Durante décadas, la Fórmula 1 construyó el fin de semana alrededor del domingo. Los entrenamientos servían para preparar la clasificación y la clasificación abría el camino hacia la carrera. El momento importante estaba al final y todo lo anterior ayudaba a llegar hasta él. Esa lógica lleva tiempo cambiando. En 2027 lo hará todavía más.
La Fórmula 1 y la FIA anunciaron este miércoles un calendario de 24 grandes premios en 22 países y diez fines de semana con sprint, cuatro más que en 2026 y la cifra más alta desde la introducción del formato en 2021. Dicho de otra manera, el próximo año habrá una carrera corta en el 41,7% de las citas del campeonato.
Bahréin, Australia, Japón, Mónaco y Abu Dabi se estrenarán con este formato, mientras que Canadá, Gran Bretaña, Italia, Brasil y Qatar volverán a acogerlo. El cambio consolida una tendencia que va mucho más allá del reglamento deportivo. La Fórmula 1 quiere que el viernes importe, que el sábado tenga consecuencias y que durante un gran premio resulte cada vez más difícil encontrar una sesión en la que no haya algo en juego.
Del entrenamiento al contenido
La sprint nació en 2021 como un experimento. Primero fueron tres fines de semana. Después llegaron seis. En 2027 serán diez. Lo que comenzó como una fórmula puntual para alterar la estructura habitual del campeonato se está convirtiendo poco a poco en una segunda manera de consumir un gran premio.
En un fin de semana convencional, buena parte de las primeras jornadas está reservada a entrenamientos. Son horas esenciales para los equipos, que prueban configuraciones, estudian el comportamiento de los neumáticos y acumulan datos antes de competir de verdad. Para quien observa desde fuera, sin embargo, no siempre ofrecen el mismo atractivo.
La sprint altera ese reparto. Reduce el tiempo de preparación y coloca antes las sesiones con consecuencias deportivas. La Fórmula 1 obtiene así algo especialmente valioso en la actual economía de la atención: más momentos que pueden presentarse como acontecimientos.
Los propios datos que maneja el campeonato ayudan a explicar la expansión. Según la Fórmula 1, la audiencia total de los fines de semana con sprint es de media un 12% superior a la registrada en aquellos sin ella. La clasificación específica para esa carrera corta puede llegar a generar hasta tres veces más interés que una sesión de entrenamientos, mientras que un 82% de los espectadores que han asistido a un gran premio con sprint considera que el formato añade valor a su entrada.
Son cifras proporcionadas por la propia organización y, por tanto, deben leerse como parte de su defensa del formato. Pero permiten entender el movimiento. Allí donde antes había una sesión preparatoria, ahora puede haber una clasificación. Donde el resultado importaba relativamente poco, aparecen puntos, posiciones y una parrilla. La Fórmula 1 convierte tiempo de preparación deportiva en tiempo competitivo.
Stefano Domenicali, presidente y consejero delegado del campeonato, presentó la ampliación precisamente en esos términos. Los diez fines de semana sprint ofrecerán, según explicó, más “intensidad”, “drama” y acción cuerpo a cuerpo para los aficionados.
Que siempre esté pasando algo
No es un fenómeno exclusivo de la Fórmula 1. El deporte compite cada vez más por mantener al espectador dentro de la retransmisión y por ampliar el número de momentos capaces de circular después por redes sociales, plataformas y resúmenes. Una carrera ya no termina cuando cae la bandera a cuadros. Se fragmenta en clips, adelantamientos, radios de equipo, polémicas, clasificaciones y contenidos que siguen consumiéndose durante horas.
La sprint encaja especialmente bien en ese ecosistema porque multiplica los puntos de atención sin necesidad de añadir otro gran premio al calendario.
La Fórmula 1 seguirá teniendo 24 carreras en 2027, las mismas que en las últimas temporadas, pero dentro de ese mismo espacio producirá diez competiciones adicionales. No aumenta el número de fines de semana. Aumenta la cantidad de producto dentro de cada uno.
Ahí reside uno de los cambios más profundos. El campeonato no necesita necesariamente abrir otro circuito para ofrecer más acción televisiva. Puede exprimir mejor los que ya tiene. El viernes deja de ser únicamente la antesala del sábado y el sábado deja de funcionar exclusivamente como preparación del domingo. En los fines de semana sprint hay competición relevante durante las tres jornadas.
La propia Fórmula 1 reconoce esa dimensión cuando destaca que el formato proporciona más acción para aficionados, promotores, televisiones y socios comerciales. No todos buscan exactamente lo mismo, pero todos tienen interés en que haya más momentos capaces de concentrar atención.
El precio de correr más
Lo que funciona desde el punto de vista del espectáculo tiene, sin embargo, una contrapartida deportiva. Cada sesión competitiva añadida ocupa el lugar de otra dedicada a preparar el coche.
Los pilotos disponen de menos vueltas para adaptarse al circuito. Los ingenieros cuentan con menos tiempo para probar configuraciones. Los equipos tienen menos margen para corregir errores antes de que los resultados empiecen a importar.
Esa reducción de certezas también puede formar parte del atractivo. Con menos entrenamiento existe una mayor posibilidad de llegar a una clasificación con una puesta a punto imperfecta, equivocarse en una decisión o descubrir demasiado tarde que el coche no responde como se esperaba. Para los equipos supone un problema; para el espectáculo puede convertirse en una oportunidad.
La paradoja está ahí: cuanto menos preparados llegan algunos equipos a competir, más imprevisible puede resultar lo que ve el espectador.
El debate sobre las sprint ha acompañado al formato prácticamente desde su nacimiento. Sus defensores encuentran más acción y menos sesiones sin consecuencias visibles. Sus críticos señalan la pérdida de entrenamientos, la sobrecarga del calendario o el riesgo de que una carrera adicional deje de resultar especial si acaba convirtiéndose en algo habitual.
Con diez citas, esa última pregunta será cada vez más pertinente. Una sprint era excepcional cuando aparecía tres veces al año. Con casi la mitad del calendario bajo este formato, empieza a formar parte del paisaje.
Hasta Mónaco
Hay un circuito que resume mejor que ningún otro hasta dónde llega la transformación. En 2027 Mónaco tendrá sprint por primera vez.
Pocos escenarios dependen tanto de la preparación. Sus calles estrechas, sus muros y el escaso margen para el error convierten cada vuelta de entrenamiento en tiempo útil para que los pilotos ganen confianza. Además, la dificultad histórica para adelantar concede un valor extraordinario a la posición de salida.
El próximo año, también allí habrá que renunciar a parte de ese proceso para hacer sitio a otra competición. La elección resulta simbólica. Incluso uno de los grandes premios más ligados a la tradición de la Fórmula 1 entrará en el nuevo modelo. Habrá dos clasificaciones y dos carreras durante el mismo fin de semana en Montecarlo.
No desaparecen los entrenamientos ni dejan de ser importantes para quienes están dentro del garaje. Simplemente pierden espacio frente a sesiones que ofrecen algo más fácil de vender fuera de él: un resultado.
La Fórmula 1 comenzó experimentando con las sprint hace seis años. En 2027 habrá diez. La dirección parece cada vez más clara. El campeonato sigue teniendo su gran cita el domingo, pero ya no está dispuesto a esperar hasta entonces para que empiecen a pasar cosas.
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