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El Regate

Alonso y Aston Martin, a la espera de respuestas

El doble abandono en México vuelve a exponer los problemas de fiabilidad de Honda y prolonga las dificultades de un proyecto que debía despegar en 2026

N.C.
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Fernando Alonso renueva con Aston Martin| EP

Fernando Alonso renueva con Aston Martin| EP

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Cinco vueltas. Eso fue todo lo que pudieron completar Fernando Alonso y Lance Stroll en el Gran Premio de México. Los dos Aston Martin quedaron fuera de carrera por nuevos problemas relacionados con las unidades de potencia Honda, en un desenlace que volvió a poner de manifiesto las dificultades de la escudería británica. El español regresó al garaje tras reproducirse una avería que ya había condicionado su clasificación. Su compañero inició la sexta vuelta, pero recibió la orden de detener el monoplaza para evitar daños en la batería. La fiabilidad volvió a imponerse a cualquier aspiración deportiva.

La asociación entre Aston Martin y Honda debía marcar un punto de inflexión en 2026. El nuevo reglamento ofrecía la oportunidad de desarrollar un proyecto alrededor de una unidad de potencia exclusiva, con Adrian Newey como principal referencia técnica del equipo. Sin embargo, cuando la temporada encara su tramo final, las expectativas siguen lejos de cumplirse. Las limitaciones de rendimiento y los problemas mecánicos han condicionado el campeonato desde sus primeras carreras, dificultando tanto la competición como el desarrollo del monoplaza.

México parecía ofrecer algunas señales de mejoría. Alonso había completado unos entrenamientos prometedores y el comportamiento del coche permitía pensar en un fin de semana más competitivo. Pero el sábado, durante la primera sesión de clasificación, un problema relacionado con el sistema híbrido le obligó a detenerse. La incidencia volvió a aparecer el domingo, cuando apenas había comenzado la carrera.

El asturiano confirmó que se había repetido el fallo del MGU-K, uno de los componentes eléctricos de la unidad de potencia, encargado de recuperar energía durante las frenadas y suministrarla para la propulsión. Stroll tampoco pudo continuar, aunque en su caso el equipo optó por detener el coche para prevenir daños en la batería.

Las dificultades habían comenzado incluso antes de los abandonos. Aston Martin pidió a sus pilotos que modificaran su conducción para reducir las exigencias mecánicas, levantando el pie antes de determinadas frenadas y adaptando el uso de las marchas. Después llegaron las paradas en boxes, realizadas al término de la tercera vuelta, con la intención de gestionar mejor las condiciones de funcionamiento de los monoplazas. Ninguna de esas decisiones consiguió evitar el desenlace.

Problemas de refrigeración

El fabricante japonés ha reconocido que las condiciones del Autódromo Hermanos Rodríguez sometieron al sistema híbrido a una exigencia superior a la prevista. Shintaro Orihara, responsable de ingeniería de Honda en pista, explicó que el circuito de refrigeración del ERS trabajó bajo una carga mayor de la calculada, lo que terminó provocando las incidencias que condicionaron la clasificación y la carrera.

La altitud de Ciudad de México, situada a más de 2.200 metros sobre el nivel del mar, supone un desafío particular para los equipos de Fórmula 1. La menor densidad del aire afecta a la refrigeración y obliga a adaptar el funcionamiento de los distintos componentes. Honda conocía esas dificultades antes de llegar al circuito, pero no anticipó correctamente cómo respondería el conjunto de su unidad de potencia.

El matiz resulta importante. No se trató simplemente de una avería repentina que pudiera explicarse por las condiciones ambientales. El fabricante había acumulado información durante los entrenamientos y, aun así, encontró situaciones de funcionamiento que llevaron al sistema más allá de los márgenes previstos.

La explicación de Honda permite comprender lo ocurrido en México, pero no demuestra que todos los problemas de fiabilidad de la temporada compartan el mismo origen. La refrigeración del sistema híbrido, las vibraciones detectadas en los primeros meses y las dificultades para extraer potencia son cuestiones relacionadas con el funcionamiento del conjunto, aunque no necesariamente responden a una única deficiencia.

