La sindicalista Afra Blanco ha cargado con dureza contra el presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, tras sus recientes declaraciones sobre el posible impacto económico de la escalada en Oriente Medio. Durante su intervención en laSexta Xplica, Blanco ha reclamado “medidas a corto, medio y largo plazo” para afrontar el contexto internacional, aunque ha advertido de que para poder adoptarlas primero es imprescindible contar con “transparencia” y también con “control”.
A partir de esa premisa, la sindicalista ha dirigido su crítica directamente a la postura pública del dirigente empresarial. “La posición pública del señor Garamendi me parece absolutamente patética”, ha dicho con rotundidad, reprochándole su defensa de rebajas fiscales generalizadas como respuesta al posible encarecimiento de los precios.
Blanco ha cuestionado que ese planteamiento responda realmente a la situación que viven los consumidores. A su juicio, cuando se habla de bajar impuestos de forma indiscriminada se ignora lo ocurrido recientemente con algunos productos básicos. “Cuando generalizas y hablas de rebaja de impuestos, también en los alimentos, parece que el señor Garamendi no ha debido de ir a hacer la compra”, ha señalado.
En ese sentido, ha recordado que durante el periodo en el que determinados alimentos tuvieron el IVA reducido o incluso al 0%, los precios continuaron subiendo. “Sirvió para engordar los bolsillos de unos pocos y reventar los bolsillos de muchos”, ha afirmado, sugiriendo que las rebajas fiscales sin mecanismos de control pueden terminar beneficiando a una minoría mientras el coste sigue recayendo en los consumidores.
La sindicalista ha planteado así dos posibles explicaciones para esa postura: “O el señor Garamendi no hace la compra o defiende los intereses de cuatro empresarios”, ha dicho, subrayando además que ese tipo de medidas tampoco representan necesariamente a la mayoría del sector empresarial.
En su intervención, Blanco también ha recordado el papel que desempeñó la financiación pública durante la pandemia, cuando mecanismos como los ERTE permitieron sostener a empresas y trabajadores. A su juicio, ese precedente demuestra que los impuestos cumplen una función esencial para proteger el tejido económico en momentos de crisis.
Por ello, ha defendido que cualquier rebaja fiscal debería estar vinculada a condiciones claras. “Cuando hablamos de rebajar impuestos tiene que estar limitado y vinculado a la limitación de precios, sí o sí”, ha señalado, insistiendo en que la intervención pública debe ir acompañada de mecanismos que eviten comportamientos especulativos.
Afra Blanco tilda de "patética" la posición de Garamendi: "O no ha hecho la compra o defiende a cuatro empresarios" https://t.co/jAKDZvIPtX
— laSexta Xplica (@laSextaXplica) March 15, 2026
Apoyo selectivo a sectores estratégicos
Más allá del debate fiscal, Blanco también ha abordado el tipo de ayudas que deberían plantearse si el conflicto internacional termina impactando en la economía española. En su opinión, el apoyo público debe centrarse en los sectores estratégicos y, dentro de ellos, priorizar a quienes se encuentran en una situación más vulnerable. “Cuando hablamos de ayudar a empresarios hay que hablar de sectores estratégicos”, ha explicado, mencionando expresamente el transporte, la agricultura y la pesca como ámbitos especialmente sensibles a una subida del precio de los combustibles o de los fertilizantes.
Sin embargo, ha advertido de que esas ayudas no pueden distribuirse de forma uniforme. “Dentro de esos sectores hay que hablar de quién lo necesita más y quién lo necesita menos”, ha señalado, poniendo como ejemplo la diferencia entre un transportista autónomo con un solo camión y una empresa con una flota mucho mayor.
La sindicalista ha defendido que ese mismo criterio debe aplicarse también a la protección social, prestando especial atención tanto a las personas más vulnerables como a los pequeños empresarios que podrían verse más afectados por una subida de costes.
Durante su intervención, Blanco también ha defendido la utilidad de medidas excepcionales para limitar determinados precios en contextos de crisis. A su juicio, este tipo de instrumentos se justifican cuando se trata de bienes esenciales que, además, pueden convertirse en objeto de especulación.
“El tope lo defendemos porque estamos ante un bien necesario, un bien escaso y un bien con el que se puede especular”, ha explicado. En ese sentido, ha mencionado productos como la gasolina o el gas, pero también ha extendido el razonamiento al ámbito de la vivienda, que ha definido igualmente como un bien esencial y limitado.
Con este planteamiento, la sindicalista ha insistido en que las medidas económicas frente a crisis internacionales no pueden limitarse únicamente a rebajas fiscales o ajustes puntuales. A su juicio, la clave pasa por combinar apoyo público y control de precios.