"A partir de hoy, dejo de publicar mi artículo dominical en Información de Alicante. El portavoz de Podemos ha presentado una denuncia contra mí ante el Sindic de Greuges, pidiendo que me abran un expediente y me expulsen, por las opiniones expresadas en mis artículos. La ley no me impide escribir ni manifestar opiniones, pero como no quiero que la Institución se vea envuelta en polémicas, he decidido dejar de publicar. Como despedida, os recomiendo este artículo de Juan Ramón Gil, el director del periódico. En él valora la actuación de Podemos". Con este mensaje colgado en su cuenta de Facebook, Ángel Luna, veterano socialista alicantino, anunció el fin de su columna semanal en el diario Información de Alicante.

Luna tira la toalla con tal de no perjudicar a la institución de la que es el número dos, el Síndic de Greuges, una especie de Denfensor del Pueblo autonómico. Sobre este polémico asunto, él no tiene nada más que añadir. Sin embargo, el director del periódico, Juan R. Gil, sí que tiene que decir. Y mucho. "Podemos llamar a esto fascismo", es el titular del artículo que escribe este domingo en el periódico al respecto. Se puede hablar más alto pero no tan claro.

En su opinión, los "jerarcas podemitas responden a las primeras críticas acosando a quienes se atreven a expresarlas, demostrando que no pretenden regenerar la democracia sino manipularla en su beneficio". Lamenta que por imposición de Podemos, tenga que irse del periódico "uno de los políticos más preparados, menos sectarios y que mejor escriben" de la Comunidad Valenciana. Sin pelos en la lengua, Gil hace un retrato atroz de los "jerarcas de este movimiento, que se han autoerigido en voz del pueblo". Habla de ellos como de una nueva casta, "mucho peor que la que ellos denuncian, de la que cada vez forman parte mayor una barahúnda de iluminados, desechos de tienta de todos los partidos y maquiavelos de manual universitario".

Les reconoce que en su momento supieron conquistar la ilusión pero, con el tiempo, han demostrado no saber de democracia, "sino de poder puro y duro ejercido manu militari y que creen que los derechos sólo lo son si rinden réditos en ese camino al poder". Asegura sólo les ha preocupado Luna cuando ha empezado a hablar de Podemos:
Porque los centuriones de este nuevo régimen que quisieran imponernos son, y lo he dicho antes, de una nueva casta: la de los intocables. Tan intocables como han pretendido ser todos los dictadores que en la historia fueron; todos han tenido miedo a la palabra, todos han tratado de poner una mordaza al que habla, al que escribe, al que expone ideas. Ellos, los que han secuestrado Podemos, se licenciaron por lo que se ve en esas enseñanzas.

Luna, asegura, no es la última víctima de esta "falange en movimiento". Así, cuenta el caso de otro colaborador, el profesor Francisco Sánchez, que "ha sido objeto esta semana de ataques sin cuento en redes sociales, mensajes a su correo electrónico, a su teléfono", e incluso personalmente. Según su relato, "algunas personas, que se identificaron como miembros de Podemos, fueron a buscarle hace unos días, en actitud claramente agresiva, a su puesto de trabajo".

Gil lo tiene claro, su forma de actual evoca lo peor de los fascismos. Afortunadamente, puntualiza, no estamos en los años 30:
"Su planificación, su forma de maniobrar, de torcer voluntades y trampear elecciones internas, sus marchas sobre Madrid, recuerdan mejor las maneras de Mussolini que las de Stalin, por más que ambos resulten igualmente detestables. ¿Que la comparación es dura? Duro sería no poder expresarla. Por suerte, estos no son los años treinta. Pero cuando a las primeras de cambio amenazan a intelectuales o periodistas por lo que piensan o lo que escriben, ¿podemos llamar a esto fascismo? Podemos".


Mientras, desde el entorno del partido de Pablo Iglesias en Alicante, Pascual Pérez Cuenca publica una réplica al artículo del director en el diario y acusa a Gil de tener "prejuicios". Le acusa de tener su tesis preparada de antemano y de haber buscado la excusa de Luna y Sánchez para exponerla. Desde Podemos apuntan que la de Pérez Cuenca se trata de la opinión de alguien que podrá ser simpatizante de la formación pero que ni es ni militante ni representa la postura autorizada del partido en esta u otras cuestiones.