Alberto Núñez Feijóo no parece satisfecho con haber abierto de par en par las puertas de las instituciones a la ultraderecha en España. Tras normalizar a Vox como socio de Gobierno allí donde le ha necesitado, el giro ultra del Partido Popular pasa ahora por asumir algunos de los postulados de los ultras, que ahora también incluyen el compadreo con sus socios internacionales, y el blanqueamiento al auge de partidos populistas de extrema derecha.
Feijóo ha participado este miércoles en el EPP Libertas Forum, un encuentro con líderes del PP europeo. El popular y la plana alta de su partido han recibido con brazos abiertos en Madrid a los líderes democristianos del continente, encabezados por el presidente de la formación, Manfred Weber. Ya en su discurso, el líder de la oposición ha cargado duramente contra Pedro Sánchez, llamándole "presidente autoritario" y cargando contra los casos de corrupción que rodean Gobierno.
El autor de los pactos con Vox ha dicho que "España no va a cometer el error de girar hacia el populismo". Entre los presentes estaba también el opositor venezolano Edmundo González, a quien Feijóo ha calificado como "presidente electo" y le ha trasladado su apoyo por el reciente terremoto que ha devastado el país. "Los recibo en una España que también sufre la amenaza de una democracia debilitada, agredida desde las más altas instancias que deberían defenderla por encima de todo", ha dicho a los presentes.
Noboa, Milei, Kast, Fujimori y De la Espriella, la "nueva ilustración de centroderecha"
Ocurre que en el acto ha participado también la recientemente elegida presidenta de Perú, la ultraderechista Keiko Fujimori. La hija del dictador que sometió a Perú durante diez años en los noventa, Alberto Fujimori, ha escuchado a su anfitrión llamar "autoritario" al presidente de su país. Pero más allá de eso, Feijóo ha decidido empezar a teorizar sobre el auge de la extrema derecha en América Latina en los últimos años. "En los últimos años, en los últimos meses, numerosos países iberoamericanos han apostado por alternativas políticas que reivindican las instituciones democráticas, la estabilidad y la libertad", ha señalado.
Hasta aquí está bien, pero la lista de países que ha elegido como ejemplos revelan mucho sobre los estándares de Feijóo, que ya deja claros con su acercamiento a Vox en los nacional. "Ecuador, Argentina, Chile, Perú, Colombia reflejan una ciudadanía que quiere cambiar recetas fallidas y dejarlas atrás. E incluso allí donde la libertad ha sido reprimida por la dictadura, también se perciben señales de esperanza. Venezuela y Cuba -ojalá pronto Nicaragua- nos recuerdan que la opresión deja profundas cicatrices, pero también que el anhelo de libertad nunca desaparece".
Feijóo ensalza sobre todo a la oposición al régimen chavista en Venezuela, pero mete en lo que ha calificado como "una nueva Ilustración política de centro-derecha" a los líderes populistas elegidos en los últimos años en el continente. Se trata del presidente ecuatoriano Daniel Noboa o el argentino Javier Milei, ya consolidados como aliados en el continente de la internacional ultraderechista que lidera Donald Trump; o más recientemente el chileno José Antonio Kast, el colombiano Abelardo de la Espriella, o la amenaza de un retorno al fujimorismo que amenaza con reinstaurar en Perú la hija del dictador.
Las políticas que olvida Feijóo: neoliberalismo y autoritarismo
Lo que Feijóo trata de hacer pasar por "centro-derecha", es en realidad el auge de un movimiento populista y reaccionario que se ha aprovechado de las desigualdades de todo un continente para consolidarse en el poder. Esas "alternativas políticas" de las que habla el popular, son las que en Ecuador, por ejemplo, ordenaron a la policía asaltar la Embajada de México en Quito para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas, que había recibido asilo allí. Desde su llegada al poder en 2023, Noboa ha militarizado en el país la "guerra contra el crimen", en la que Human Rights Watch ha denunciado detenciones arbitrarias, malos tratos, y hasta ejecuciones extrajudiciales. En diciembre de 2025, once militares del país fueron condenados por la desaparición de cuatro adolescentes, que fueron detenidos y, posteriormente, encontrados muertos.
El presidente ecuatoriano fue el primero de una corriente a la que se sumó poco después Javier Milei. Los argentinos encumbraron a este viral empresario, que se aprovechó de la corrupción del peronismo para hacer prevalecer su discurso libertario y neoliberal, que apuesta por reducir al máximo el Estado. En tres años, Milei ha traído a Argentina recortes en universidades, pensiones, empleo público y programas sociales, que no solo le han valido el descontento social, si no que no han servido ni para empezar a reducir una inflación desbocada, ni para solucionar el problema de la pobreza en el país. Además, el supuesto defensor de las libertades individuales, "carajo", rechaza el aborto y la educación sexual, y está impulsando un revisionismo sobre la dictadura argentina y los 30.000 detenidos y desaparecidos que dejó.
De la corriente neoliberal y ultraconservadora han surgido recientemente José Antonio Kast, que en sus tres meses de mandato en Chile ya ha sembrado dudas con su dura política migratoria, y Abelardo de la Espriella, que promete retomar las armas contra las bandas criminales y construir diez megacárceles, al estilo del presidente salvadoreño Nayib Bukele.
El colombiano, aún presidente electo, es el último de la lista a la que se sumó poco antes Fujimori, que anticipa una liberalización de la economía de su país. La próxima mandataria de Perú reivindica el legado de su padre, que lideró en los noventa un régimen dictatorial como el que Feijóo le atribuye a Sánchez. En el cómputo global del conflicto armado peruano, entre 1980 y el 2000, unas 70.000 personas murieron o desaparecieron. Fujimori, por su parte, fue condenado directamente por 25 asesinatos cometidos en las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta.
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