La patronal sigue enrocada en que los trabajadores realicen jornadas de 40 horas semanales, sin contar las más de 2,5 millones de extra no pagadas que se realizan todas las semana en España, y no tengan garantizado siquiera 1.200 euros de salario. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) de Antonio Garamendi se ha posicionado, por sexta vez consecutiva, en contra de la subida mínima del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y ha recibido las críticas directas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de las que ha pretendido zafarse aludiendo a las bajas médicas.
La cuantía mínima legal que perciben los que menos cobran y que no cuentan con convenios que los protejan ante la precariedad laboral, en torno a 2,5 millones de trabajadores, verán como su sueldo apenas sube 37 euros al mes (518 euros al año) y alcanza los 1.221 euros mensuales brutos en 14 pagas (17.094 euros brutos anuales). Con este salario de miseria, del que hay que quitar impuestos, tienen que subsistir muchas personas con cargas familiares en ciudades, cada vez más en el país, donde el precio de los alquileres es más alto que la totalidad del sueldo.
“¿Dónde está la patronal cuando el IBEX alcanza máximos históricos? ¿Dónde está la patronal cuando los beneficios empresariales baten récords año tras año? Porque ahí sí están”, ha afeado Sánchez al respecto. “No es admisible que, en un contexto de bonanza económica, se mire con lupa el salario de quien cobra el mínimo, mientras se mira hacia otro lado cuando se registran beneficios multimillonarios”, ha incidido, recordando a los empresarios que “los buenos números son posibles gracias al trabajo diario de millones de personas, de quienes madrugan, producen, atienden cuidan y sacan adelante sus empresas”.
“Le pido a la patronal que cumpla su parte y paguen más”, zanjaba Sánchez. Si bien la patronal considera que el crecimiento escueto de su salario es un ataque a las empresas, que aseguran que tendrán que aportar en conjunto unos 1.782 millones de euros al mercado por esta subida. Aunque parezca increíble que existan empresas cuya viabilidad dependa de que sus trabajadores desempeñen su labor por amor al dueño y unos pocos cientos de euros, este es uno de los argumentos de la CEOE, que recupera el discurso de las pobres pymes que no pueden costear salarios de 1.221 euros.
El otro es que los trabajadores se ponen malos y no van a su puesto. Así lo han deslizado fuentes de la CEOE al periódico El Mundo. Las voces de las organizaciones empresariales consideran que el Ejecutivo “no está poniendo los medios” para solventar lo que consideran una “sangría” de bajas laborales, cuyo coste calculan en 33.000 millones de euros y de las que culpan a la mala gestión del Gobierno. También puede influir que, un año más (2025), se hayan superado holgadamente el millón de accidentes laborales, generando 620.386 baja.
Precariedad para sostener las empresas
El dirigente de ATA (Asociación de Trabajadores Autónomos), Lorenzo Amor, ha asegurado que, por culpa de la subida del SMI, se han destruido muchos empleos. Más allá de que pagando el SMI de 2018 (735 euros al mes por 40 horas) se antoja bastante más fácil, las estadísticas oficiales desmienten que la subida del SMI haya destruido empleo. Es más, apuntan al dinamismo replicado en el gasto de los hogares que supone, a parte de dotar de una vida mínimamente mejor a millones de personas.
“El SMI no está en las empresas que tienen beneficios. Está en los 13.000 autónomos menos en comercio en 2025, los 19.000 empleos perdidos en sector agrario, los 10.000 empleos menos en Régimen de Hogar, los 8.000 autónomos empleadores menos en el último año, los 1.500 autónomos menos en el sector agrícola, los 1.300 en industria y 4900 en transporte”, ha insistido el presidente de ATA a través de sus redes sociales. “Alguien debería contarle al presidente del Gobierno esto”, ha rematado su protesta.
Cabe destacar que los sectores señalados por el representante de autónomos son, gran parte de ellos, los que menos dinero pagan a sus trabajadores (salarios medios más bajos en servicios, agricultura o trabajo doméstico), los que acumulan una gran parte de accidentes laborales anuales (industria, actividades primarias y transporte) y los que aúnan un gran número de denuncias y multas por vulnerar los derechos de los trabajadores (jornadas maratonianas, salarios ilegales, condiciones contrarias a la prevención de riesgos, etc.). Unos datos que también están, pero que no hay que “contarle” a Amor porque los conoce de sobra.
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