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La muerte de Maricarmen paralizaba al país por unos segundos cuando se conocía la noticia de su fallecimiento. Todo los participantes del movimiento social que impulsó su desahucio contenían la respiración y leían o escuchaban apenados que la mujer de 87 años a la que Urbagestión había insistido en echar de su vivienda, a pesar de que hubiera quien se ofreció a pagar las cantidades que reclamaba la empresa, perdía la vida en el hospital en el que se encontraba ingresada. No se disponían de pruebas para afirmarlo con seguridad, pero para muchos la sensación que dejaba verla marchar era que, aunque fuera una mujer de avanzada edad, había tenido un importante papel la tensión a la que había sido sometida en estos últimos años ante las amenazas de la compañía dueña de su piso.
El desahucio de Maricarmen impulsó una movilización que llevó a plantar tiendas de campaña en la Puerta del Sol para protestar contra la tensión del mercado inmobiliario y los abusos derivados de la especulación que se hace con un bien de primera necesidad. Las manifestaciones se fueron extendiendo por todo el país, haciendo sonar con más fuerza que nunca la desesperación de multitud de personas a las que su hogar les hace ir con el agua al cuello mes a mes. Un movimiento social que rápidamente cobró protagonismo en el apartado político y que, más allá de haber sido la gota que colmaba el vaso y que llevaba a Pedro Sánchez a convocar elecciones anticipadas ante una nueva ocasión en la que su debilidad en el Congreso de los Diputados quedaba en evidencia, hallaba numerosas críticas hacia los manifestantes por parte de los partidos de derecha.
En este contexto, en el que distintos agentes del Partido Popular y de Vox cargaban contra esta mujer de 87 años, a la que obligaban a abandonar su casa tras haber pagado mes a mes todas sus cuotas de alquiler, y, al menos en lo que a sus intervenciones públicas se refieren, mostraban poca empatía con el asunto, Alberto Núñez Feijóo hacía acto de presencia en la noche de este miércoles en las redes sociales para trasladar su pésame a los familiares y seres queridos de Maricarmen. El líder de los populares mostraba un posicionamiento distinto a los miembros de su partido, que habían sido especialmente incisivos en sus críticas e ironías expresadas contra la desahuciada, y, a pesar de esta línea que su formación seguía a la hora de abordar su caso, aseguraba que no es momento de hacer "ni campaña, ni partidos, ni utilización interesada". "No más piedras en el muro", señalaba en una publicación en 'X' que concluía afirmando que "ante la muerte de una persona solo cabe el respeto".
Las palabras del gallego mostraban un estar más sereno y menos confrontador que el de sus compañeros de partido. Ahora bien, también dejaban ciertas dudas al atender a que durante estas últimas semanas, y tras las intervenciones que iban dejando varios de los miembros de su formación, el presidente del Partido Popular no llamaba, por decirlo así, al orden, a quienes dentro del PP llegaban, por ejemplo, a llamar "puta sinvergüenza" a Maricarmen o ironizaban pidiendo que se les comunicara a partir de qué edad había derecho a dejar de pagar el alquiler para anotar la fecha y empezar a ahorrarse el dinero.
Entre los diferentes episodios que el Partido Popular dejaba en relación al desahucio de Maricarmen, el más leve de todos lo dejaba José Luis Martínez-Almeida, quien, ignorando la presión social ejercida por los manifestantes y las profundas críticas que se estaban haciendo a Urbagestión, se anotaba el tanto del acuerdo alcanzado que permitía a la mujer de 87 años volver a la vivienda tras ser desahuciada. Las palabras del alcalde de Madrid resultaban las menos llamativas entre las que la derecha iba dejando en relación a este asunto.
Isabel Díaz Ayuso ha sido una de las agentes más críticas y severas contra los colectivos sociales que se manifiestan en Sol contra los abusos del mercado inmobiliario, buscando la manera de hallar una vía legal para que se impulse un desalojo de la plaza y definiendo como "saltimbanquis" a los participantes en las protestas. Es más, era la propia presidenta de la Comunidad de Madrid la que se permitía hacer ironía con el caso de Maricarmen al pedir que se le indicara a partir de qué edad era posible dejar de pagar el alquiler sin sufrir consecuencias, para ahorrarse el dinero. No solo eso, sino que en la Asamblea de Madrid vetaban este miércoles la celebración de un minuto de silencio en señal de respeto a la muerte de esta mujer. Una serie de circunstancias que se sumaban a otros hechos, como que el Partido Popular, a la hora de justificar su voto en contra a los decretos de vivienda en el Congreso de los Diputados, entre otros motivos, restaba importancia al desahucio afirmando que Maricarmen disponía de "alternativa habitacional".
Una serie de declaraciones públicas en relación a este asunto las expresadas por los miembros del Partido Popular, como la del concejal de Vivienda de Benalmádena que la llamó "puta sinvergüenza", que se sumaban a otras realizadas por Vox, despertando, entre otras, especial polémica la frase publicada por los de Abascal en 'X' donde subrayaban que "si Maricarmen hubiera sido Morocarmen, habría tenido una vivienda de protección oficial".




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