“Para conseguir que Europa gane competitividad y mantenga el lugar que le corresponde en el mundo es fundamental el renacimiento industrial del continente, proceso en el que la energía es un pilar básico”, ha asegurado hoy Ignacio Galán, presidente de Iberdrola, en el Global Forum Spain, celebrado en Bilbao bajo el lema España: de la Estabilidad al Crecimiento.

Así, “es indispensable consolidar en la UE un marco energético sostenible, con más Europa, más mercado y más estabilidad y visibilidad a largo plazo”, ha proseguido Galán, “lo que contribuirá a mejorar la competitividad del continente durante los próximos 20 años y permitirá su reindustrialización, haciendo posibles las inversiones necesarias en el sector eléctrico para garantizar un suministro de calidad y respetuoso con el medio ambiente”.

“Muy semejante al financiero”
En el transcurso de su intervención durante la segunda sesión del citado Foro, titulada La competitividad de la Economía Europea en un mundo Global, el presidente de Iberdrola ha querido dejar claro que “el problema energético, muy semejante al financiero, es un problema eminentemente europeo y, como se ha hecho en el segundo caso, la solución debe venir de Europa”.

“Más cara que en EEUU”
Ignacio Galán ha expuesto que hoy “la factura que pagan los consumidores en Europa es mucho más cara que en Estados Unidos o en la mayoría de nuestros competidores y socios comerciales” y que “la razón fundamental de la diferencia es la inclusión en la factura de muchos Estados miembros de conceptos que nada tienen que ver con la generación de energía y su distribución por las redes eléctricas”, actividades que, por otro lado, “son muy competitivas en Europa”.

Un cajón de sastre
En esta línea, ha reiterado que “la factura eléctrica se ha usado en Europa como un cajón de sastre donde cabía de todo”. De este modo, “los costes ajenos al suministro, y que responden a políticas territoriales, medioambientales, sociales, industriales y fiscales, representan más del 50% del precio de la energía para el consumidor de muchos países de la Unión Europea, mientras que en Estados Unidos son inferiores al 10%”.

Agravando el problema
Ante esta complicada situación, el presidente de Iberdrola ha advertido de que “algunas de las medidas que se están adoptando en Europa están agravando aún más el problema, pues se limitan a recortar ingresos hasta niveles asfixiantes a las actividades eficientes y a las empresas que tienen obligación de servicio, forzándolas a realizar provisiones millonarias por el deterioro del valor de sus activos, poniendo en pérdidas sus cuentas de resultados”.

50 centrales nucleares
Como consecuencia, “en los últimos dos años se han cerrado en Europa 50.000 MW -potencia equivalente a la de 50 centrales nucleares-, lo que puede poner en riesgo el suministro eléctrico a medio plazo”. Y, en este sentido, ha apuntado que, según la AIE, “Europa precisa ya, y con el horizonte de las próximas dos décadas, inversiones en el sector de más de dos billones de euros, que requieren grandes compañías con dimensión suficiente para llevarlas a cabo”.

Racionalizar el sistema
En contraposición, Galán ha reclamado que se aplique “racionalidad al sistema, definiendo una política energética común”. Lo que pasaría por
 “buscar caminos para eliminar de las tarifas aquellos costes no relacionados con lo que cuesta producir y distribuir la energía”, “buscar un equilibrio entre la seguridad de suministro, la sostenibilidad medioambiental y la competitividad” y “consolidar el funcionamiento del mercado en Europa y, al igual que en el sector financiero, contar con un regulador energético europeo único que promueva un marco estable, predecible y armónico, y vele por el cumplimiento de las normas en todos los Estados miembros”.

Punto de inflexión
Ignacio Galán ha señalado hoy que “en los últimos meses ha habido una evolución positiva en Europa y creo que podemos decir que nos encontramos en un punto de inflexión”. Y es que “tanto la UE como algunos Estados miembros han empezado a comprender la magnitud del problema y a darse cuenta de que es fundamental conseguir una conciliación de todos los objetivos de política energética, especialmente la sostenibilidad y la competitividad”.

Ejemplo británico
A modo de ejemplo, ha citado “la eliminación de las tarifas de conceptos no relacionados directamente con el suministro” por parte del Gobierno británico o, en el ámbito de la UE, “los nuevos objetivos vinculantes de reducción de emisiones para 2030, mecanismos más precisos del mercado de CO2 y directrices comunes sobre lo que se puede considerar o no como ayudas de Estado”.