Los trabajadores españoles necesitan 182 días para cumplir con sus obligaciones tributarias en 2015. Es decir, hasta el 1 de julio los ingresos que genera cada ciudadano es el equivalente a la cantidad de impuestos que tendrían que pagar al Estado. A partir de esa fecha comienza a trabajar para sí mismo. Esto es lo que se conoce como Día de la Liberación Fiscal que en 2015 se adelanta dos días, según el estudio presentado por el ‘think tank’ Civismo.

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Un trabajador con un sueldo medio anual de 24.400 euros brutos destinaría 102 días a pagar las cotizaciones a la Seguridad Social, 38 a pagar el IRPF, 25 el IVA, 11 a impuestos especiales y 5 a otros impuestos. Esto significa que dedicaría 182 días de su empleo (15.775 euros) a pagar a la administración. Y eso que en 2015 el Día de la Liberación Fiscal se ha adelantado dos días gracias a la rebaja de IRPF contemplada en la reforma fiscal. Es la primera vez en los últimos cinco años que se produce una disminución de días.
Sin embargo, el tiempo que tendría que dedicar cada trabajador para pagar sus impuestos depende de su salario. Así, aquellos trabajadores con una retribución de 15.500 euros el Día de la Liberación Fiscal llegaría el 8 de junio, mientras que para aquellos que ganasen 40.000 euros lo harían el 7 de julio. Sin embargo, para las rentas más altas, aquellas con un sueldo bruto de 100.000 euros ven reducido su tiempo hasta el 1 de julio, es decir, el mismo tiempo que una renta media de 24.400 euros. Este comportamiento se explica porque las cotizaciones a la Seguridad Social tienen un límite máximo (ningún contribuyente puede cotizar más de 15.686 euros anuales a la Seguridad Social) que beneficia a los salarios más elevados.

El sistema fiscal ya no es progresivo
El informe destaca que el tipo impositivo real que grava las rentas de los asalariados no llega a una progresividad de ocho puntos. Esto significa que un mileurista, alguien que gane 15.500 euros brutos anuales, soporta un tipo impositivo del 32,69%, un trabajador que gane 24.400 euros soportará una presión fiscal del 38,24% una de 40.000 euros ascenderá al 40,9%, mientras que un ciudadano con un sueldo de 100.000 euros apenas un 41,16%. "A partir de un determinado nivel de ingresos, el sistema fiscal español es regresivo. Pagan considerablemente más impuestos las rentas bajas y medias que las altas", explica el estudio.

Impuestos suecos y salarios españoles
Asimismo, el informe hace hincapié en que la fiscalidad española es de las más elevadas de Europa y la OCDE. Según el estudio, por cada 1.000 euros que cobran los españoles, se pagan 407 euros en impuestos. Esto significa un tipo impositivo del 40,4%, lo que supone cinco puntos más que la media de la OCDE (36%). Según el informe, un salario neto de 1.679 euros tiene un tipo impositivo real del 40,7%, un nivel similar al de Suecia (42,4%) o Finlandia (43,9%) aunque el sueldo medio de estos países es un 70% superior a la renta media en España. "En nuestro país hay una mayor economía sumergida porque a la emergida la asfixian con burocracia y la expolian a impuestos", señaló el presidente de Civismo, Julio Pomés.