas en lugar de despedazándose como es habitual. Detrás de toda la polémica está el sistema de remuneración con el que YouTube compensa a los creadores que les garantizan millones de visitas cada día. Si estas nuevas normas están realmente para proteger a esos usuarios. O son un medio para controlar a los youtubers a través del dinero.