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El partido que cerró la quinta jornada de la Liga Endesa no fue uno más. Estaba resuelto, pero Théo Maledon todavía tenía una última canasta que anotar. Sobre la bocina, el francés convirtió el triple número 24 del Real Madrid ante el Lleida, estableciendo un nuevo récord en la ACB. La jugaba ponía el broche a una semana poco habitual incluso para un equipo acostumbrado a dominar. Los blancos anotaron la friolera de 65 triples en ocho días, pulverizando tres registros históricos y ofreciendo una exhibición ofensiva que invita a la gerencia blanca a mirar con optimismo al futuro y a extraer lecturas positivas al margen de unos porcentajes de otra dimensión.
La secuencia comenzó con 20 triples anotados frente al Bilbao Basket, continuó con 21 ante el Maccabi de Tel Aviv en Euroliga y culminó este domingo con otros 24 lanzamientos convertidos desde el 6,75 en Lleida. Tres encuentros en los que los blancos han ido superando sus marcas anteriores y que ponen sobre la mesa el eterno dilema. ¿Está Pedro Martínez imprimiendo su sello en la ofensiva blanca o se trata de una racha sobrehumana de acierto? Quizás la respuesta sea una relación causal entre ambos axiomas.
La victoria por 86-122 ante el Lleida prolongó la serie de triunfos consecutivos del Madrid hasta los ocho en todas las competiciones, dejando atrás aquel inicio zozobrante en Euroliga con un semi preocupante 0-3: el peor inicio de la historia del club en Europa. Olvidado el triple tropezón, el elenco de Pedro Martínez mantiene su condición de invicto en Liga Endesa, con cinco victorias, y exhiben una producción que empieza a dejar huella en los registros históricos; extrapolando sus consecuencias también por el Viejo Continente, donde ya acumulan un parcial favorable de victorias (4-3).
Los fríos datos revelan que el Real Madrid anotó 24 de sus 45 intentos desde el perímetro. O lo que es lo mismo, un absurdo 53,3% de acierto desde más allá del arco. Superó así el récord de triples que compartían Unicaja y Baskonia. Pero tan significativo como el número de canastas convertidas es el volumen de lanzamientos que necesitó para alcanzarlo y he ahí uno de los puntos clave para resolver la ecuación anterior.
No sólo es más acierto
Contra el Lleida, 45 de los 73 tiros de campo del Madrid fueron triples. Más de seis de cada diez lanzamientos llegaron desde la línea de 6,75. Tal proporción permite entender el peso que ha adquirido el perímetro en la disposición ofensiva de Pedro Martínez y no parece un suceso aislado, a juzgar por la última serie. Frente al Bilbao Basket, los blancos intentaron 42 triples y convertido 20. Contra el Maccabi, otros 40, de los que entraron 21.

Entre los tres partidos, disputados en el lapso de ocho días, los números arrojan 65 aciertos en 127 intentos en el tiro exterior. Traducido al idioma porcentual, una efectividad del 51,2%. Mantener tales guarismos durante una temporada completa sería tan excepcional como materialmente imposible sobre el papel, pero sí ofrecen una pista independientemente de la puntería. Y es que en esta serie de tres partidos, el elenco de Pedro Martínez buscó situaciones de triple con una frecuencia muy elevada. Lo cual no es óbice que todos esos lanzamientos fueran buenas decisiones. Ahí entra ya el examen pormenorizado de las posesiones, ventajas creadas y oposición defensiva.
Sí muestra, en cambio, que el tiro exterior ha ocupado un espacio considerable en la producción ofensiva del equipo. La evolución merece especial atención, pues una cosa es aprovechar una noche de acierto y otra generar suficientes oportunidades para superar los cuarenta intentos en partidos consecutivos. El Madrid ha mezclado ambas, aunque todavía es pronto para determinar cuánto de esta tendencia se mantendrá en el tiempo.
