El Manchester United terminó la temporada 2025-26 en tercera posición de la Premier League, recuperó su plaza en la Champions y consiguió algo que ni siquiera había logrado en algunos de sus mejores años deportivos: ingresar más dinero que nunca. El club facturó 677,6 millones de libras durante el ejercicio cerrado el pasado 30 de junio, un 1,7% más que el año anterior y un nuevo máximo histórico. El dato tiene todavía más valor porque llegó en una temporada en la que el equipo masculino no disputó ninguna competición europea.
El problema aparece unas líneas más abajo en las mismas cuentas. Según las cifras publicadas por The Guardian, el United terminó el ejercicio con 43 millones de libras de pérdidas netas, frente a los 33 millones del año anterior. Es el séptimo ejercicio consecutivo que acaba en números rojos. La fotografía resulta especialmente llamativa porque conviven dos realidades aparentemente contradictorias: el negocio ordinario del club empieza a mejorar, pero la estructura financiera sigue absorbiendo una parte importante de lo que genera.
No significa que el United pierda dinero cada vez que abre Old Trafford. De hecho, las cifras muestran justamente lo contrario. El resultado operativo pasó de unas pérdidas de 18,4 millones en 2024-25 a un beneficio de 22,6 millones, mientras que el EBITDA ajustado alcanzó un récord de 216,4 millones, un 18,4% más. El club atribuye parte de esa mejora a los recortes de costes y plantilla aplicados durante los dos últimos ejercicios, además de al mejor rendimiento en la Premier League.
Ganar partidos todavía importa
La temporada anterior había ofrecido una demostración casi extrema de la fuerza comercial del Manchester United. El equipo terminó 15º en la Premier, pero el club aun así estableció un récord de ingresos de 666,5 millones de libras. Un año después, el salto deportivo hasta la tercera posición explica buena parte del nuevo crecimiento.
Los ingresos audiovisuales aumentaron un 19,6%, hasta los 206,8 millones de libras. La mejora en la clasificación doméstica compensó incluso la ausencia total de fútbol europeo, después de que el curso anterior el United hubiera llegado hasta la final de la Europa League.
Eso permite matizar una idea que a menudo acompaña al Manchester United moderno. Su tamaño comercial le proporciona una capacidad extraordinaria para soportar temporadas deportivas mediocres, pero los resultados sobre el césped siguen teniendo consecuencias económicas importantes.
No todos los apartados crecieron. Los ingresos comerciales bajaron un 4,8%, hasta los 317,3 millones, principalmente por la finalización del acuerdo de patrocinio de la ropa de entrenamiento con Tezos. Los ingresos de día de partido también descendieron, de 160,3 a 153,5 millones, porque el equipo jugó diez encuentros menos en Old Trafford que durante la campaña anterior.
Aun así, esas dos caídas no impidieron al United superar su récord de facturación. La venta de productos y licencias aumentó un 8,2%, hasta los 156,8 millones, una muestra de que la marca continúa funcionando incluso después de años alejados del dominio deportivo que tuvo durante la etapa de Alex Ferguson.
Menos gastos, menos empleados
La otra gran transformación está en los costes. Desde la entrada de INEOS en la gestión deportiva del club, Jim Ratcliffe ha impulsado un proceso de reestructuración que ha incluido importantes reducciones de plantilla y cambios en numerosas áreas de funcionamiento.
Las cuentas empiezan a reflejarlo. Los gastos operativos bajaron un 4,3%, desde 733,7 hasta 701,9 millones de libras, mientras que el coste asociado a empleados se redujo un 3,6%, hasta los 302 millones. El propio club relaciona esta caída con la composición de la plantilla deportiva y con los programas de reducción de personal ejecutados durante los dos últimos ejercicios.
También descendieron un 6,6% otros gastos operativos, hasta los 159,2 millones. Parte de esa reducción se explica por haber organizado menos partidos en casa, pero el United también la atribuye a su estrategia para ganar eficiencia.
Los recortes, sin embargo, conviven con desembolsos importantes. La amortización asociada principalmente a los fichajes creció hasta 211,8 millones de libras, un 7,8% más, después de años de fuerte inversión en la plantilla. A 30 de junio, el valor pendiente de amortizar de los registros de futbolistas alcanzaba los 452,3 millones.
Las salidas de entrenadores también siguen teniendo un precio. El club contabilizó 8,2 millones en partidas extraordinarias, relacionadas principalmente con la marcha de Ruben Amorim y con los últimos costes derivados de su proceso de reestructuración. Un año antes, esas partidas habían ascendido a 36,6 millones e incluían, entre otros conceptos, la salida de Erik ten Hag y de varios integrantes del área deportiva.
El peso de la deuda
Es fuera del negocio puramente operativo donde aparece una de las claves para entender por qué un club capaz de generar un beneficio de explotación termina el ejercicio perdiendo 43 millones.
Los costes financieros netos alcanzaron los 69,6 millones de libras, frente a los 21,2 millones del año anterior. Parte del aumento procede del efecto del tipo de cambio sobre la deuda denominada en dólares: el United registró unas pérdidas no realizadas de diez millones por este concepto, mientras que un año antes había anotado una ganancia de 22,9 millones.
La deuda financiera a largo plazo denominada en dólares pasó además de 650 a 775 millones de dólares tras la refinanciación de sus bonos. Traducida a libras al cierre del ejercicio, ascendía a 577,6 millones. A eso se sumaban otros 111,4 millones en deuda corriente, incluidos intereses acumulados, aunque esta última cifra sí se había reducido respecto a los 165,1 millones del año anterior.
Es esa combinación la que explica mejor la aparente contradicción de las cuentas. El United ha reducido gastos, vuelve a obtener beneficio operativo y genera más ingresos que en cualquier otro momento de su historia, pero tiene que soportar al mismo tiempo costes financieros elevados, el peso contable de las inversiones realizadas en jugadores y otros gastos extraordinarios.
Un estadio de 100.000 espectadores en el horizonte
La situación adquiere otra dimensión porque el United no está pensando precisamente en reducir todas sus inversiones. El club gastó durante el ejercicio 63,5 millones de libras en adquirir terrenos vinculados a su proyecto para construir un nuevo estadio de 100.000 espectadores en la zona de Old Trafford. La operación elevó el gasto neto en inmovilizado material hasta los 85,9 millones, casi el doble que durante el curso anterior.
El proyecto está llamado a convertirse en una de las mayores transformaciones de la historia reciente del club y plantea una cuestión que irá ganando importancia conforme avance: cómo financiar una infraestructura de esa dimensión mientras el United todavía intenta estabilizar sus propias cuentas.
La dirección sostiene que el proceso está funcionando. El consejero delegado, Omar Berrada, destacó al presentar los resultados que los récords de ingresos y EBITDA muestran la fortaleza del negocio, especialmente después de conseguirlos sin competiciones europeas. El club asegura además cumplir tanto las reglas de rentabilidad y sostenibilidad de la Premier League como las normas financieras de UEFA.
Para el ejercicio 2026-27 espera otro salto. El regreso a la Champions lleva al United a proyectar entre 740 y 760 millones de libras de ingresos, aunque la propia entidad reconoce que esa vuelta a Europa también elevará los costes asociados a la plantilla.
Ahí está probablemente la parte más reveladora de las cuentas. El Manchester United ya no necesita ganar la Premier para seguir siendo una enorme máquina comercial. Pero facturar como uno de los gigantes del deporte mundial tampoco basta, por sí solo, para que el dinero termine llegando limpio a la última línea del balance.
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