Precisamente ahí reside uno de los principales problemas del proyecto. Aston Martin necesita mejorar su rendimiento mientras sigue dedicando recursos a resolver incidencias que impiden completar las carreras con regularidad. Las averías no solo afectan a los resultados: también reducen las oportunidades de comprobar las modificaciones introducidas en el coche y de obtener información útil para las siguientes evoluciones.

Inestabilidad

Las dificultades de la asociación comenzaron mucho antes de México. Desde los primeros grandes premios de 2026, Aston Martin tuvo que enfrentarse a problemas de vibraciones procedentes de la unidad de potencia Honda, que afectaban al funcionamiento del conjunto y comprometían su fiabilidad.

Adrian Newey reconoció durante los primeros meses que esas vibraciones constituían uno de los obstáculos técnicos que debían resolver. También surgieron dificultades relacionadas con la batería y otros componentes del sistema híbrido. Las consecuencias se trasladaron rápidamente a la pista: Alonso y Stroll acumularon problemas para completar distancias de carrera, con el consiguiente retraso en la recogida de datos.

En un campeonato que estrenaba reglamento, esos kilómetros perdidos adquirían especial importancia. Los equipos necesitaban comprender el comportamiento de sus nuevos monoplazas, adaptar sus procedimientos y encontrar soluciones a problemas que no siempre podían reproducirse durante las pruebas. Aston Martin afrontó buena parte de ese trabajo con una unidad de potencia que no ofrecía la continuidad necesaria.

La situación mejoró parcialmente durante la primavera. En Miami, ambos pilotos consiguieron terminar una carrera por primera vez en la temporada, un avance después de las dificultades iniciales. Sin embargo, completar grandes premios no resolvía la distancia de rendimiento respecto a los equipos de delante.

La escudería también sufría por la falta de potencia de Honda. A ello se sumaban las necesidades de desarrollo del chasis y las dificultades para conseguir que todos los elementos del coche funcionaran de manera competitiva. Las mejoras introducidas durante el campeonato permitieron apreciar avances en determinadas condiciones, pero no transformaron de forma sostenida los resultados del equipo.

El propio Adrian Newey ha reconocido que el progreso del fabricante japonés no ha respondido plenamente a las expectativas iniciales. Pese a ello, ha destacado el trabajo de desarrollo que continúa realizando Honda, consciente de que resolver las limitaciones actuales será determinante para las siguientes temporadas.

En septiembre también se anunció una reorganización en la dirección del programa de unidades de potencia. Yoichiro Fukao asumió el liderazgo del proyecto el 1 de octubre en sustitución de Tetsushi Kakuda. Honda presentó el relevo como una transición planificada, destinada a garantizar la continuidad del conocimiento técnico y reforzar su estructura de desarrollo. No existen elementos suficientes para atribuir directamente ese cambio a los malos resultados de 2026.

El movimiento se produjo, en cualquier caso, mientras la asociación seguía tratando de reducir sus carencias de rendimiento y fiabilidad. El nuevo reglamento había abierto una oportunidad para Aston Martin y Honda, pero también había dejado al descubierto las dificultades de construir una unidad de potencia competitiva desde el inicio de un ciclo técnico.

México ha vuelto a mostrar esas limitaciones. Alonso encontró durante los entrenamientos motivos para confiar en el comportamiento del monoplaza y Newey destacó después el ritmo mostrado por el español durante el fin de semana. Sin embargo, la avería en clasificación y el abandono prematuro del domingo impidieron comprobar hasta dónde podía llegar esa mejoría en condiciones de carrera.

El asturiano reconoció su decepción tras retirarse tan pronto. También confirmó que la incidencia del MGU-K había sido la misma que le impidió completar la clasificación y aseguró que estaba haciendo todo lo posible por mantener la motivación de cara a la siguiente prueba.

Honda, mientras tanto, ya mira hacia 2027. Orihara ha explicado que los datos obtenidos durante la temporada servirán para buscar soluciones a las dificultades actuales, también en aspectos como la respuesta del turbocompresor. El fabricante considera que incluso los fines de semana más complicados aportan información para el desarrollo futuro. El próximo examen será en Brasil. 

Etiquetas Fórmula 1 Deportes

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