El triunfo del Real Madrid ante el SL Benfica en la ida de los dieciseisavos de final de la Champions League quedó en un segundo plano tras el grave incidente denunciado por Vinícius Júnior. El brasileño acusó al argentino Gianluca Prestianni de haberle llamado “mono” en repetidas ocasiones durante el segundo tiempo, lo que activó el protocolo antirracismo de la FIFA por parte del árbitro François Letexier, que detuvo el partido durante varios minutos.
La escena se produjo tras el gol decisivo de Vinícius. Su celebración frente a la grada local generó tensión y, segundos después, el propio jugador madridista acudió al colegiado señalando a Prestianni. El árbitro cruzó los brazos en forma de X, gesto oficial ante posibles actos racistas. Aunque no hubo sanción inmediata por falta de pruebas concluyentes, las declaraciones posteriores encendieron el debate. Kylian Mbappé respaldó públicamente la versión de su compañero, mientras el jugador del Benfica negó cualquier insulto racista y aseguró haber sido malinterpretado.
El episodio reabre una herida que el fútbol europeo arrastra desde hace décadas. El propio Vinícius ha sido víctima recurrente de insultos racistas en distintos estadios españoles, convirtiéndose en uno de los símbolos actuales de la lucha contra la discriminación en el deporte. Pero no es un caso aislado.
Wilfred y los insultos en el Santiago Bernabéu
En los años noventa, el portero nigeriano Wilfred defendía la camiseta del Rayo Vallecano cuando fue objeto de insultos racistas en el Estadio Santiago Bernabéu. En aquella época, la sensibilidad institucional era mucho menor y los protocolos antirracismo prácticamente inexistentes. Los gritos desde la grada se normalizaban como parte del “folclore” del fútbol. No hubo grandes sanciones ni campañas de concienciación posteriores. El episodio quedó como uno de los primeros avisos de un problema que tardaría años en abordarse con seriedad.
Roberto Carlos y los gritos en el Camp Nou
El brasileño Roberto Carlos también sufrió cánticos racistas durante un clásico disputado en el Camp Nou. Más allá de la rivalidad deportiva, aquel episodio evidenció que el racismo no distingue camisetas ni contextos. Roberto Carlos denunció en varias ocasiones que los futbolistas negros convivían con este tipo de situaciones con demasiada frecuencia. El caso ayudó a visibilizar el problema en un escenario de máxima exposición mediática.
Dani Alves y el plátano en Villarreal
Uno de los gestos más icónicos contra el racismo lo protagonizó Dani Alves en 2014. Durante un partido ante el Villarreal CF, un aficionado lanzó un plátano al campo cuando el lateral se disponía a sacar un córner. Alves recogió la fruta y le dio un mordisco antes de ejecutar el saque. La imagen dio la vuelta al mundo y generó una campaña viral bajo el lema “Somos todos monos”. El club identificó y sancionó al responsable, marcando un precedente en la reacción institucional.
Samuel Eto’o y la amenaza de abandonar el campo
El camerunés Samuel Eto'o vivió varios episodios de racismo en España, tanto con el Mallorca como con el FC Barcelona. En Zaragoza, llegó a intentar abandonar el terreno de juego tras escuchar insultos reiterados desde la grada. Sus compañeros y el árbitro lograron convencerlo para continuar. Aquel momento abrió un debate profundo sobre si los futbolistas debían retirarse ante este tipo de agresiones verbales. La imagen de Eto’o, visiblemente afectado, marcó un antes y un después en la percepción pública del problema.
Marega y su salida del campo en Portugal
En 2020, el maliense Moussa Marega decidió marcharse del campo durante un partido con el FC Porto tras recibir insultos racistas desde la grada rival. Ni las indicaciones del árbitro ni las de sus propios compañeros lograron retenerlo. Su decisión fue un acto de protesta contundente que generó debate en toda Europa. Para muchos, simbolizó el hartazgo de los jugadores ante respuestas institucionales consideradas insuficientes.
Diakhaby y el caso Cala en Cádiz
Quizás es el ejemplo que más similitudes guarda con el de Vinicius al venir el presunto insulto desde otro jugador en el terreno de juego. En 2021, el partido entre el Cádiz y el Valencia se detuvo cuando Mouctar Diakhaby acusó a Juan Cala de haberle dirigido un insulto racista durante el encuentro correspondiente a LaLiga. El Valencia abandonó el terreno de juego en señal de protesta, aunque el partido se reanudó posteriormente sin Diakhaby. La investigación posterior no pudo demostrar de forma concluyente el insulto, pero el episodio evidenció la complejidad de estos casos cuando no existen pruebas audiovisuales claras.
Cada uno de estos episodios muestra distintas dimensiones del racismo en el fútbol: desde insultos masivos en la grada hasta acusaciones entre futbolistas en plena competición. También refleja la evolución en las respuestas: de la indiferencia institucional en los noventa a la activación de protocolos oficiales, como ocurrió recientemente en Lisboa.
Sin embargo, la repetición de casos demuestra que las medidas aún no erradican el problema. El gesto del árbitro al cruzar los brazos en señal de protocolo activado simboliza un avance. Pero la historia reciente confirma que la lucha contra el racismo en el fútbol no depende solo de reglamentos, sino de voluntad, sanciones ejemplares y una transformación cultural que trascienda a los estadios.
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