“Zara apoya la integridad de la soberanía territorial de la República Popular de China y siempre ha apoyado el modelo de ‘un país, dos sistemas. Zara nunca ha apoyado las huelgas y nunca ha publicado ninguna declaraciones relacionada con esto ni ninguna acción relacionada con él”. Con este comunicado, lanzado en la red social Weibo (usado aproximadamente por el 30% de la población china), pretende el gigante de textil desmarcarse de las acusaciones de apoyar las protestas de Hong Kong. 

Una denuncia en la que mucho ha tenido que ver el diario 'Global Times', un medio chino escrito en inglés, muy cercano al Partido Comunista Chino y que fundamentalmente se dirige a altos cargos y extranjeros que residen en el país asiático. Dicho rotatorio ha lanzado dos artículos en los que alertaba de que la empresa de Inditex apoyaba las huelgas de Hong Kong y prácticamente llamaba al boicot contra sus productos. "Zara necesita dar una solemne explicación y corregir sus propias tácticas, dando una respuesta seria a aquellos patriotas hacia Hong Kong y China, así como al público general del país [...] El público no aceptará el cierre de tienda de Zara en Hong Kong. Zara no debería tomar tan malas decisiones", afirmaban. 

La advertencia llegaba después de que todos los establecimientos de la tienda textil, excepto uno, ubicados en la excolonia británica permanecieran cerrados durante la jornada de huelgas y paros que inundó Hong Kong. El tema no es baladí, ya que China es un país vital para el futuro de Inditex. De hecho, es el segundo mercado más grande después de España, y cuentan con más de 620 tiendas repartidas en 68 ciudades

¿Qué pasa en Hong Kong?

Las protestas en Hong Kong no son un hecho que se ha producido en las últimas semanas, sino que se llevan dando hace muchos meses, aunque con el paso del tiempo han ido a más. Respecto a Hong Kong, pese a pertenecer a China, posee su propia moneda (dólar hongkonés), su propio sistema político e incluso una identidad cultural diferente a la del gigante asiático. De hecho, muchos ciudadanos de Hong Kong no se ven como chinos, sino como hongkoneses.

Una disparidad que se debe principalmente a que Hong Kong fue una colonia británica durante más de 150 años, y pese a ser devuelta a China en el año 1997, la influencia anglosajona está más que patente en la región, con incluso calles dedicadas a la monarquía británica. La propia consitución de Hong Kong recoge unas libertades (derecho a protestar, libertad de expresión, prensa libre, etc.) que no existen actualmente en China. Unos derechos que quedaron patentes en el acuerdo firmado por Zhao Ziyang y Margaret Thatcher en 1984: "Los actuales sistemas sociales y económicos permanecerán inalterados, así como su estilo de vida"

Este pacto se respetó durante la primera década, pero a medida que China se hacía más y más grande, comenzó una serie de deterioros de derechos y libertades que ha provocado innumerables protestas en Hong Kong, un cónclave vital en la economía del país puesto que el 60% de la inversión directa extranjera entra a China a través de la isla. En esta ocasión, la cerilla que ha encendido las huelgas ha sido la propuesta de una ley de extradición que permitiría que los hongkoneses fueran juzgados en el suelo continental, donde el Partido Comunista de Xi Jinping controla todo, incluida la Justicia.