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Internacional

Los ministros del Interior de la UE debaten en Luxemburgo endurecer el control fronterizo y del asilo bajo el marco de Ceuta

Marlaska asistirá para actualizar sobre la gestión acometida en la ciudad autónoma española cuando se cumplen dos meses de la entrada masiva de migrantes

Marta Alberca
Migrantes en el asentamiento en la playa de El Trampolín, a 30 de septiembre de 2026, en Ceuta. EP.

Migrantes en el asentamiento en la playa de El Trampolín, a 30 de septiembre de 2026, en Ceuta. EP.

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La crisis migratoria y humanitaria de Ceuta vuelve al epicentro del debate en Bruselas este jueves, más aún cuando se cumplen dos meses de la entrada masiva de migrantes desde Marruecos. Los ministros del Interior de la Unión Europea (UE) se dan cita en Luxemburgo para endurecer el control de las fronteras exteriores comunes, además de abrir la puerta a la suspensión del derecho de asilo en casos de amenazas híbridas, como sucedió en la ciudad autónoma. 

Los Estados miembro entendieron la crisis de Ceuta como una señal de alerta sobre la que se debe actuar para evitar episodios de similares características. Fue el pasado mes de junio cuando entró en vigor el Pacto de Migración y Asilo, y aún queda pendiente la reforma para agilizar los retornos a los países de origen. 

Bajo esta premisa, el comisario de Interior, Magnus Brunner, defendió que las estadísticas demuestran que la UE está poniendo todo “en orden”, apoyándose así en la caída de las cifras de demandas de asilo y el aumento de las deportaciones, aunque ha reconocido que todo lo que rodea a Ceuta “eclipsa los buenos resultados” y urge adoptar medidas de refuerzo.

Brunner expondrá a los titulares europeos del interior claves para vertebrar un plan de cinco puntos, primando la necesidad de estrechar la cooperación con países vecinos para contener el flujo irregular y acelerar los retornos, así como en endurecer aún más el control de la frontera exterior.

Las claves que defiende Bruselas 

El Ejecutivo comunitario, bajo las órdenes de Ursula von der Leyen, apunta el desarrollo de protocolos de alerta temprana y una mayor vigilancia de las redes sociales para poder anticipar movimientos masivos como los que se dieron en los días previos a la entrada a Ceuta sin que se activase ningún tipo de respuesta coordinada de emergencia.

Otra de las claves que Brunner pondrá sobre la mesa se concentra en crear un nuevo “marco europeo de respuesta a emergencias” que, según describió Von der Leyen hace un mes atrás ante el Parlamento Europeo, permita suspender por “tiempo limitado” los “estándares de los procedimientos” de expulsión de quienes lleguen en un contexto de “instrumentalización de la inmigración” por un ataque híbrido de un país tercero.

En vísperas de este debate y con la vista puesta en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE a mediados de octubre en Bruselas, el Partido Popular Europeo (PPE) ahondó en esta idea y reclamó en una resolución protocolos específicos que permitan a los gobiernos suspender el derecho al asilo temporalmente en situaciones de amenaza híbrida, dicho en otros términos, que se puedan denegar las peticiones de protección internacional de manera generalizada sin evaluar caso por caso de manera individual según la normativa europea.

Esta idea la expondrá en particular la delegación de Grecia, según recoge el orden del día, aunque cuenta con el respaldo de otros países, si bien fuentes diplomáticas de varias capitales advierten de la complejidad "legal" y "política" que un protocolo tal plantea y cuestionan su compatibilidad con el respeto de los Derechos Fundamentales de los demandantes de asilo.

La sensación generalizada tras los acontecimientos de Ceuta es que “puede haber lagunas” en el pacto de migración común, además de “vulnerabilidades” ante episodios de instrumentalización. En todo caso, la Comisión Europea sólo ha evocado vagamente el diseño del marco de emergencia que no ha sido tampoco explicado en detalle a las capitales, por lo que los Estados miembro permanecen expectantes hasta conocer una propuesta detallada para la que los servicios comunitarios no tienen aún fecha. 

De esta manera, la prueba de fuego se dará este jueves, cuando los socios tendrán la oportunidad de acotar las líneas rojas y retos que esperan que la iniciativa aborde.

Marlaska actualizará la gestión del Gobierno sobre Ceuta

Debido al interés de la UE sobre cómo se está controlando y gestionando la situación en Ceuta dos meses después de la avalancha humana desde la frontera con Marruecos, esta reunión de los 27 ministros del Interior arrancará, en primer lugar, con un encuentro en formato del Consejo Schengen, que incluye a los países no comunitarios que forman parte del espacio sin fronteras, y en ese momento los ministros esperan que Fernando Grande-Marlaska haga balance, informe de los inmigrantes que deben ser aún expulsados y detalle las medidas de acogida y asistencia que se han puesto en marcha.

Es previsible que el titular del Interior español aborde la reintroducción de los controles fronterizos de Italia con España, uno de los choques principales bajo el marco de la crisis en Ceuta que derivó con un desencuentro iniciado por el Gobierno de Giorgia Meloni. Al respecto, Marlaska podrá defender que no ha habido ningún movimiento secundario de la ciudad autónoma a territorio europeo continental, que se ha gestionado una operación de retorno sin precedentes y pondrá en valor las bajas cifras de entradas irregulares a la UE por las rutas tradicionalmente de impacto para España: la Atlántica y el Mediterráneo occidental.

Esta cita servirá como la primera puesta en escena de los titulares del Interior para abordar cara a cara y de manera conjunta la crisis de Ceuta desde la videoconferencia extraordinaria que mantuvieron el 4 de agosto, en los primeros días tras la entrada masiva y cuando 22 de los miembros firmaron una carta reprochando al Gobierno de Pedro Sánchez políticas como la regularización extraordinaria de inmigrantes, que definieron como un “factor de atracción” para desencadenar la crisis. 

Una postura que Moncloa tachó de escasa solidaridad pese a haber defendido, previamente, la soberanía territorial de Groenlandia y Dinamarca ante las ambiciones expansionistas de la Administración Trump. También, más atrás en el tiempo, en la crisis migratoria de Lampedusa (Italia) o la propia guerra de Ucrania.