La concesión del Premio Nadal 2026 a David Uclés por su novela La ciudad de las luces muertas ha sido celebrada por muchos como un reconocimiento a una voz original dentro de la narrativa española contemporánea.
El texto del diario El País, titulado “El ‘caso Uclés’: éxito fulgurante, guerra editorial, insultos en redes y el Premio Nadal”, propone un retrato del autor que va mucho más allá de su literatura. En él se mezclan hechos objetivos -el éxito de su obra, la viralidad del autor, los ataques que ha recibido en redes y la obtención del Nadal- con un enfoque que pone el acento en la construcción del personaje público de Uclés. La narración se detiene en su presencia constante en actos, en su manera de comunicarse, en su imagen y en su exposición mediática, sugiriendo que su éxito responde tanto a una estrategia de visibilidad como al valor literario de sus obras.
Ese enfoque ha sido precisamente el detonante del enfado del escritor. En un mensaje publicado en redes sociales, Uclés expresa una decepción profunda no solo con el contenido del artículo, sino con el medio que lo publica.
¿Acaso tengo que sentirme mal por vestirme como me da la gana, por cantar en público, por hablar desde el respeto y hasta por sonreír?
El texto continúa cuestionando la lógica del artículo, ironizando sobre si está leyendo El País o La Cuore, y lamentando que se ridiculice y banalice su trabajo en un medio con el que colabora y por parte de un crítico al que asegura haber respetado siempre.
La respuesta de Uclés no es un arrebato aislado ni una simple reacción emocional. En su mensaje subyace una crítica más profunda al modo en que determinados medios de comunicación abordan la cultura cuando un creador deja de ser una figura relativamente discreta y pasa a convertirse en un fenómeno de masas. El escritor no niega su visibilidad ni su cercanía con los lectores -de hecho, la reivindica-, pero rechaza que esa actitud sea utilizada para deslegitimar su trabajo o para presentar su carrera como una operación de marketing más que como el resultado de años de escritura, investigación y compromiso con la literatura.
El artículo de El País plantea, de forma explícita, la idea de un “caso Uclés”, una etiqueta que el autor considera injusta y simplificadora. Al hablar de “guerra editorial” o al poner el foco en la viralidad y el ruido en redes, el texto desplaza el centro del debate desde la obra literaria hacia el espectáculo que la rodea. Para Uclés, ese desplazamiento no es inocente: supone convertir la literatura en un producto mediático más, donde la personalidad del autor pesa más que el contenido de sus libros.
La molestia del escritor se agrava por el momento en el que se produce. El Premio Nadal, uno de los galardones más antiguos y prestigiosos de las letras españolas, suele funcionar como un reconocimiento a la calidad literaria y a una trayectoria consolidada o emergente. Sin embargo, en este caso, la cobertura mediática ha estado atravesada por una lectura que pone en duda, de forma implícita, si el éxito de Uclés responde únicamente a méritos literarios o si está amplificado por una estrategia de exposición pública constante. Es esa sospecha la que el autor rechaza de plano en su respuesta.
El éxito, la presencia pública y la cercanía con los lectores no deberían convertirse en argumentos para diluir el análisis de una obra ni para desplazar el foco hacia la caricatura del autor. La reacción de Uclés no cuestiona la crítica, sino el enfoque
David Uclés molesto por el artículo de ‘El País’. Instagram.