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Carlos Alcaraz ha cerrado 2026 sin perder un partido en los ATP 500 que ha disputado. Dieciséis encuentros, otras tantas victorias y tres títulos en una categoría en la que acumula 26 triunfos consecutivos. El último llegó este domingo en Viena, donde derrotó al australiano Álex de Miñaur por 6-1 y 6-4 para levantar el cuarto trofeo de la temporada y el vigesimoctavo de su carrera.
El título llega después de un año condicionado por una lesión de muñeca que mantuvo al murciano varios meses apartado de las pistas. Su regreso a la competición ha ido acompañado de buenos resultados y una nueva muestra de regularidad en la capital austriaca, donde ganó sus cinco partidos sin ceder un solo set.
La final comenzó con un Alcaraz decidido a imponer su ritmo. Rompió el servicio de De Miñaur en el primer juego y aprovechó las dificultades del australiano para sostener los intercambios. La iniciativa desde el fondo de la pista y la precisión con la que atacó las pelotas cortas le permitieron abrir rápidamente una ventaja que terminó convirtiéndose en un contundente 6-1.
De Miñaur ofreció mayor resistencia en el segundo parcial. Mejoró con su saque y consiguió mantenerse cerca en el marcador, aunque siguió encontrando dificultades para contrarrestar los cambios de ritmo del español. Alcaraz esperó hasta el décimo juego para conseguir la rotura definitiva y cerrar la final sin necesidad de disputar una tercera manga.
El murciano prolongó así su dominio en los enfrentamientos directos con el australiano, al que ha derrotado en las siete ocasiones en las que se han enfrentado. Tras el encuentro, explicó que su planteamiento había consistido en jugar con agresividad y obligar a su rival a asumir mayores riesgos para poder superarle.
La victoria tuvo además un valor particular por las condiciones del torneo. Alcaraz había reconocido la necesidad de seguir ganando confianza en las pistas cubiertas, donde la velocidad de la bola y la ausencia de factores externos exigen ajustes respecto a otros escenarios del circuito.
Pleno para Alcaraz
El triunfo de Viena completa una temporada impecable en los ATP 500. Alcaraz ya había conquistado los torneos de Doha y Tokio y ha terminado el año con un balance de 16 victorias y ninguna derrota en esta categoría. La racha se extiende a la temporada anterior. El español suma 26 partidos consecutivos ganados en torneos ATP 500 desde su última derrota, sufrida ante Holger Rune en la final del Conde de Godó de Barcelona de 2025.
Son cifras que adquieren especial relevancia después de una temporada interrumpida durante varios meses. Alcaraz comenzó 2026 conquistando el Abierto de Australia, un título con el que completó los cuatro grandes torneos del circuito a lo largo de su carrera y se convirtió en el tenista masculino más joven en conseguirlo.
La lesión en la muñeca derecha frenó su calendario durante la primavera. Tras varios meses sin competir, el español anunció su regreso para el US Open, donde inició una nueva etapa de su temporada. Los títulos posteriores en Tokio y Viena han confirmado su capacidad para volver a competir por trofeos. El pleno en los ATP 500 refleja una regularidad que contrasta con las dificultades físicas que marcaron buena parte del año.
También destaca su rendimiento bajo techo. En Viena, Alcaraz consiguió imponer su juego ante rivales con características diferentes y resolvió todos sus compromisos sin perder una manga. La final contra De Miñaur, uno de los jugadores de mayor movilidad del circuito, fue otra muestra de su capacidad para mantener la iniciativa sin renunciar a la variedad de golpes. El resultado supone además su undécimo título ATP 500, una cifra que amplía el palmarés de un jugador que, con 23 años, continúa acumulando victorias en diferentes superficies y condiciones.
París y Turín, los próximos compromisos
El calendario apenas deja margen para celebrar la conquista de Viena. Alcaraz afronta ahora el Masters 1000 de París, última gran cita de esta categoría en la temporada, antes de disputar las ATP Finals de Turín, para las que ya tiene asegurada su clasificación.
El torneo francés será una nueva oportunidad para comprobar si consigue mantener el nivel mostrado en Austria. Después de varios meses de inactividad por lesión, la acumulación de partidos y la continuidad competitiva forman parte del tramo final de su regreso al circuito.
Las ATP Finals reunirán a los ocho mejores jugadores de la temporada y plantearán un desafío diferente. Su formato exige competir desde la fase de grupos frente a rivales de máxima exigencia, sin las primeras rondas habituales de los torneos de eliminación directa.
Alcaraz llegará a esas citas con cuatro títulos en 2026, un registro invicto en los ATP 500 que ha disputado y una racha de 26 victorias consecutivas en esa categoría. La conquista de Viena también refuerza sus resultados en pista cubierta, una superficie en la que todavía busca ampliar su palmarés.




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