Cinco imágenes ampliadas, apenas unos colores y unas formas geométricas aparentemente inconexas. Nada más. Y, sin embargo, para miles de aficionados al fútbol, eso es más que suficiente para activar la memoria, el instinto y la pasión por los escudos que han marcado generaciones. A partir de ese punto de partida se construye el vídeo que acompaña esta pieza: un reto visual en el que hay que identificar cinco escudos de equipos de fútbol a partir de pequeños detalles.
El ejercicio no es tan sencillo como parece. Al eliminar la silueta completa del escudo y cualquier referencia evidente, lo que queda es pura abstracción futbolística. Un tono concreto, una curva reconocible, un trazo que remite a una identidad concreta… o quizá no. El vídeo plantea precisamente esa duda constante: ¿reconocemos realmente los escudos o solo creemos hacerlo cuando los vemos completos?
La propuesta invita a detenerse y observar con calma. Cada fragmento puede remitir a clubes muy conocidos del fútbol español o europeo, pero también puede inducir a error. La línea entre la certeza y la confusión es fina, y el reto se apoya en esa ambigüedad para poner a prueba la memoria visual del aficionado.
Más allá del juego, el planteamiento conecta con uno de los elementos más simbólicos del fútbol: el escudo como condensación de historia, identidad y pertenencia. Cuando se fragmenta y se descontextualiza, pierde su fuerza inmediata y obliga a reconstruirlo mentalmente, un proceso que no todos afrontan de la misma manera.
El vídeo no ofrece respuestas inmediatas ni pistas claras. Es el espectador quien debe decidir, comparar y sacar conclusiones. Un formato sencillo, sin artificios, que plantea una pregunta directa al aficionado: ¿hasta qué punto conoces los símbolos que forman parte del paisaje habitual del fútbol?