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El miedo a la inteligencia artificial: Ocho de cada diez mujeres de entre 16 y 25 años temen que su imagen pueda utilizarse para crear contenido sexual

La dependencia tecnológica, la pérdida de oportunidades laborales y la privacidad también figuran entre sus principales preocupaciones, según una encuesta de Luzia

Ocho de cada diez mujeres de entre 16 y 25 años temen que su imagen pueda utilizarse para crear contenido sexual

Ocho de cada diez mujeres de entre 16 y 25 años temen que su imagen pueda utilizarse para crear contenido sexual

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La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta presente en los estudios, el trabajo y las relaciones personales. Sin embargo, su rápida expansión también genera inquietud entre las nuevas generaciones. Más allá de los temores habituales, los jóvenes empiezan a preocuparse por cuestiones como la privacidad, la posibilidad de perder oportunidades laborales o el uso de su imagen sin consentimiento.

Así lo refleja una encuesta realizada por Luzia, la aplicación española de inteligencia artificial, entre jóvenes de 16 a 30 años. El estudio revela que ocho de cada diez mujeres de entre 16 y 25 años teme que alguien pueda utilizar su imagen sin permiso para generar contenido de carácter sexual, mientras que este temor solo es compartido por el 34% de los hombres de la misma edad.

Por otro lado, la encuesta revela una generación dividida entre la fascinación tecnológica y el temor a un futuro incierto: el 50% de los jóvenes reconoce abiertamente tener miedo a cómo será el mundo dentro de una década a causa de la IA (otorgando una puntuación de entre 7 y 10 en una escala de angustia), mientras que el 29% expresa dudas moderadas y el 21% declara sentir poco o ningún miedo.

El miedo a quedarse atrás en el trabajo y depender de la IA

A estas preocupaciones hay que sumarle otras, como por ejemplo las que tienen que ver con el futuro laboral. Más de la mitad de los encuestados (55,3%) teme perder oportunidades laborales si no aprende a manejar herramientas de inteligencia artificial. Además, el 28,3% considera que el desarrollo de esta tecnología podría poner en peligro su futuro profesional.

La incertidumbre no se limita al ámbito laboral. La posibilidad de desarrollar una dependencia de estas herramientas también preocupa a los jóvenes, especialmente a los menores de 25 años. El 66% de quienes tienen entre 16 y 25 años teme acabar dependiendo demasiado de la IA, frente al 45% de los mayores de esa edad.

Esta preocupación convive con un uso cada vez más habitual. De hecho, el 42,5% de los menores de 25 años asegura utilizar herramientas de inteligencia artificial todos los días.

La privacidad es otro de los aspectos que genera desconfianza. El 73,5% de los jóvenes menores de 25 años considera que sus datos personales no están suficientemente protegidos en internet. Entre los mayores de 25 años, este porcentaje desciende hasta el 57,2%.

Casi siete de cada diez jóvenes desconfían de las imágenes y los vídeos que ven

Otro de los riesgos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial es la dificultad para distinguir los contenidos reales de los generados o manipulados digitalmente.

En este sentido, el 67,8% de los jóvenes afirma que ya se plantea cuestionar la autenticidad de cualquier fotografía, grabación de audio o vídeo antes de darlo por válido.

Sin embargo, la percepción sobre la capacidad para detectar engaños sigue siendo diferente. El 75% de los participantes cree que podría identificar si una inteligencia artificial intenta hacerse pasar por alguien de su entorno cercano, como su mejor amigo o su pareja. Por el contrario, el 25% reconoce que podría caer en una simulación de este tipo.

La confianza en la propia capacidad para identificar estos engaños contrasta con la creciente desconfianza hacia los contenidos digitales, que cada vez pueden resultar más difíciles de verificar a simple vista.

La privacidad, una de las claves para desarrollar una IA segura

El estudio de Luzia pone sobre la mesa la necesidad de que el desarrollo de la inteligencia artificial tenga en cuenta cuestiones como la protección de los datos personales, la privacidad y la accesibilidad.

A medida que estas herramientas se incorporan a actividades habituales, desde preparar trabajos académicos hasta resolver dudas personales o realizar tareas profesionales, también aumenta la importancia de establecer mecanismos que permitan utilizarlas de forma responsable.

En este contexto, Luzia defiende el desarrollo de aplicaciones que acerquen la inteligencia artificial a los usuarios y faciliten su incorporación a la vida cotidiana. La compañía ofrece una aplicación conversacional gratuita que permite resolver consultas y apoyar tareas relacionadas con los estudios y el trabajo.

La plataforma española asegura contar con más de 90 millones de usuarios en más de 40 países. Su propuesta se centra en facilitar el acceso a estas tecnologías, teniendo en cuenta la privacidad y la protección de la información personal.

Los datos de la encuesta reflejan así una contradicción entre el uso creciente de la inteligencia artificial y las dudas que genera su evolución. Los jóvenes encuentran cada vez más aplicaciones prácticas para esta tecnología, pero también identifican riesgos relacionados con su futuro laboral, su intimidad y la posibilidad de que las herramientas digitales terminen condicionando sus relaciones y decisiones.

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