Tras 17 años en China, Germán Torrado regresó a España con una convicción incómoda: el talento está, pero el ecosistema no acompaña. “Tenemos creatividad y capacidad, pero en volumen de innovación tecnológica estamos por debajo de Alemania o Reino Unido”, sostiene.
Tenemos creatividad y capacidad, pero el ecosistema no acompaña
De esa reflexión nace CTX (Cartuja Tech Xperience), un evento que se celebrará en Sevilla y que aspira a romper con el formato tradicional de congresos tecnológicos. Su objetivo no es solo reunir startups e inversores, sino rediseñar el modo en que se conectan todos los actores del sistema: fondos, corporaciones, instituciones públicas y público final. Pero detrás del evento hay algo más profundo: una crítica al modelo dominante de emprendimiento en España y una vocación de mejorarlo.
En estos últimos días antes de la celebración del evento, Torrado va a toda velocidad. Tiene las ideas claras, ha hecho un diagnóstico y cree saber la cura. Su mensaje es positivo y esperanzador, pero también urge a la acción.
Emprender en España es una yincana cruel
El problema no es el talento, es el modelo
Para Torrado, el ecosistema español sigue anclado en estructuras que han demostrado rendimientos limitados. “Seguimos pensando en incubadoras, aceleradoras o viveros de empresas que, a nivel mundial, apenas convierten un 10% o un 12% de las ideas en startups financiadas”, explica.
Define ese proceso como “una yincana cruel” para el emprendedor: meses sin ingresos, financiación familiar, programas que cobran por acompañar y una tasa de supervivencia baja.
Frente a ese esquema, Torrado defiende el modelo de venture building o corporate venture: estructuras más sofisticadas en las que corporaciones y fondos participan desde el origen del proyecto y aportan conocimiento de mercado, equipos profesionales y validación estratégica antes incluso de la inversión.
“Estos modelos están alcanzando tasas de éxito cercanas al 36-40%, el triple que los tradicionales”, afirma. “Y en España aún no los hemos incorporado con la suficiente fuerza”.
Un evento que intenta profesionalizar las redes de contacto
CTX nace, en parte, como respuesta a esa necesidad de modernización. Torrado detecta dos problemas en los eventos tecnológicos actuales: la fragmentación de públicos y la ineficiencia de las redes de contacto.
“Muchos congresos solo conectan startups con fondos. Pero una startup también necesita corporaciones, instituciones públicas y clientes finales”, explica. Además, critica el modelo ferial clásico: grandes recintos, stands costosos y asistentes que deben “buscarse la vida” para encontrar contactos relevantes.
La propuesta de CTX incorpora una capa tecnológica propia, llamada Aurora, desarrollada durante año y medio. Esta herramienta analiza el perfil y los intereses de cada participante —si busca inversión, talento, socios tecnológicos o alianzas públicas— y recomienda contenidos, paneles y encuentros específicos.
Después interviene un equipo humano, los llamados “matchmakers”, que facilitan reuniones en entornos distendidos. “Si sabemos que el negocio realmente se cierra en un entorno relajado, vamos a profesionalizar ese entorno”, resume Torrado.
De la Expo 92 a la innovación 2026
El evento se celebrará en espacios emblemáticos del Sevilla Tech Park, incluido el Pabellón del Futuro —cerrado desde la Expo 92— y el Cartuja Center, con auditorios para 2.000 y 600 personas.
La jornada se extenderá hasta medianoche e incorporará entretenimiento, conciertos, food trucks y exposiciones tecnológicas. El objetivo es diluir la frontera entre congreso y experiencia urbana.
En cuanto al contenido, CTX apuesta por formatos más dinámicos: podcasts en directo, entrevistas cruzadas entre políticos e influencers, y paneles con interacción del público.
“El formato keynote funciona si el ponente es excepcional. Si no, la gente mira el móvil”, apunta Torrado. “Queremos que el contenido sea participativo y más acorde a 2026”.
Un llamamiento a acelerar
Más allá del evento, Torrado insiste en que España vive un momento de inflexión. Tras años de relativa estabilidad y crecimiento apoyado en fondos europeos, el contexto geopolítico obliga a acelerar. “Tenemos una situación mundial que nos exige despertar”, afirma. “El talento español es extraordinario cuando sale fuera. Lo he visto durante 17 años. Pero necesitamos estructuras más eficientes para canalizarlo”.
En su visión, el cambio pasa por abandonar la complacencia y adoptar modelos de emprendimiento más integrados, donde corporaciones, fondos y emprendedores trabajen desde el inicio con objetivos compartidos. “Tenemos muchas cosas buenas que no siempre sabemos comunicar”, concluye. “Es momento de enseñarle al mundo lo que somos capaces de hacer”.