Suben los decibelios desde Euskadi. El PNV, hasta hace escasas semanas socio más que fiable del Gobierno de coalición, redobla su estrategia de presión sobre el presidente, Pedro Sánchez. En declaraciones a Parlamento en RNE, la portavoz jeltzale en el Congreso de los Diputados, Maribel Vaquero, advierte al Ejecutivo de que correr un tupido velo no hará que mejore el escenario de la gobernabilidad del país. Aconseja así a los socialistas que no den la espalda a la realidad y “cojan el toro por los cuernos”. Dicho de otro modo, el nacionalismo vasco percute en el adelanto electoral, aunque esa postura no implica acercamiento alguno a un Partido Popular que no está capacitado para aleccionar a nadie.

Vaquero redunda en la necesidad de que Sánchez disuelva las Cortes Generales y convoque elecciones porque con el Gobierno “tal y como está”, da la legislatura por “agotada”. La dirigente nacionalista apunta al estancamiento del proyecto de presupuestos, así como de otras leyes importantes debido a la endiablada aritmética parlamentaria y la ruptura de puentes con fuerzas necesarias para alcanzar la mayoría simple. Insiste en que las iniciativas que salen adelante lo hacen mediante el carril del decreto ley. Un cóctel que tiene además “un montón de causas judiciales abiertas” por corrupción y que atribuyen al entorno del presidente del Gobierno y líder del PSOE.

El interés general y la responsabilidad exigen – continúa Vaquero – que el jefe del Ejecutivo dé un paso y convoque elecciones para que sea la voz de la ciudadanía la que decida qué Gobierno y qué Parlamento quiere. En cambio, “dejar pasar el tiempo” y agotar la legislatura no es una receta idónea porque “el tiempo no va a mejorar la situación”. “Esto no va de que el tiempo todo lo cura y el Gobierno tiene que ser lo suficientemente responsable para decir ‘así no se puede continuar’ y esto no da más de sí”, redundaba la portavoz jeltzale en la Cámara Baja.

De hecho, anudó la soga que su partido lanza hacia el Gobierno, cuestionando si a Sánchez lo que de verdad le importa es la estabilidad. Su tesis abrocha que, en caso afirmativo, lo que el jefe del Ejecutivo debe hacer es permitir “cuanto antes” que se decida una nueva arquitectura parlamentaria porque “los problemas no se van a solucionar echando tierra sobre ellos”. “Al toro hay que agarrarle por los cuernos”, resumía Vaquero en la antena de RNE, reprochando al líder socialista que “cierre los ojos” a una realidad que destila elevados niveles de crispación. Escenario que, por cierto, sugiere que beneficia a Vox.

En cualquier caso, Vaquero desliza que habrá que seguir al detalle la sucesión de acontecimientos. Especialmente en el apartado judicial, donde emerge la posibilidad de una sentencia condenatoria contra el que fuera ministro y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, por el caso de las mascarillas. Sobre ello, reflexionaba la portavoz jeltzale, aunque se curaba en salud antes de emitir un veredicto grandilocuente: “Lo que suena no pinta bien”. Eso sí, habrá que valorar cómo evoluciona todo.

¿Moción de censura?

Esta oleada crítica de los nacionalistas vascos ha desatado un torbellino de lecturas en clave de moción de censura. Hay quien interpreta los movimientos del PNV – como los de Junts – como el prólogo de un acercamiento del Partido Popular a dos formaciones con las que aún a día de hoy tiene los puentes rotos. Vaquero se ha reafirmado en este último término y ha rechazado que la postura de su formación no va de la mano de una posible negociación con ninguna fuerza política para avalar una moción de censura.

Un interrogante que a Vaquero le ha servido para poner pie en pared y lanzar un aviso a navegantes – y a Génova -. Las relaciones entre PP y PNV no han sido las mejores durante la presente legislatura. Los conservadores han agitado el árbol nacionalista en incontables ocasiones a base de exabruptos que en Euskadi han provocado un distanciamiento prácticamente insalvable. De ahí que la portavoz jeltzale tire de ironía para subrayar la “habilidad” de los conservadores “para hacer amigos y culpar a los demás de sus propias responsabilidades”.

Dardo sarcástico que aderezaba con una advertencia: “No están para dar lecciones ante casos de corrupción a nadie. Tampoco para mirar al PNV y echarle en cara cualquier cuestión”. Vaquero se ha mostrado tajante, percutiendo en que esta “estrategia” no le va a funcionar al principal partido de la oposición, al que aprovecha para regalarle un consejo con tintes territoriales. “Si se piensa que actuando así en Euskadi va a tener más votos, está muy equivocado”, ha rematado.

El papel de Bildu

Saltando de lo estatal a lo territorial, Vaquero se pronuncia sobre el principal rival en las urnas de Euskadi del PNV: EH Bildu. La portavoz jeltzale, interrogada sobre un potencial final de ciclo de la formación progresista, lamenta el “seguidismo total” que hacen al PSOE y, de ahí, su interés por que la legislatura dure “el máximo posible”. “Creo que lo va a reducir todo, por interés general a los buenos y los malos, los fascistas y los antifascistas; pero la ciudadanía es mucho más inteligente que todo eso”, resaltaba.

Los abertzales asumen la tesis de que un cambio de signo en el Gobierno – con PP y Vox – sería un retroceso para el país. Argumento al que Vaquero ha evitado responder directamente, aunque sí ha puntualizado que ese debate es tanto como pensar que el PSOE estará siempre en Moncloa “por mandato divino” y que esta legislatura “no tiene fin”.

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