La dirección de Got Talent ha terminado moviendo ficha. Una semana después del órdago lanzado por Risto Mejide - que llegó a “secuestrar” su pase de oro hasta que el programa aceptara ampliar el número de estos -, el formato ha tomado una decisión inédita que cambia las reglas del juego en plena fase de audiciones.

El desenlace se ha conocido durante la última gala, cuando el presentador, Santi Millán, ha anunciado desde el escenario que la situación había obligado a consultar incluso al creador del formato. “Hemos hecho una llamada internacional y hemos hablado con Simon Cowell… y nos ha dicho que nos da más pases de oro”, ha comunicado, desatando la reacción inmediata del público y del jurado.

La resolución implica que cada miembro del jurado contará con un pase de oro adicional, lo que abre la puerta a que más aspirantes accedan directamente a la fase final. Desde el propio programa han calificado la medida como “una decisión sin precedentes”, al tratarse de un cambio excepcional en la mecánica habitual del concurso.

El movimiento supone, en la práctica, que la dirección ha aceptado la presión planteada por Mejide. El publicista había defendido días antes que no era justo agotar los pases de oro cuando aún quedaban numerosas audiciones por celebrarse y aspirantes que podían optar a ese reconocimiento. Por ello, anunció que no utilizaría el suyo hasta que el programa reconsiderara el sistema.

La situación había dejado en el aire el desarrollo de la temporada y generó un debate dentro del propio jurado. Paula Echevarría llegó a advertirle del riesgo de que finalmente no encontrara al concursante que buscaba, pero Mejide se mantuvo firme y dejó claro que la decisión dependía de la dirección.


Un pulso que ha cambiado el concurso

La respuesta del programa no solo ha desbloqueado el conflicto, sino que introduce un elemento nuevo en una de las fases más decisivas del formato. El pase de oro, uno de los recursos más codiciados de Got Talent, gana aún más peso al multiplicarse las oportunidades de acceder directamente a la final.

El cambio llega, además, en una temporada especialmente simbólica: la undécima será la última en la que Risto Mejide forme parte del jurado. Su órdago, que en un principio parecía una jugada arriesgada, ha terminado provocando una modificación inédita en la historia del programa en España.

Con la ampliación ya confirmada, el botón dorado deja de estar “secuestrado” y las audiciones continúan, ahora con más plazas en juego y con la sensación de que, al menos por esta vez, el pulso lo ha ganado el jurado.

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