El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha vuelto a patinar este viernes en una de sus múltiples intervenciones públicas tras los accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Girona). Y lo ha hecho en el peor terreno posible: el de las cifras de víctimas mortales. Mientras leía un prompter, el líder del PP ha confundido en directo el número de fallecidos, oscilando entre “49” y “46” muertos en apenas unos segundos.
“Estos días con las 49 víctimas mortales y los 159 heridos como consecuencia de los dos accidentes…”, ha arrancado Feijóo, para corregirse posteriormente: “No podemos comenzar de otra manera que no sea acordándonos de las 46 personas muertas”. La rectificación no ha pasado desapercibida, ni por la gravedad del lapsus ni por el contexto: dos tragedias recientes, con decenas de víctimas y el país aún en luto.
El error ha sido analizado en Malas Lenguas, el programa de La 2 dirigido por Jesús Cintora. El presentador ha sido tajante al reaccionar al vídeo: “¿49 o 46? Son 46. Son cifras de muertos. Es una cosa muy seria”. En la mesa, los colaboradores han coincidido en señalar el problema recurrente del líder popular con el uso del prompter.
El politólogo Hugo Pereira, colaborador del programa, ha aprovechado para explicar que en la sede del Partido Popular se ha instalado recientemente una pantalla de grandes dimensiones desde la que Feijóo lee sus discursos. “Está leyendo en ese momento. Lo que hay que decirle es que tome algún curso de prompter, porque se confunde cada vez que lee”, ha ironizado. Una crítica técnica, sí, pero no se trata de la primera vez que el presidente del PP se equivoca en una intervención clave.
Más allá del lapsus, la periodista Marta Monforte ha ido un paso más allá y ha hablado directamente de “frivolidad”. A su juicio, no solo es relevante equivocarse con el número de fallecidos, sino el mensaje que Feijóo ha querido construir a partir de ahí. “Decir que todo el mundo se siente inseguro cada vez que entra en un tren no cuadra con la realidad”, ha señalado, recordando que un accidente grave no convierte automáticamente al ferrocarril en un medio inseguro.
😶 Feijóo se equivoca con el número de víctimas. Habla de 49 fallecidos.
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) January 23, 2026
🗣️ "Hay que decirle a Feijóo, por Dios, que tome algún curso de leer el prompter, porque se confunde cada vez que lee. Es tremendo", reacciona @Pereira_Hugo_ en #MalasLenguas pic.twitter.com/7JX9f4qu7T
Feijóo endurece el tono tras el luto
El tropiezo ha llegado, además, en plena ofensiva política del PP tras el fin del luto oficial por la tragedia de Adamuz. Apenas unas horas después de que concluyeran los tres días decretados por el Gobierno, Feijóo ha comparecido en Génova para elevar el tono contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y acusarle de “opacidad” y de “generar caos”.
“El duelo no puede ser coartada para la opacidad”, ha afirmado el líder popular, que ha insistido en que “cuanto más actúa el Gobierno, más asusta”. En esa misma comparecencia ha lanzado una de sus afirmaciones más repetidas en los últimos días: que “los descarrilamientos en España se han multiplicado por tres desde 2018”, un dato que, claramente, no ha respaldado con fuentes y que choca con las cifras oficiales del Ministerio de Transportes, que apuntan a un descenso del 11% en la media anual de accidentes graves desde ese año, pese al aumento de pasajeros.
Feijóo también ha situado el debate en el terreno político habitual del PP, vinculando los accidentes al estado general del país. “El estado de las vías es un reflejo del estado de la Nación”, ha asegurado, antes de recuperar otros argumentos recurrentes como la ausencia de Presupuestos Generales del Estado o los casos de corrupción que rodean al Ministerio de Transportes.
Además, el PP ha exigido un pleno extraordinario en el Congreso y ha planteado hasta 20 preguntas que, según Feijóo, Pedro Sánchez debe responder personalmente. Entre ellas, dudas sobre la custodia de las pruebas tras el accidente de Adamuz o sobre las limitaciones temporales de velocidad impuestas por Adif, pese a que estas forman parte del protocolo habitual de seguridad.