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El Regate

Los viejos pilotos nunca dejan de correr: Sainz y Loeb vuelven a encontrarse 22 años después

El Rally de Asturias Histórico reúne a dos leyendas del motor que, pese a haberlo ganado casi todo, todavía encuentran motivos para competir

Carlos Sainz y Sébastien Loeb, en una imagen de archivo. EP.

Carlos Sainz y Sébastien Loeb, en una imagen de archivo. EP.

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Hay pilotos que abandonan la competición cuando dejan de ganar. Otros lo hacen cuando el cuerpo empieza a pedirles explicaciones. Y después están Carlos Sainz y Sébastien Loeb, dos hombres que llevan buena parte de su vida conduciendo al límite y que, pese a haberlo conseguido prácticamente todo, siguen encontrando motivos para ponerse el casco. Este fin de semana volverán a coincidir en una carretera de rally. Será en Asturias, lejos de los grandes escenarios del Campeonato del Mundo, pero con el mismo asfalto, las mismas curvas y una afición que todavía recuerda perfectamente lo que significaron sus nombres.

El XVII Rally de Asturias Histórico, que se celebra entre el 29 y el 31 de octubre en Pravia, Salas y Muros del Nalón, ha preparado una edición especial dedicada a Sainz. El madrileño, de 64 años, será el gran protagonista de un homenaje que tendrá bastante más de competición que de ceremonia. Volverá a subirse a un coche de rally junto a Luis Moya, su histórico copiloto, con quien conquistó los Campeonatos del Mundo de 1990 y 1992. Al otro lado estará Loeb, el francés que convirtió el dominio del Mundial en una costumbre durante casi una década.

La imagen tiene algo de regreso al pasado. Sainz y Loeb no coincidían como rivales sobre el asfalto desde el Rally de Cataluña de 2004, cuando el español puso fin a su etapa como piloto del Campeonato del Mundo. Han pasado 22 años desde entonces, suficientes para que cambien los coches, los reglamentos y varias generaciones de pilotos. Pero no las ganas de conducir de quienes hicieron de este deporte su vida.

Sainz llegará a Asturias al volante de un Ford Puma Rally1 de última generación, mientras que Loeb lo hará con un Peugeot 306 Maxi Kit Car, uno de esos vehículos que evocan otra época de los rallies. No se trata, por tanto, de un duelo convencional entre máquinas equivalentes. La reunión tiene mucho de celebración de la historia de una disciplina que todavía conserva una relación muy especial con sus protagonistas.

Sainz y Moya, otra vez juntos

Si hay una imagen que explica buena parte de la historia del automovilismo español es la de Carlos Sainz conduciendo mientras Luis Moya le canta las notas desde el asiento derecho. Juntos ganaron dos Mundiales y formaron una de las parejas más reconocibles del deporte español. Su regreso en Asturias recupera una complicidad construida durante miles de kilómetros, entre victorias, averías y algunos de los desenlaces más recordados de los rallies.

El propio Moya reconoció la emoción que le produce volver a competir junto a su antiguo compañero. "No sabéis las ganas que tengo y la ilusión que me hace correr un rally con Carlos", aseguró en un vídeo difundido por la organización. Una declaración sencilla que ayuda a entender por qué este reencuentro tiene tanta importancia para quienes siguieron sus carreras.

Sainz, además, representa una forma peculiar de entender la retirada. Su despedida del Mundial en 2004 no supuso el final de su trayectoria deportiva. Encontró en el Rally Dakar un nuevo escenario para competir y terminó conquistando cuatro ediciones de la prueba, la última en 2024, cuando tenía 61 años. Pocos deportistas han conseguido mantener durante tanto tiempo semejante nivel de exigencia en disciplinas tan diferentes.

Loeb tampoco ha entendido nunca su carrera como un camino de una sola dirección. Sus nueve títulos mundiales consecutivos entre 2004 y 2012 y sus 80 victorias en el WRC lo colocan entre los grandes dominadores de la historia del motor. Después encontró nuevos desafíos en el Dakar, el rallycross y otras competiciones, demostrando que su talento podía adaptarse a terrenos y vehículos muy distintos.

Sus trayectorias son diferentes, aunque ambas comparten una circunstancia difícil de ignorar: ninguno necesitaba seguir compitiendo para defender su sitio en la historia. Los títulos ya estaban ganados y el reconocimiento también. Sin embargo, los dos encontraron nuevos objetivos cuando parecía que su etapa más importante había quedado atrás.

Un homenaje que se corre sobre el asfalto

La cita asturiana comenzará este jueves con los entrenamientos y una exhibición urbana nocturna de 1,6 kilómetros en Pravia, prevista para las 19.00 horas. Será el primer encuentro de los aficionados con algunos de los protagonistas del homenaje. La competición propiamente dicha arrancará el viernes y continuará el sábado, con diez tramos cronometrados y 126,65 kilómetros contra el reloj distribuidos por distintas carreteras de la región.

El viernes se disputarán cuatro especiales, con dos pasadas por Rey Silo y Puerta de Occidente. El sábado llegará la jornada más larga, con seis tramos repartidos entre Agones, Pravia y Salas. Un recorrido que permitirá disfrutar de los coches históricos y de varias generaciones de pilotos en uno de los territorios españoles con mayor tradición en los rallies.

La presencia de Sainz y Loeb convierte esta edición en algo más que una prueba deportiva. Para los aficionados veteranos supondrá reencontrarse con dos nombres que marcaron épocas distintas del Mundial. Para quienes no pudieron verlos competir en sus mejores años, será una oportunidad poco habitual de descubrirlos sobre el asfalto.

Sainz tendrá 64 años y Loeb cumplirá 53 en febrero. Ya no pertenecen a la generación que disputa cada fin de semana el Campeonato del Mundo, pero siguen formando parte de su historia y de su presente. En Asturias volverán a encontrarse más de dos décadas después, esta vez en una prueba que mira al pasado sin renunciar a la competición. Porque hay homenajes que se reciben desde un escenario y otros que se celebran al volante. Carlos Sainz ha elegido el segundo. Y Sébastien Loeb estará allí para acompañarlo en la carretera.

Etiquetas Deportes Coches

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