Banco Santander ha dado un paso más en su estrategia de sostenibilidad al transformar más de un millón y medio de tarjetas bancarias en desuso en mobiliario urbano, concretamente bancos que ya están siendo instalados en distintas ciudades españolas. La iniciativa se enmarca en su apuesta por la economía circular y el desarrollo de soluciones con impacto ambiental positivo.

En las últimas semanas, la entidad ha donado más de una treintena de bancos fabricados con materiales reciclados procedentes de tarjetas caducadas o deterioradas. Este miércoles se ha presentado una de estas actuaciones en Ciudad Rodrigo, donde el director de Instituciones de Santander en Castilla y León, Rubén García, y el alcalde de la localidad, Marcos Iglesias, han dado a conocer el nuevo mobiliario urbano. En concreto, el municipio contará con cinco bancos fabricados a partir de este material reciclado.

Además de Ciudad Rodrigo, otras ciudades como Córdoba, Granada, Aranda de Duero y Sanxenxo también recibirán este nuevo mobiliario urbano. Estas incorporaciones se suman a los 170 bancos que la entidad ya ha distribuido previamente en ciudades como Valencia, Málaga, Sevilla o Santander.

El proyecto ha permitido reciclar más de 1,5 millones de tarjetas, lo que equivale a 7,7 toneladas de plástico. Este proceso es posible gracias a la colaboración de los propios clientes, que pueden depositar sus tarjetas caducadas en los cajeros automáticos. Posteriormente, reciben una notificación que confirma su reciclaje, cerrando así el ciclo de reutilización del material.

Las tarjetas recicladas se transforman en materia prima para fabricar los bancos, combinándose además con redes marinas recuperadas del fondo del mar. De este modo, se da una segunda vida a materiales que, de otro modo, se convertirían en residuos, contribuyendo a reducir el impacto ambiental.

Desde Banco Santander destacan que esta iniciativa demuestra cómo acciones cotidianas pueden convertirse en soluciones tangibles para mejorar el entorno urbano. Los ayuntamientos de las ciudades participantes son los encargados de decidir la ubicación de los bancos, adaptándolos a las necesidades de cada municipio.

El proyecto forma parte de la estrategia global de sostenibilidad de la entidad en España, orientada a minimizar el impacto ambiental de su actividad y fomentar modelos de consumo responsables. En esta línea, el banco ha avanzado en la producción de tarjetas más sostenibles: en 2025, el 100% de las tarjetas adquiridas en España ya estaban fabricadas con materiales sostenibles como PVC reciclado o PLA, cifra que alcanza el 97% en el conjunto de los países en los que opera.

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