La liga universitaria americana está sufriendo en los últimos años un avance que la coloca como una de las principales ligas deportivas del mundo. Lo que antes era una liga para que los jóvenes prospectos del deporte americano se desarrollasen hasta llegar a la NFL, NBA o NHL, ahora es una liga al uso: con grandes contratos, fichajes y una exposición digna de competiciones profesionales. En los últimos días se ha destapado un gran escándalo relacionado con las apuestas que deja acusados a 59 personas entre jugadores, entrenadores, analístas y apostadores ilegales procedentes de China.

 

 

Una trama que mancha la esencia del deporte universitario

Imagina que reclutadores de equipos universitarios ofrecen cheques de miles de dólares para que jugadores jugasen por debajo de su nivel, para que otros se hagan millonarios a cambio de la visión que proyectan hacía los ojeadores de las grandes ligas de baloncesto del mundo. Esto es lo que ha ocurrido en este nuevo escándalo que azota al baloncesto universitario americano. Todo comenzó cuando varios apostadores chinos, empezaron a probar amañar partidos de su liga. Estos vieron que se estaban haciendo de oro, por lo que probaron hacerlo en otras ligas untando a reclutadores, entrenadores y a los propios jugadores.

Los jugadores si aceptaban estas condiciones, se les entregaba un cheque de entre 10mil y 30mil dólares, mientras que los apostadores ponían miles de dólares en las apuestas, defraudando a las casas de apuestas y haciéndose millonarios, lo que ha levantando la indignación entre los aficionados. Esto muestra la fragilidad del sistema universitario, los fiscales lo llaman una conspiración internacional que corrompe la esencia del deporte.

Y esto no acaba aquí. Existen indicios de que más jugadores pudieron estar implicados sin llegar a ser acusados, y la investigación continúa abierta. Los deportistas universitarios (muchos sin ingresos más allá de una beca) se convierten en objetivos fáciles para intermediarios que les prometen dinero rápido. El propio presidente de la NCAA ha confirmado la apertura de investigaciones sobre unos 40 jugadores en una veintena de universidades durante el último año, en coordinación con las autoridades, para frenar estas prácticas. La organización reclama además a los estados y a las casas de apuestas la eliminación de mercados específicos en deportes universitarios, como medida para proteger la integridad de la competición.

La alerta es urgente. Porque, si no se actúa, ¿qué queda de la magia del March Madness? Algunos jugadores llegaron incluso a captar a compañeros, ampliando una red corrupta difícil de detectar. En China, al cierre de la temporada 2022-23, se ocultaron cerca de 200.000 dólares en sobornos dentro de un casillero en Florida. En la NCAA, muchas de esas apuestas prosperaron sin levantar sospechas. No es solo un escándalo: es una advertencia. La NCAA necesita endurecer su normativa, educar a los jóvenes sobre los riesgos reales y reforzar la cooperación con las autoridades para blindar el juego.

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