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El Regate

El fin de una era: Cristiano Ronaldo se despide de Portugal 23 años y tres títulos después

El delantero anuncia a los 41 años su adiós del equipo nacional tras su enfrentamiento con Jorge Jesus

Nacho Caballero, redactor de ElPlural
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El El fin de una era: Cristiano Ronaldo se despide de Portugal 23 años y tres títulos después. Europa Press.

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Cristiano Ronaldo ya no volverá a vestir la camiseta de Portugal. Era la crónica de una despedida anunciada. El astro luso ha comunicado este jueves, a sus 41 años, su retirada definitiva del fútbol de selecciones, poniendo fin a una trayectoria internacional que comenzó en agosto de 2023 y durante la que convirtió el número ‘7’ en uno de los símbolos más reconocibles del fútbol mundial. A través de un vídeo difundido en sus redes sociales, junto a una extensa carta dirigida a sus compatriotas, ha comunicado un adiós que llega semanas después del episodio de tensión con el seleccionador Jorge Jesús. ‘CR7’ cierra un largo capítulo de 23 años que cambió para siempre la historia deportiva de su país.

Portugal afronta así la despedida del futbolista que ha marcado buena parte de su historia reciente e incluso general, con permiso de Eusebio. Cristiano ha acompañado a la Selección desde aquellos años en las que todavía buscaba su primer gran título hasta la conquista de la Eurocopa 2016 y las Nations League de 2019 y 2025. Se marcha como el jugador masculino con más internacionalidades y goles en la historia del fútbol de selecciones, tras participar en seis mundiales y mantenerse durante más de dos décadas como una referencia del equipo nacional.

El cómo ha llegado esa despedida es especialmente significativa. Cristiano ha explicado que ha llegado el momento de devolver la camiseta con el ‘7’ y que ese dorsal busque un nuevo dueño. Un número que él mismo convirtió en indivisible de su figura. Su despedida pone fin a una relación que ha atravesado distintas generaciones de futbolistas, seleccionadores y, sobre todo, aficionados portugueses que, polémicas mediante, hoy llorarán el fin de una era que no pudo ser más provechosa, pero que al mismo tiempo supo a poco.

Un ‘adiós’ empañado por el conflicto

El anunció del ‘7’ llega apenas unas semanas después de uno de sus episodios más delicados de su última etapa como internacional. El pasado 30 de septiembre, durante la primera ventana FIFA del curso, Cristiano regresaba a los titulares de la prensa de todo el planeta y no por cuestiones puramente deportivas. Abandonó la concentración de Portugal tras un desencuentro con Jorge Jesús, al que posteriormente acusó de haber incumplido su palabra durante el encuentro de la Liga de Naciones frente a Noruega. Enfrentamiento que abrió una fuerte brecha no sólo en la Selección, sino también en un país dividido entre el máximo respeto a su legado y el sentimiento de que ya no sumaba.

En un extenso comunicado, el delantero luso explicó que el preparador le había prometido que disputaría aproximadamente media hora de partido. Cristiano calentó durante buena parte de la segunda mitad, pero terminó sin jugar. El futbolista también cuestionó la actitud de su técnico en la comparecencia posterior, tras una reunión en la que ambos habían abordado lo sucedido. Incidente que le costó una doble mácula en su intachable hoja de servicios; el de un expediente disciplinario impuesto por la Federación y la imagen proyectada al mundo entero de quien aún no asume el democrático castigo del calendario.

La Federación Portuguesa de Fútbol le impuso una suspensión de 30 días y una multa de 255 euros por abandonar la concentración sin autorización. El Bicho asumió sus responsabilidades y, tras algunas horas de reflexión, se disculpó ante sus compañeros y aficionados, asegurando que seguía dispuesto a competir con Portugal toda vez concluida la sanción. Su importancia histórica era indiscutible, pero su presencia en el once tiempo ha que dejó de ser una garantía. Jorge Jesús defendía la necesidad de tomar decisiones deportivas sin estar sujetas a la trayectoria de su capitán, mientras éste reclamaba el respeto a los compromisos adquiridos.

Una discusión que refleja las extremas dificultades de gestión que supone un último tramo de la carrera internacional de un futbolista de las dimensiones emocionales y deportivas de Cristiano Ronaldo. Portugal ha hecho su relevo generacional y cuenta con una plantilla capacitada para no depender de sus goles. El debate ya no giraba en torno a su rendimiento, sino al lugar que debía ocupar dentro de un equipo que llevaba años preparando su transición.

Un legado inalcanzable

Agosto de 2003. Nadie podía imaginar en aquel verano hasta donde llegaría la figura de un joven futbolista que acababa dejar la comodidad de Lisboa para saltar a Old Trafford. Portugal contaba con una importante tradición futbolística y referentes como Eusébio y Luís Figo, pero nunca había conseguido un trofeo importante. Su primera gran experiencia internacional llegó apenas un año después. En la Eurocopa 2004, celebrada en su país. El equipo alcanzó la final, pero en un año de absoluta locura deportiva, Grecia acabó derrotando a los anfitriones en Lisboa. La imagen de ‘CR7’ llorando tras aquella derrota quedó asociada al inicio de una trayectoria internacional que se prolongaría durante más de dos décadas.

El Dios Fútbol le privó de ese refrán tan español que dice llegar y besar el Santo. Hubo que esperar 13 años para que la recompensa portuguesa llegase en forma de Eurocopa. La Portugal de Cristiano Ronaldo lo consiguió. En cierto modo, fue una especie de vendetta, aunque con otro protagonista diferente. Francia, que amenazaba con iniciar un ciclo abrasador ante su gente, se vio superada por una Selección que perdió a su máximo exponente durante la primera mitad. Pero este deporte brinda la oportunidad de pasar a la historia a los seres más inesperados y esta vez le tocó a Éder, que batió la portería de Hugo Lloris para grabar el nombre de una generación en los anales del balompié.

Tres años después de ese primer gran éxito, Portugal levantó la primera Liga de Naciones. En 2025 conquistó la segunda tras imponerse a una España que venía de ganar con brillantez la Eurocopa 2024 y a la que esperaba la segunda estrella en 2026. Cristiano participó en los tres grandes éxitos de una selección que dejó de perseguir su primer gran título para acostumbrarse a competir por ellos.

Un recorrido en el que fue ampliando sus registros individuales hasta convertirse en el futbolista masculino con más partidos y goles internacionales. Unas cifras que proyectan tanto su capacidad goleadora como una longevidad difícil de encontrar en el fútbol de selecciones. Desde su debut en 2003, ha compartido vestuario con varias generaciones de futbolistas y ha disputado seis Copas del Mundo, el gran debe quizás en su factura.

Su influencia no puede separarse tampoco de lo que consiguió fuera de la órbita de la Selección. Los éxitos con el Manchester United, Real Madrid y Juventus, sus cinco Balones de Oro y su proyección internacional, así como su guerra eterna con Leo Messi, hicieron de Cristiano Ronaldo una figura que trascendía al propio fútbol. Ahora, mientras busca el ansiado gol número 1.000 que eleve aún más el techo de su leyenda, Portugal se prepara para afrontar una etapa sin el futbolista más importante de su historia. La camiseta con el ‘7’ tendrá que encontrar un nuevo dueño, sobre el que descansará el peso estratosférico del mejor deportista luso de todos los tiempos.

Etiquetas Fútbol

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