La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), comandada por Antonio Garamendi, ha vuelto a no sumarse la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), firmada finalmente entre el Gobierno y los sindicatos. Lejos de sorprender, es el sexto año consecutivo que esto sucede; sin embargo, la diferencia en esta ocasión es la reacción del presidente Pedro Sánchez, quien ha asumido la posición más dura contra la patronal, a la que ha acusado de hipócrita durante el propio acto de rúbrica del acuerdo bipartito.
“Han decidido no estar aquí y no participar de este acuerdo”, ha lamentado la ausencia de Garamendi, a quien ha reprochado que sí que esté cuando los beneficios son para las empresas y rehúya cuando una mínima parte recala en los trabajadores peor pagados. “Su ausencia dice mucho acerca de dónde tienen que ir los frutos del crecimiento económico”, ha añadido, deslizando que la posición cada vez más radical de las patronales guiará al Gobierno hacia una posición de defensa de los derechos de los trabajadores.
Se mira con lupa el SMI, pero no los beneficios multimillonarios
“¿Dónde está la patronal cuando el IBEX alcanza máximos históricos? ¿Dónde está la patronal cuando la economía española crece al 2,8%, muy por encima de la media europea? ¿Dónde está la patronal cuando los beneficios empresariales baten récords año tras año? Ahí sí están”, ha expuesto. “Los buenos números no caen del cielo, son posibles gracias al trabajo diario de millones de personas, de quienes madrugan, producen, atienden, cuidan y sacan adelante sus empresas. Sin embargo, la patronal decide no estar aquí”, ha proseguido la lectura de cartilla.
El presidente del Ejecutivo considera que “no es admisible que, en un contexto de bonanza económica, se mire con lupa el salario de quien cobra el mínimo”, tal y como procede habitualmente la CEOE, “mientras se mira hacia otro lado cuando se registran beneficios multimillonarios”. Dos variables, la de los bolsillos cada más llenos de las empresas y la de trabajadores con salarios miserables, quienes además sufren el encarecimiento de la vida y siquiera pueden costearse su vivienda, que enfrentadas han llevado a Sánchez a plantarse con Garamendi como nunca lo había hecho.
Deber haber una subida generalizada de los sueldos
“Que nadie nos diga que no se pueden subir los salarios, cuando los beneficios crecen, o que no hay margen, cuando la economía avanza”, ha expresado. “Le pido a la patronal que cumpla su parte y paguen más”, reclama directamente. El socialista ha ido más allá, pensando en la negociación colectiva de los convenios, y ha instado a la CEOE a “sentarse con los sindicatos” y que haya “una subida generalizada de los sueldos”. “El trabajo debe permitir vivir con dignidad. Los derechos laborales no se regalan, se conquistan y se defiende”, ha proseguido.
Más derechos laborales, pese a quién le pese
El presidente del Gobierno ha asegurado que las mejoras laborales continuaran llegando, aunque a la derecha política y a los representantes empresariales les pese. “Es la patronal decide borrarse de este acuerdo, no así las empresas, muchas de este país, que entienden que sus trabajadores son su mejor y mayor activo y merecen un salario digno y decente”, ha defendido al tejido empresarial que entiende que los trabajadores también tienen que ver mejorada su situación.
Sin embargo, la patronal es capaz de defender que los beneficios empresariales, engrosados por la subida del precio de los bienes y servicios conforme a la evolución de la inflación, es un resultado lógico y justificado del devenir económico; y, a la par, argumentar que las rentas de los trabajadores que menos cobran, los perceptores del SMI, deben crecer muy por debajo del valor del IPC, tal y como habían propuesto, complicando aún más su situación ante el coste de la vida.
No van a volver a sacrificarse los mismos
Pero Sánchez no compra esta dualidad y por ello ha querido participar de la firma de esta subida del SMI. “Envía un mensaje muy claro a millones de personas: vuestro trabajo importa, vuestra dignidad importa”, ha trasladado a los trabajadores, y “a quienes se oponen a cualquier avance social, les decimos: España no va a volver al trabajar más y cobra menos ni a la de los sacrificios siempre para los mismos”, ha advertido a los empresarios y a los defensores de sus intereses en el Congreso.
El jefe del Ejecutivo parece haber elegido definitivamente bando en la pugna que mantiene desde hace tiempo el Gobierno, a través de Yolanda Díaz, y la patronal, con Garamendi a la cabeza. Hasta este lunes, Sánchez apoyaba las tesis de la ministra de Trabajo, pero evitaba pronunciarse de forma tan contundente contra la posición patronal, pero la cosa ha cambiado. “Cuando toca apretarse el cinturón, nos lo apretamos todos. Y cuando toca repartir beneficios, los repartimos entre todos”, ha dejado claro el planteamiento, zanjando su intervención con la promesa para los trabajadores de “seguir haciendo lo que está en su mano”.
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