Las consecuencias de los caucus de la derecha comienzan a traer el posible futuro de que el presidente del Gobierno vuelva a ganar unas elecciones generales, algo que no sucede desde 2019. “Y es que, aunque Teruel existe, Portugal también existe”, señala Iván Redondo en su Sala de Guerra para La Vanguardia.

En menos de un año, el Partido Socialista portugués ha pasado de ser tercera fuerza en las legislativas del 2025 a situar a Seguro como presidente de la República, ganándole la segunda vuelta al “mismísimo” líder de Chega, el Santiago Abascal luso. En el mismo tiempo, el partido del primer ministro portugués, Luis Montenegro, homólogo del PP y “vencedor de las elecciones como Alberto Núñez Feijóo", no pasó de la primera vuelta. Ello certifica que “12 meses en términos electorales pueden ser una eternidad y la demanda electoral, como siempre en cada elección, es la que manda”.

La política es una cuestión de tiempos, y el momentum de cada decisión marca su efecto en la población. El debate constante que recorre los pasillos de Semillas pivota en torno a las cuestiones más importantes de lo que queda de legislatura: cuándo sería mejor apretar el botón rojo y qué hacer hasta entonces.

Tras el derbi de las derechas de Aragón y con la mirada puesta en el Reino de Castilla, en términos de bloque “estaríamos igual y sería el PP quien cedería en favor de Vox”, matiza Redondo. Sin embargo, nadie ha engordado a Vox: “Son ciudadanos votando libremente”. Es lo que tiene la Loreg preconstitucional y la provincia como circunscripción electoral. Si moldeamos los resultados de la provincia de Teruel y los trasladamos a unas hipotéticas generales, “veremos como el PP hoy perdería uno que ganaría Vox”, mientras que el PSOE mantendría el suyo. Lo mismo ocurriría en Huesca y Zaragoza. Del mismo modo, “la paradoja de Aragón” constata que las cifras de sus autonómicas allí “no trastocarían las generales”.

Para Redondo sería un grave error de Vox ir a una repetición electoral en Extremadura o en Aragón y luego, en Castilla y León. “Abascal debería pactar con desgana su abstención porque su guerra no es de este mundo”. Si es técnicamente el reemplazo de la derecha, la gestión de un orden territorial (el autonómico) “no es determinante”.

“España es compleja y tozuda, un estado plurinacional del sur de la UE fascinante con una democracia que debe centrarse en resolver lo material. Ahí están el millón largo de abstencionistas, a buen recaudo, a la espera de un propósito movilizador”, señala el que fuera Director de Gabinete de Presidencia del Gobierno. La suma de las derechas (PP, Vox y SALF), el primer puesto en votos de Sánchez y los movimientos de la candidatura de unidad de la izquierda son factores nucleares en la motorización electoral de España. Sin duda, el gran reto lo tendrá el PP andaluz: “impedir una vuelta al 2018, dependiendo de Vox”.

Tras el último caucus de la derecha, Andalucía, la comunidad más poblada del estado, el cabecilla de Grupo Redondo aduce que “habrá casi un año de silencio electoral hasta municipales y autonómicas”. Juan Manuel Moreno Bonilla disfrutó de una transversalidad en 2022 que ahora “solo tiene Salvador Illa en el PSC y Alianza Catalana”.

La alcaldesa de Ripoll, Silvia Orriols, recoge de Vox, del PP, independentistas, de la abstención y de nuevos votantes. “Vox en España, trumpista, hoy por hoy es mucho menos transversal que Alianza Catalana, técnicamente lepenista”, subraya Redondo.

“¿Qué pasará en Catalunya, Euskadi, y en las provincias de Valencia y Sevilla?”, se pregunta Redondo en alusión a la “y griega invertida” a la geografía electoral de nuestro país. “Aitor Esteban se equivoca. Si quieren ganar las 500 Millas de Indianápolis primero hay que conocer, en todos sus límites, la carrera”, espeta el primer jefe de gabinete de Sánchez al llegar a la Moncloa.

El “Armagedón” ―en referencia a la película de 1998 sobre el Monte Meguido, lugar de la batalla final entre las fuerzas del bien y el mal en los últimos tiempos―, se jugará en dos movimientos: “la primera vuelta de las generales que tendrán lugar en mayo del 2027 que irá sobre gobiernos de coalición. Y luego la segunda vuelta, la definitiva, que será sobre España o los autoritarios y un presidente”, concreta el asesor de comunicación.

La mayoría transversal, plurinacional y periférica se puede reeditar. “Sánchez puede volver a ganar las generales en 2027 ocho años después. Tiene dirección de juego y le faltan jugadores”, concluye Redondo.

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