Miguel Ríos no esquiva el debate ni cuando mira atrás ni cuando habla del presente. A sus 81 años, el músico granadino ha sido el último invitado de Plano General, el programa de entrevistas que dirige y presenta Jenaro Castro en La 2, donde ha repasado su trayectoria vital, musical y política con una franqueza poco habitual. Y en ese recorrido ha dejado un mensaje que suena un poco a ajuste de cuentas con una parte del viejo socialismo, con Felipe González como telón de fondo.
El artista ha acudido al espacio para presentar su nueva gira, El último vals, que toma el nombre de su último trabajo discográfico. Pero más allá de la promoción, Ríos ha aprovechado la conversación para reflexionar sobre qué significa hoy ser socialista y qué queda de aquel proyecto que ilusionó a todo un país en los años ochenta.
Con la serenidad que da una carrera larga - y una retirada que tuvo ida y vuelta -, Miguel Ríos ha reconocido que la nostalgia es inevitable, aunque advierte de sus trampas. “Regodearte en lo que has sido impide ser algo nuevo”, ha resumido, dejando claro que no vive anclado al pasado, pero tampoco dispuesto a idealizarlo.
Durante la entrevista, el cantautor se ha definido desde la autocrítica en términos ideológicos. “No puedo decir que sea un verdadero socialista o comunista, porque en el momento en el que gané mi primer millón de pesetas no lo doné. No empecé a repartirlo. Jugamos a un juego de conveniencias también”, ha admitido. Aun así, se muestra firme en algunas convicciones y defiende sin rodeos la importancia de pagar impuestos a la vez que ha sostenido que España necesita “una mano de chapa y pintura de regeneración democrática”.
El de Granada ha confesado que teme “a la injusticia” y apela a la responsabilidad colectiva. Los ciudadanos, ha dicho, deben aprender a defender sus ideas sin caer en el enfrentamiento permanente, apostando por el diálogo.
El recuerdo del socialismo que ya no es
Preguntado por su relación con el PSOE, Miguel Ríos no ha dudado. “He sido votante socialista toda mi vida”, ha afirmado. Nunca llegó a militar formalmente en el partido, pero ha recordado con nitidez su implicación en el clima político de los años ochenta. “En las elecciones de 1982, Alfonso Guerra me dijo: ‘No sé cuántos diputados te debemos, Miguel’, porque muchos de los eslóganes de aquel tiempo los había escrito yo”, ha explicado.
Es en ese punto donde ha llegado el dardo, envuelto en una reflexión que hace referencia a una idea expresada en su día por Víctor Manuel. “Probablemente el estado de ánimo del país estaba para que yo sacara Rock & Ríos y se sumó a esa ola de optimismo que traía el socialismo”, ha recordado, para rematar - sin necesidad de nombres propios - que: “Luego, por desgracia, aquellos socialistas hoy no lo son mucho” (en referencia a figuras históricas como Felipe González o Alfonso Guerra, hoy alejadas - cuando no enfrentadas - de las posiciones que defendieron entonces).
La entrevista tampoco ha esquivado la política actual. En una de las secciones del programa, Sala Prensa, Ríos ha vuelto a hacer hincapié sobre la necesidad de una regeneración democrática que empiece “por los propios ciudadanos”. “Tenemos que crear ciudadanos más críticos, que sepamos defender las ideas sin enfrentarnos con los otros”, ha insistido.
El tono de la entrevista se ha relajado cuando Jenaro Castro le ha propuesto un juego de definiciones rápidas sobre nombres propios de la política. Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo ha definido como “muy guapo”. Del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se ha reído, antes de apuntar que “estaba mejor con gafas”. Al rey Felipe VI lo ha descrito como “muy largo”.
El momento más revelador ha llegado cuando el presentador le plantea a quién invitaría a su próximo concierto entre varios nombres y Miguel Ríos no ha dudado ni un segundo, llegando incluso a cortar la enumeración: “Al fiscal general del Estado. Porque es una buena persona”.