La entidad pública encargada de gestionar algunos de los inmuebles propiedad de la Comunidad de Madrid había permanecido alejada del foco mediático durante un importante periodo de tiempo. No obstante, la polémica adquisición del ático de Chamberí, en el que se pretendía ubicar, según argumentaba el Ejecutivo madrileño, la oficina de Isabel Díaz Ayuso de manera temporal, ha llevado a que esta empresa, que surgió tras la judicialización de Arpegio, la empresa pública acusada de, presuntamente, formar parte del 'Caso Púnica', ocupe numerosos titulares.

Un ático de seis millones de euros, con más de 400 metros cuadrados, una terraza más grande que la mayoría de los pisos de la capital española y una ubicación excepcional, no solo por encontrarse en el barrio de Chamberí, sino por hallarse frente a la vivienda de los padres de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Factores como este sumados, entre otros, a que por normativa este inmueble no puede ser usado como oficina y que el Ejecutivo madrileño realizara esta importante compra en lugar de usar otro edificio que ya formara parte de la cartera del Ejecutivo madrileño ha generado una importante controversia en torno a Planifica Madrid y a Isabel Díaz Ayuso, provocando un debate en torno al verdadero uso que iba a tener este ático, más tras haberse conocido que su adquisición fue ocultada en los portales de transparencia y que Alberto González Amador, novio de Ayuso, puso en venta el piso en el que vivían ambos semanas antes de surgir el escándalo.

No obstante, este inmueble podría no ser el único por el cual Planifica Madrid despierte polémica este verano, ya que, según ha dado a conocer Público, en el número 52 de la calle Goya se encuentra un edificio que lleva casi 30 años en desuso

Según informa el diario digital, allá por el 1999, esta empresa pública, entonces denominada Arproma, adquirió el edificio que en su día albergara el Antiguo Dispensario Antituberculoso de la Seguridad Social, un inmueble de "uso dotacional público sanitario" que echó a andar a principios del siglo XX. Por un valor de 140 millones de pesetas, la entidad madrileña compró este inmueble, una cantidad que, trasladada al valor estricto de esta antigua divisa española suponen unos 840.000 euros, pero que, tras pasar esta cifra por las calculadoras de inflación acumulada, puede observarse que asciende a casi 1.500.000 millones.

La historia de Goya, 52 y Planifica Madrid refleja, además, una sucesión de proyectos que durante años no llegaron a materializarse y derivar a su demolición parcial en 2023, siendo a día de hoy este inmueble solo tres fachadas y un interior hueco. La primera propuesta planteaba construir un edificio de oficinas mediante un convenio con el Ayuntamiento, aunque el proyecto quedó paralizado por la tramitación urbanística. En 2010, Planifica Madrid destinó 603.563 euros a trabajos de rehabilitación con la intención de consolidar el inmueble para uso administrativo. Sin embargo, tras haberse completado las labores, tampoco esta iniciativa llegó a concretarse.

El rumbo cambió en 2015, cuando la empresa planteó rehabilitar el edificio para convertirlo en un centro de salud. La consulta urbanística fue aprobada ese mismo año y, en mayo de 2016, se solicitó la correspondiente licencia de obras. El Ayuntamiento de Madrid la denegó en febrero de 2017, aunque el recurso presentado por la sociedad fue finalmente estimado en enero de 2018. Planifica Madrid comenzó entonces a preparar un nuevo proyecto, mientras el inmueble superaba a las dos décadas sin actividad y esquivando la demolición completa por la protección de la que disponen sus fachadas.

La situación empeoró en mayo de 2022, cuando Goya, 52 fue declarado en estado de "ruina técnica". Dos meses después, Planifica Madrid presentó un proyecto para demolerlo parcialmente y conservar sus fachadas. Los trabajos se ejecutaron en 2023 por 270.000 euros, dejando el solar preparado para levantar un nuevo edificio. En otras palabras, casi un cuarto de siglo después de su adquisición, la sociedad no había conseguido poner en funcionamiento ninguno de los proyectos planteados para el inmueble.

Ahora, el objetivo vuelve a ser sanitario. El pasado 22 de mayo se adjudicó por 32.720 euros el contrato para redactar y tramitar el plan especial de edificabilidad necesario para desarrollar el futuro centro de salud. La adjudicataria fue Código Arquitectura SL, mientras Planifica Madrid asegura, según señala Público, que trabaja paralelamente con la Consejería de Sanidad en el programa de necesidades del nuevo equipamiento.

No obstante, todavía queda camino por recorrer. La tramitación urbanística no ha concluido, las obras ni siquiera han sido licitadas y tampoco existe una fecha concreta para la apertura del centro. Así, Goya, 52 se encamina hacia tres décadas dentro de la cartera pública sin haber generado rentabilidad y acumulando, eso sí, casi un millón de euros en gastos documentados entre rehabilitación y demolición.

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