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El desahucio de Maricarmen sigue comandando la conversación política y el foco mediático estas semanas. El caso de la mujer de 87 años, fallecida en las últimas horas en el hospital el que permanecía ingresada tras ser expulsada de su hogar, se ha tornado uno de los principales asuntos de conversación en un país cuyo vaso se ha colmado y se está movilizando mediante protestas para decir basta a la tensión del mercado inmobiliario y el juego especulatorio que hay alrededor de la vivienda.
En estos últimos días, los medios de comunicación han dado una notable relevancia al caso de Maricarmen y cómo su desahucio ha tenido un efecto sustancial en la política española, tras haber llevado al Gobierno a presentar de forma express ante el Congreso de los Diputados dos decretos de vivienda que fueron tumbados por la cámara parlamentaria llevando a Pedro Sánchez a un nuevo periodo de reflexión que derivó en una convocatoria anticipada de elecciones generales.
La conversación en torno a Maricarmen y su desahucio, como muchos de los temas que se abordan a día de hoy, pasó del análisis de la gestión de la vivienda que se hace en España para detectar la falla en el sistema a entrar en discursos políticos cargados de argumentos severos y notablemente polémicos. Una serie de líneas las seguidas a la hora de tratar este asunto desde diferentes sectores que también llegaban a los programas de televisión del país y a las numerosas meses de tertulia que a día de hoy copan las parrillas de las distintas cadenas.
Una de las que mayor protagonismo ha adquirido en las últimas horas al cuestionar el público la manera en la que fue planteada y su enfoque controvertido fue una de las que Susanna Griso presentaba. La periodista encargada de moderar Espejo Público se sentaba en el centro de una mesa en la que algunos de los asuntos principales a tratar fueron el alquiler que pagaba Maricarmen, remarcando que se encontraba muy por debajo del valor de mercado, y señalar que, por su manera de ser, no era, según decían los que componían la mesa, "buena vecina". Todo ello mientras la mujer de 87 años permanecía ingresada en el hospital tras ser desahuciada.
Espejo Público llevaba a esta tertulia a Ignacio Lázaro, antiguo casero de Maricarmen hasta que Urbagestión adquirió en el 2018 el piso en el residía la mujer de 87 años. Su paso por la mesa del programa de Susanna Griso estuvo marcado por hacer un repaso a la relación que había mantenido con ella como arrendataria del inmueble. En este sentido, en la tertulia Griso quiso incidir en distintas ocasiones en que, antes de que le subieran el alquiler a partir de 2018, Maricarmen pagaba una cuota de 172 de euros, poniendo especial foco en la zona en la que se encuentra el bloque y el valor de mercado que podría tener. Además de ello, los miembros de la tertulia le pedían señalar que era él quien debía asumir el pago de gastos de comunidad y otros elementos.
El antiguo casero de Maricarmen, que señalaba que vendieron el edificio porque tenían "cinco inquilinos de renta antigua" y es "económicamente insostenible", también entraba, cuando los tertulianos le preguntaron por ello, en dar su opinión sobre qué le parecía como persona la mujer de 87 años que fue desahuciada, un asunto en el que también había entrado ya Espejo Público en otros programas, queriendo incidir los miembros de la mesa en que "no era buena vecina".
La manera en la que se enfocó esta tertulia le están valiendo sendas críticas a Espejo Público y Susanna Griso en las redes sociales, donde han aparecido comentarios como "es para oírlo. No hay vergüenza suficiente para escuchar hasta el final" o "que pena de sociedad. En fin, ellos verán. A todos nos vuelve el karma. Sin duda a ellos será fuerte".




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