Maledon se suma al festival triplista
La exhibición en Lleida tuvo un sospechoso que debería ser habitual y un protagonista prácticamente inesperado. Timothé Luwawu-Cabarrot parece que está superando el bache inicial de producción. El exbaskonista anotó 31 puntos y siete triples, mientras que su compatriota, el Théo Maledon, acabó con 27 puntos y sumando otros siete aciertos desde más allá del arco. Una labor que en la que el francés no suele destacar, máxime cuando es un jugador que exprime al máximo situaciones de split y que disfruta más penetrando que basando su juego en el lanzamiento exterior. Entre ambos sumaron 14 intentos de 24. Según los registros de la Liga Endesa, sólo existía un precedente de dos compañeros que alcanzaran siete triples cada uno en un mismo encuentro de la competición: Sergio Llull y Jaycee Carroll.
La actuación de los galos concentró buena parte del vendaval anotador, pero lo cierto es que la amenaza exterior estuvo bien repartida. Andrés Feliz convirtió tres triples; Mikael Jantunen y Llull acabaron con dos cada uno; mientras que Alberto Abalde, Jaime Pradilla y el cuestionado Nick Smith Jr. aportaron otro por barba. Es decir, ocho jugadores distintos encontraron el aro desde el perímetro, aunque esa coralidad no basta para concluir que todos participen de la misma manera en la generación del ataque.
Maledon y TLC fueron especialmente productivos ante el Lleida, pero el precedente frente al Maccabi ofreció otro plano de la escena, con Facundo Campazzo liderando la anotación exterior con cinco triples, seguido por el base dominicano, Abalde y otros compañeros. Los de Martínez han alcanzado sus tres registros con distintos protagonistas, poniendo relieve – y al contrario de lo que cabía esperar – que dispone de varios exteriores capacitados para aportar desde el lanzamiento de tres.
Pedro Martínez y el balón compartido
Tras la victoria ante el Lleida, el técnico catalán resaltó la importancia de que sus pupilos se sintieran útiles y participaran en el juego. La actuación ofreció argumentos para tal valoración, aunque el récord de triples, pese a la sonoridad del titular y de la cifra, no fue el único dato destacado. Los blancos repartieron 27 asistencias y capturaron 51 rebotes, además de firmar un inmaculado 20 de 20 desde la línea de tiros libres. Es decir, que su superioridad no sólo se basó en el lanzamiento exterior pese a concentrar buena parte de la anotación.
De los 122 conseguiddos, 72 llegaron desde el triple, cerca del 59% del total. La eficacia desde más allá del arco permitió ampliar una diferencia que se cerró en los 36 puntos. La nota negativa es que el equipo cometió 20 pérdidas, una cifra quizás demasiado habitual en equipos habituados un ritmo rápido de juego y en la que Martínez debe percutir para evitar situaciones incómodas, especialmente en Euroliga, donde el error te condena.
Los blancos promedian 112,8 puntos anotados en sus cinco primeros encuentros de Liga Endesa, otro registro histórico para el inicio de la competición. Ese vendaval ofensivo ayuda a contextualizar el rendimiento de un ataque que está encontrando distintos caminos hasta el aro y que ha encadenado varias actuaciones de una productividad excelsa. Aun así, conviene separar el grano de la paja, dado que todavía no se puede concluir que Pedro Martínez haya conseguido la transformación completa del equipo con respecto a técnicos pretéritos. Para ello, habrá que esperar y meterle el bisturí a los datos cuando comprendan un volumen de partidos mayor.
En cualquier caso, la incógnita no descansa en el alcance de estos registros, que tienen una dimensión histórica indiscutible, sino lo que anticipan sobre el juego colectivo. El acierto exterior, como es normal, terminará fluctuando. Habrá partidos en los que el aro se estreche y no entren con la misma facilidad, además de tener delante defensas que tapen esas vías de anotación desde el perímetro. La respuesta a esa circunstancias tomará la temperatura real al proyecto de Pedro Martínez, que deberá mantener una producción ofensiva similar sin depender de tan elevados porcentajes. Lo que sí puede aventurarse es que el catalán ha cambiado la idiosincrasia del equipo sobre el parqué, con un juego muy fluido que depende en buena parte de su ataque, y una defensa que va ajustándose a medida que transcurre la temporada. Ese equilibrio será crucial para la nota final de mayo.
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