El problema de la polución en las ciudades es alarmante. Esa nube negra que sufren las ciudades y que se agrava ante la falta de lluvia, el aumento del tráfico y la combustión de calefacciones en el invierno. Es imposible huir de ella. Y cada año genera millones de enfermedades y miles de muertes. ¿Cómo tratar de evitarlo?

Sencillas recomendaciones

Ahora Greenpeace ha lanzado una serie de recomendaciones. Unas pautas sencillas para seguir en nuestro día a día en la gran ciudad. Puede parecer que algunas son un tanto absurdas, pero nunca está de más hacer algo para evitar tragar humo. Por poco que sea. Muchos de estos consejos van dirigidos a proteger a los niños de la contaminación. Ellos son los más perjudicados por las emisiones de micropartículas que, respiradas, se instalan en órganos como el cerebro. El primero de los consejos es un tanto obvio. Utilizar las aceras. No solo para evitar el peligro de ser atropellado. En una acera hay la mitad de partículas contaminantes que sobre la calzada. De la misma manera, cuando más nos alejamos de la carretera dentro de la acera, menos partículas entrarán en nuestro torrente sanguíneo. Así que lo mejor es acercarse lo más posible a la fachada.

Cruces, puntos calientes

Por eso, cuando esperamos a cruzar una calle, es buena idea alejarse un poco del borde de la acera. No vamos a perder la oportunidad de cruzar y sí nos ahorraremos respirar el aire contaminado de los tubos de escape. Los cruces son puntos de concentración de contaminantes, dado que los coches se detienen en los semáforos con los motores en marcha. Otro consejo es utilizar los parques. Estos espacios son el reducto del aire puro en la ciudades. Frecuentarlos es darles una tregua a los pulmones y recargarlos para unas horas. Hacer ejercicio siempre ha sido considerado como algo saludable. Pero hacerlo bajo la contaminación puede ser contraproducente. Por eso lo ideal es evitar las horas punta, aquellas en las que más tráfico se mueve. Normalmente, la primera hora de la mañana y la de la tarde son las menos adecuadas para hacer ejercicio en la calle. Por último, el consejo definitivo. Luchar por un aire más limpio en nuestras ciudades. Concienciar a nuestros hijos y exigir actuaciones decididas a las administraciones públicas y empresas privadas. Pedir una apuesta por el transporte limpio que nos permita vivir normalmente en las ciudades.