El riesgo, desde el punto de vista financiero, hace referencia a la incertidumbre sobre el comportamiento y el devenir de un activo o las posibilidades de obtener un resultado de la inversión diferente al estimado (sobre todo, si resulta negativo para el inversor). Los cambios constantes en el mercado y las circunstancias de cada una de las empresas son una parte responsable de este tipo de riesgo, pero todos los participantes son conscientes de esta probabilidad en el momento de formalizar la gestión de la deuda.

Clasificación del riesgo

Este concepto tan específico engloba, a su vez, diferentes tipos o clases de riesgos que se deben tener en cuenta:

  • Riesgo de crédito o crediticio. Es la inseguridad a la que se enfrenta la mayor parte de los inversores al no saber a ciencia cierta si la sociedad emisora de las obligaciones va a ser capaz de devolver el pago en la fecha de vencimiento.
  • Riesgo de liquidez. Se produce cuando la emisora de los activos financieros no dispone del líquido suficiente para hacer frente a sus obligaciones de pago.
  • Riesgo de insolvencia. Estrechamente relacionado con el anterior, es la incertidumbre a la que se enfrenta el inversor o el tenedor de un activo financiero cuando la empresa emisora se declara insolvente (no puede hacer frente al pago o devolución de su deuda). 
  • Riesgo de mercado. Está vinculado a los cambios y variaciones del valor de los activos en los mercados financieros (acciones, bonos, etc). También incluye el riesgo de tipo de interés y el de divisa o tipos de cambio.  
  • Riesgo operacional. Es el relacionado con fallos humanos o de los sistemas y mecanismos utilizados para formalizar y gestionar los activos financieros.
  • Riesgo país. Relacionado con inversiones en el extranjero tanto de las entidades financieras y las empresas como de los organismos públicos.
  • Riesgo soberano. Hace referencia a la imposibilidad de las entidades públicas de hacer frente a su deuda. Estrechamente vinculado a él, se encuentra la prima de riesgo, el sobrecoste (interés) que se exige a los países a la hora de financiar esta deuda soberana.

Ejemplo: “En quince días la prima de riesgo española (diferencial con el bono alemán) ha pasado de los 125 a los 170 puntos básicos (en esta jornada ha oscilado entre los 160 y 170). De nuevo los inversores buscan refugio en el bono alemán a pesar de que se ha situado por debajo del 0,2% mientras que el español está en el 1,8%”.

En definitiva, el riesgo financiero tiene en cuenta todas las circunstancias que pueden hacer peligrar los resultados positivos de las inversiones y emisiones de deuda para todas las partes implicadas.