En octubre de 2023 nacía 60Nd, una spin-off de la Universidad Carlos III de Madrid con un objetivo ambicioso: trasladar al mercado una tecnología desarrollada desde 2020 en el laboratorio del profesor Daniel García González.
“Lo que hacemos es simular lo más fielmente posible las condiciones mecánicas reales de una patología en un entorno de laboratorio”, explica Ricardo de la Torre, cofundador y CEO de 60Nd.
He hablado con él para que me cuente las peculiaridades del emprendimiento en el sector de la investigación científica y sanitaria, que tiene sus propias peculiaridades y condicionamientos.
60Nd utiliza campos magnéticos para deformacr células y tejidos biológicos in vitro para acelerar la investigación
La solución a un problema
“Lo que hace básicamente nuestra tecnología es utilizar campos magnéticos para ejercer deformaciones de células y tejidos biológicos in vitro de forma no invasiva y de forma portátil”, explica de la Torre.
Es decir, replica en el laboratorio procesos de transformación que sufren las células en la vida real y que, hasta ahora, “solo se podían replicar en modelos animales o humanos”.
La tecnología de 60Nd permite “simular y replicar al máximo posible las condiciones de contorno de una patología real” en el laboratorio, a través de algoritmos matemáticos.
Innovación y emprendimiento
De la Torre lleva prácticamente toda su carrera profesional ayudando a poner en marcha proyectos de emprendimiento, en especial en entornos de innovación. Ha estado en el lado de la financiación y ahora no solo diseña estrategias de negocio, sino que las tiene que poner en práctica.
Habla con la confianza de quien tiene las cosas claras; pero, cuando le planteo alguna cuestión abierta a debate, mantiene la mente abierta y escucha, algo que no abunda entre los CEOs de startups, que suelen estar “enamorados” de sus ideas y no se plantean que pueda haber otra visión del negocio.
Tres ventajas competitivas en el mercado farmacéutico
La propuesta de 60Nd utiliza campos magnéticos para deformar células y tejidos biológicos in vitro de forma no invasiva y portátil. El punto diferencial está en un vacío histórico del sector biomédico: muchas enfermedades —cáncer, metástasis, traumatismos, cicatrización— están condicionadas por la mecánica celular, pero replicar esos procesos en laboratorio era extremadamente complejo.
La tecnología aporta tres ventajas claras, según de la Torre. Primero, permite identificar nuevas dianas terapéuticas al reproducir la realidad mecánica antes de llegar a modelos animales o humanos. “Somos capaces de identificar vías nuevas o caminos alternativos para atacar una enfermedad. Porque, precisamente utilizando la mecánica de las células, podemos descubrir caminos nuevos para atacarla”.
Segundo, reduce costes. El desarrollo de un fármaco puede superar los diez años y varios miles de millones de euros. Detectar antes que un compuesto no funcionará supone eliminar fases posteriores mucho más caras.
Tercero, contribuye a reducir la realización de pruebas con animales, de acuerdo con las prioridades regulatorias internacionales.
De la patente universitaria al mercado global
60Nd nace como spin-off universitaria: la Carlos III mantiene un porcentaje minoritario y la empresa asume la comercialización de las patentes.
“Parte del equipo sigue siendo científico, porque el componente de ciencia básica es todavía muy relevante”, explica de la Torre. Y añade que el camino desde 2020 hasta hoy ha sido largo, pero no ha terminado: aún quedan tres años para alcanzar el máximo grado de madurez tecnológica.
Financiación y sello europeo
Tras la inversión inicial del equipo, 60Nd obtuvo la ayuda Neotec del CDTI y cerró una ronda con medio millón de euros de un business angel especializado en deeptech.
El gran hito fue la concesión de 2,4 millones de euros del programa EIC Transition del Consejo Europeo de Innovación. En Europa lo han logrado 40 proyectos este año, con una tasa de aceptación del 7%; “Solo tres han sido españolas y solo dos han sido empresas”, explica de la Torre para poner en valor el hito que supone.
“Es casi un sello de calidad europeo. No se lo dan a cualquiera”, afirma con un punto de orgullo en su equipo por haberlo conseguido.
Retos actuales: madurez tecnológica y evangelización científica
El desafío ahora es asegurar replicabilidad industrial y evangelizar al mercado: “Que la industria e incluso la investigación entiendan que esto de la mecanobiología es real”.
Una labor que tropieza con la barrera de la innovación: “Que un cáncer pueda tener una mayor proliferación porque las células se ven afectadas mecánicamente y eso acelera la proliferación de un tumor es algo que hasta hace no mucho era una hipótesis, Ahora es una realidad que está demostrada científicamente”.
Emprender en deeptech: tiempos largos, impacto alto
A diferencia de una startup digital, el deeptech exige años de validación científica. Sin embargo, trasladar papers académicos a productos reales supone una motivación adicional para el equipo.
Según explica, “hay dos diferencias clave. Una, que normalmente el componente científico trasciende al componente tecnológico. Y otra, que el tiempo de desarrollo de la tecnología normalmente es más largo que una startup tradicional”.
El resultado es una empresa que compite al más alto nivel europeo, con respaldo institucional y vocación global.